Homicidio de ancianos: el exempleado tenía las llaves y sabía que guardaban dinero
El capataz del establecimiento rural La Tapera vio por última vez a Julio y Eneida el jueves en la noche. Luego se fue a su habitación, afuera del casco principal de la estancia, y al otro día les dejó el desayuno en la mesa exterior de la casa, como era costumbre