El derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate por el que EEUU imputó por asesinato a Raúl Castro 30 años después
El ataque de cazas cubanos contra aeronaves de un grupo de exiliados en Miami en 1996 desató una crisis diplomática que sigue teniendo consecuencias tres décadas después.
20 de mayo de 2026 16:25 hs
Carlos Costa, que pilotaba una de las dos avionetas, fue uno de los cuatro activistas de Hermanos al Rescate que murieron en el ataque. Getty Images
El ataque contra dos avionetas civiles en el estrecho de Florida el 24 de febrero de 1996 desató una de las mayores crisis entre Cuba y EE.UU., con efectos que perduran hasta hoy.
Aviones de combate cubanos derribaron dos aeronaves de Hermanos al Rescate, una organización de exiliados cubanos de Miami, cuyos ocupantes murieron en el acto.
El episodio provocó una fuerte condena internacional, llevó a EE.UU. a endurecer las sanciones contra el régimen de Fidel Castro y sepultó cualquier posibilidad inmediata de acercamiento entre este y la administración del entonces presidente Bill Clinton.
Más de treinta años después, el incidente vuelve a cobrar relevancia.
El gobierno de Estados Unidos presentó este miércoles una acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de hace tres décadas.
Castro enfrenta 4 cargos de asesinato, así como conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, anunció desde Miami el fiscal general interino de EE.UU., Todd Blanche.
La imputación del exdirigente cubano de 94 años supone una importante escalada en la presión de Washington sobre la cúpula cubana, con el precedente reciente de la captura y extradición del exlíder venezolano Nicolás Maduro.
A sus 94 años, Raúl Castro sigue presente en la vida pública en Cuba.
Raúl Castro cedió formalmente la presidencia de Cuba y el liderazgo del Partido Comunista en 2021 al actual presidente Miguel Díaz-Canel, pero sigue siendo considerado por muchos el hombre más poderoso del país.
La noticia llega en un momento especialmente delicado para una isla sumida en una crisis económica y energética que alcanza niveles extremos tras las recientes presiones de la administración de Donald Trump y la pérdida de apoyo de Venezuela desde la caída de Maduro en enero.
Los cargos se han presentado en una fecha simbólica: el 20 de mayo de 1902 se instauró la República de Cuba tras independizarse de España, aunque el régimen de Fidel Castro vetó esta celebración al considerar que el país pasó a estar bajo tutela estadounidense.
En todo caso, nos remontamos al derribo de las avionetas el 24 de febrero de 1996 para saber qué ocurrió y por qué ese episodio sigue teniendo importantes consecuencias tres décadas después.
Qué hacía Hermanos al Rescate
El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate se enmarca en el contexto del Período Especial, la profunda crisis económica que golpeó a Cuba en la década de 1990 tras la caída de su principal sostén económico, la Unión Soviética.
La desaparición de la URSS junto con el resto del bloque socialista dejó a la isla sumida en una emergencia económica extrema, con apagones, escasez de alimentos y falta de combustible.
Aquella crisis —que muchos comparan con la actual— llevó a miles de cubanos a intentar abandonar la isla por mar para reunirse con familiares en Estados Unidos, lo que desembocó en la crisis de los balseros de 1994.
"De pronto, todo el mundo empezó a buscar cualquier cosa que flotara para tratar de llegar a Florida", explica a BBC Mundo el historiador y exdiplomático cubano Juan Antonio Blanco.
En la década de 1990 decenas de miles ed cubanos arriesgaron sus vidas en el mar para llegar a Estados Unidos.
Fue en ese contexto cuando surgió en Miami Hermanos al Rescate, una organización fundada por exiliados cubanos encabezados por José Basulto.
El grupo comenzó realizando vuelos sobre el estrecho de Florida para localizar embarcaciones precarias con migrantes cubanos.
"Tratábamos de encontrarlos, marcar su posición y dársela al servicio de guardacostas de Estados Unidos para que los rescatara", indica a BBC Mundo José Basulto, líder de Hermanos al Rescate que ahora tiene 85 años.
Los miembros de la organización, que sobrevolaban a menudo el estrecho, también lanzaban agua y comida a los balseros.
José Basulto, líder de Hermanos al Rescate, en 2006.
Con el tiempo, sin embargo, fueron más allá.
"Dejaron de hacer aquello que decían que querían hacer, que era ayudar a salvar balseros, y se pusieron a entrar en el espacio aéreo cubano y a lanzar octavillas sobre La Habana", indica a BBC Mundo desde La Habana el politólogo cubano Carlos Alzugaray.
