El mercado global de software atraviesa una de sus peores rachas tras una venta masiva de acciones que refleja el temor de los inversores ante la inteligencia artificial. Lo que antes se percibía como un motor de crecimiento ahora se ve como una amenaza existencial capaz de desmantelar industrias enteras, desde el derecho hasta las finanzas, provocando una pérdida de capitalización récord.