La jubilación ya no es lo que era. Lejos de aquella idea de pasividad asociada al retiro, hoy se configura como una etapa activa, con nuevas oportunidades y también desafíos. Bajo esa premisa, el sexto episodio de Revolución Plateada, el ciclo impulsado por El Observador y Alcance, puso el foco en una pregunta tan simple como inquietante: ¿y ahora qué?
La invitada fue Bárbara Mainzer, directora ejecutiva de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU), quien propuso mirar esta etapa desde una lógica distinta y dejar de verla como un cierre para entenderla como un tiempo nuevo, productivo, autónomo y con protagonismo propio, siempre que exista cierto orden financiero.
“Hoy muchas personas llegan a los 60 o 70 años con buena salud y plenas capacidades. Es una etapa que puede ser muy rica, pero también exige tomar decisiones con más cuidado”, señaló. En ese sentido, planteó como idea central que, a diferencia de la juventud, en esta fase hay menos margen para cometer errores financieros.
Educación financiera, más hábito que teoría
Uno de los ejes clave de la conversación fue la educación financiera. Mainzer insistió en que no se trata de conocimientos técnicos complejos, sino de hábitos. “No hay que estudiar en Harvard para manejar bien el dinero. Se trata de ordenarse, entender cuánto ingresa y en qué se gasta, y priorizar”, mencionó.
Ese orden comienza, según planteó, por la construcción de un “colchón” o fondo de reserva. La recomendación es contar con un respaldo equivalente a entre tres y seis meses de gastos, que permita afrontar imprevistos sin desestabilizar la economía personal. “Nadie planea una enfermedad o un accidente, pero pasan. Y tener ese respaldo cambia completamente cómo se enfrenta la situación”, afirmó.
En esa misma línea, subrayó la importancia de la liquidez, ya que ese fondo debe estar disponible y en instrumentos seguros, no en inversiones de largo plazo como inmuebles.
Pesos o dólares, una decisión estratégica
También abordó un tema sensible en Uruguay, la elección entre pesos y dólares. Si bien reconoció la histórica preferencia por la moneda estadounidense, sugirió alinear el ahorro con la moneda en la que se gasta. “Si vivís y consumís en pesos, tiene sentido ahorrar en pesos, porque eso protege tu poder de compra”, explicó.
Riesgos a evitar en la jubilación
El manejo del riesgo fue otro de los puntos centrales. Mainzer advirtió sobre tres amenazas principales en esta etapa, el sobreendeudamiento, el fraude y las decisiones impulsivas. En particular, alertó sobre el crecimiento de las estafas, especialmente dirigidas a personas mayores. “El banco nunca te va a pedir contraseñas. Desconfiar es clave”, remarcó.
Sobre el crédito, fue clara al señalar que puede ser una herramienta útil, pero mal utilizada se transforma en un problema. “No es para financiar consumos innecesarios. Hay que entender bien cuánto cuesta y si realmente se puede pagar”, indicó.
La dimensión emocional del dinero
Más allá de los números, la conversación también abordó el costado emocional del dinero. La relación con las finanzas —atravesada por experiencias pasadas, crisis económicas y aprendizajes familiares— condiciona las decisiones. “Para manejar bien el dinero hay que entender también la psicología. Evitar decisiones que te hagan perder el sueño o arrepentirte después”, sostuvo.
Otro de los temas que emergió fue la tensión entre disfrutar el presente y ayudar a hijos o nietos. En un contexto donde muchas personas mayores tienen ingresos estables, suele existir presión familiar. Frente a eso, Mainzer planteó la necesidad de equilibrio: “También hay que cuidarse uno. Tener las finanzas ordenadas es, incluso, una forma de no ser una carga para otros en el futuro”.
En definitiva, el episodio dejó una idea clara. La jubilación puede ser una etapa plena, pero requiere planificación, hábitos y prudencia. No se trata de saber más, sino de decidir mejor. Y, sobre todo, de entender que el tiempo —ese recurso que el dinero ayuda a administrar— también es parte del patrimonio.