Cuba comenzó a denunciar las incursiones aéreas y consideró "terroristas" a los miembros de Hermanos al Rescate, asegurando que suponían una amenaza para la seguridad nacional.
Aunque reconoce que "no hubo un acto de terrorismo per se", Alzugaray matiza que "entrar en el espacio aéreo cubano desafiando las reglas y las normas es una acción que prácticamente linda con el terrorismo".
José Basulto, quien dirigió varias de esas operaciones, tiene una visión muy distinta.
"Para ellos era terrorismo porque las octavillas que lanzábamos tenían la Declaración Universal de Derechos Humanos y eso estaba prohibido en Cuba", asegura.
Las autoridades estadounidenses, por su parte, habían mostrado cierta preocupación por las actividades de Hermanos al Rescate y barajaban posibles medidas, como retirar a Basulto su licencia de piloto.
El ataque y el papel de Raúl Castro
En el ataque murieron tres ciudadanos norteamericanos: Armando Alejandre Jr., de 45 años; Carlos Costa, de 29, y Mario de la Peña, de 24. También falleció el cubano Pablo Morales, de 29 años, quien había sido rescatado años antes por Hermanos al Rescate.
Tres avionetas Cessna C-337 de Hermanos al Rescate despegaron desde Florida el 24 de febrero de 1996 para una misión rutinaria sobre el estrecho.
Dos de ellas fueron derribadas por cazas MiG-29 cubanos entre las entre las 15:21 y las 15:27 horas, y las cuatro personas que viajaban a bordo murieron.
Una tercera aeronave consiguió escapar del fuego de los cazas cubanos, la pilotada por José Basulto.
"Yo era la avioneta que ellos querían tumbar principalmente, porque yo era el jefe del grupo", nos indica Basulto.
El líder de Hermanos al Rescate recuerda así lo que vivió en el aire: "Hubo un momento en el que miro hacia la derecha y veo el humo, en la distancia, del derribo de una de las avionetas, e inmediatamente miro a Sylvia Iriondo (voluntaria que participaba en la misión) y le digo: los próximos somos nosotros".
Los proyectiles de los MiG-29 cubanos prácticamente desintegraron las pequeñas avionetas civiles, de las que apenas quedaron evidencias.
Los MIG-29 cubanos destruyeron fácilmente las pequeñas avionetas Cessna de Hermanos al Rescate.
Basulto asegura que estas se encontraban "en aguas internacionales, al norte de La Habana" cuando fueron atacadas.
La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ratificaron esta versión y acusaron a Cuba de violar el derecho internacional.
El gobierno cubano, por su parte, siempre ha mantenido que derribó las aeronaves dentro de su espacio aéreo.
El historiador Juan Antonio Blanco, quien era diplomático en La Habana cuando ocurrió el incidente, lo califica como "una emboscada preparada por Fidel Castro".
"Fidel Castro sabía de antemano quiénes eran los que iban a volar ese día, cuáles eran las avionetas que iban a volar y la ruta que iban a tomar", afirma Blanco.
Los servicios de inteligencia de Castro habían infiltrado a un espía dentro de Hermanos al Rescate: Juan Pablo Roque, un exmilitar cubano que había logrado ganarse la confianza del grupo en Miami.
Roque, quien vivía en Miami bajo una identidad falsa e incluso mantenía un matrimonio ficticio, proporcionó previamente a La Habana información detallada sobre las aeronaves y el plan de vuelo de aquel día.
El día anterior al derribo de las avionetas, el gobierno cubano lo devolvió vía México a La Habana, donde más adelante se reveló su labor como agente encubierto y fue tratado como un héroe.
Raúl Castro, entonces jefe del Ejército, y su hermano, el líder cubano Fidel Castro, en 1996.
El historiador Juan Antonio Blanco sostiene que Fidel Castro fue el responsable político de la operación, mientras que Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, fue el ejecutor.
Una grabación de la época reproduce la voz de Raúl Castro en un encuentro con periodistas cubanos, donde expone detalles de la operación que se había desarrollado bajo su mando.
"Decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban (...) Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan", recoge el audio.
Aquella grabación se filtró en 2006 y llegó a las manos de periodistas, expertos y exfuncionarios cubanos exiliados en EE.UU., que confirmaron su veracidad. BBC Mundo no ha podido hacerlo de forma independiente.
En todo caso, se cree que esta grabación podría constituir una importante prueba en el proceso abierto contra Raúl Castro .
Por qué Cuba derribó las avionetas
Tres décadas después, las razones por las que el gobierno de Fidel Castro decidió derribar las avionetas siguen siendo objeto de debate.
La explicación oficial de Cuba -que asegura que el suceso ocurrió sobre su espacio aéreo- es que Hermanos al Rescate representaba una amenaza para la seguridad nacional debido a sus reiteradas incursiones aéreas.
"Estas acciones de Hermanos al Rescate, de violar el espacio aéreo cubano y lanzar octavillas, podían ser muy graves. De hecho, Al Qaeda usó aviones civiles para tirarlos contra las Torres Gemelas", afirma el politólogo y exdiplomático cubano Carlos Alzugaray.
Mientras el régimen de los Castro lo considera un acto de legítima defensa, otras interpretaciones señalan importantes motivaciones políticas detrás de este ataque.
El historiador y exdiplomático Juan Antonio Blanco, que en aquella época participaba en canales informales de comunicación entre La Habana y Washington, cree que Fidel Castro buscaba impedir un posible acercamiento con Estados Unidos.
Explica que, meses antes del ataque, funcionarios cubanos y estadounidenses mantenían discretos contactos para explorar una eventual normalización de relaciones de cara a un posible segundo mandato de Bill Clinton, que preparaba su candidatura para las elecciones de noviembre de 1996.
"Fidel Castro quiso sabotear la perspectiva de una apertura y normalización de relaciones que le había ofrecido la presidencia de Clinton", afirma Blanco.
El derribo de las avionetas en febrero de 1996 provocó protestas de exiliados cubanos en Florida.
El historiador sostiene que el líder cubano temía que un acercamiento con Washington impulsara reformas políticas y económicas en la isla que pusieran en riesgo su poder absoluto.
Así, Blanco interpreta el ataque a las avionetas como una "emboscada política" para hacer inviable cualquier distensión entre ambos gobiernos.
"Con el derribo de las avionetas se hacía imposible para Clinton entrar después en ningún tipo de acercamiento", asegura.
Cuáles fueron las consecuencias
El derribo de las avionetas provocó la mayor crisis entre Cuba y Estados Unidos desde la Guerra Fría y marcó el rumbo de las relaciones entre ambos países de cara al siglo XXI.
Bill Clinton condenó el ataque "en los términos más enérgicos", se desvaneció cualquier posibilidad de acercamiento y Estados Unidos impulsó una fuerte ofensiva diplomática contra Cuba.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó poco después la resolución 1067, que condenó el uso de armas contra aeronaves civiles en vuelo.
Las mayores consecuencias, sin embargo, se produjeron en la política estadounidense hacia Cuba.
El presidente estadounidense decidió firmar la ley Helms-Burton, una norma aprobada por el Congreso en 1996 que endureció significativamente el embargo contra Cuba.
La ley reforzó las sanciones económicas ya existentes, limitó la capacidad de futuros presidentes para levantarlas unilateralmente y permitió demandar en tribunales estadounidenses a empresas extranjeras que se beneficiaran de propiedades confiscadas por el gobierno cubano tras la revolución de 1959.
Bill Clinton ratificó la Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática, más conocida como Helms-Burton, en marzo de 1996, menos de un mes después del derribo de las avionetas.
La Habana consideró la ley una agresión económica y diplomática sin precedentes, y hasta el día de hoy la denuncia constantemente en sus campañas propagandísticas antiestadounidenses.
Blanco asegura que Clinton también barajó responder militarmente al ataque.
"La otra alternativa que le presentaron fue bombardear la base de San Antonio, de donde habían salido los MiG. Pero prefirió no hacerlo y optó por apretar las clavijas económicas", afirma.
El derribo de las avionetas, en todo caso, cerró durante años cualquier posibilidad real de normalización de las relaciones entre ambos países y consolidó una nueva etapa de confrontación.
El episodio, según el historiador y exdiplomático, también tuvo consecuencias dentro de Cuba.
"Volvió una política casi estalinista, de lo peor", afirma, tras asegurar que las autoridades endurecieron la represión contra sectores reformistas y opositores a raíz del incidente.
En cuanto a las indemnizaciones a las víctimas, La Habana rechazó ofrecer compensación alguna y finalmente los familiares fueron resarcidos por el gobierno de Estados Unidos con US$93 millones en activos congelados del régimen cubano.
En todo caso, 30 años después y a la espera de qué depara la imputación a Raúl Castro, el caso mantiene una enorme carga simbólica y política tanto en Cuba como en el exilio cubano de Miami.
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