En un contexto de envejecimiento poblacional que redefine la forma de vivir, trabajar y vincularnos, El Observador y Alcance Servicio de Compañía presentaron un nuevo episodio de Revolución Plateada, centrado en uno de los ejes más determinantes de esta nueva etapa: la salud.
Bajo el título “Vivir mejor, vivir más: salud y cuerpo en la longevidad”, la charla puso el foco en cómo transitar más años, pero con calidad de vida.
Embed - Vivir mejor, vivir más: salud y cuerpo en la longevidad
La invitada fue Silvina Tocchetti, especialista en medicina funcional con más de dos décadas de experiencia, quien planteó un cambio de paradigma en el que ya no alcanza con hablar de cuánto vivimos, sino de cómo vivimos. En ese sentido, diferenció entre el concepto de life span, entendido como la cantidad de años, y el health span, que refiere a los años vividos con buena salud y autonomía.
“Vamos a vivir más, eso es un hecho. El tema es en qué condiciones”, sostuvo Tocchetti, quien advirtió sobre una naturalización del deterioro físico y emocional a partir de cierta edad. En tono coloquial, ejemplificó con lo que llamó “el club de los cinco”, en referencia a quienes asumen como normal convivir con múltiples medicamentos diarios en lugar de cuestionar el origen de esos problemas.
Una mirada integral de la salud
Desde su enfoque, la medicina funcional no sustituye a la medicina tradicional, sino que la complementa, especialmente en el abordaje de enfermedades crónicas. Mientras el modelo convencional se enfoca en lo agudo —infecciones, traumatismos o síntomas específicos—, la medicina funcional busca comprender el funcionamiento integral del organismo y detectar desequilibrios antes de que se conviertan en patologías.
“La persona no es una suma de partes. Todo está conectado: el cuerpo, la mente, las emociones. Fragmentar puede ayudar a entender, pero después hay que volver a integrar”, comentó.
La prevención como estrategia
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la importancia de la prevención real. Tocchetti cuestionó los parámetros habituales de salud basados en promedios poblacionales: “Tus análisis pueden estar ‘bien’ en relación a una media que no está sana. Nosotros buscamos una salud óptima, no promedio”.
En ese camino, destacó que los hábitos cotidianos y el entorno —alimentación, descanso, movimiento, estrés, vínculos— influyen directamente en la expresión genética. Es decir, no todo está determinado por la biología heredada, sino por cómo vivimos.
Pequeños cambios, grandes impactos
A la hora de trasladar estos conceptos a la práctica, propuso una regla simple: la del 20%. “Todo lo que hagas, intentá mejorarlo un 20%. Dormir un poco más, moverte un poco más, comer un poco mejor. No se trata de cambios extremos, sino de empezar”, explicó, subrayando que la constancia es más importante que la perfección.
También advirtió sobre los riesgos de la sobreinformación y las soluciones universales. “Cuantos más tips te dan, menos personalizado es. No hay recetas iguales para todos”, indicó. En esa línea, recomendó prudencia con la suplementación y cualquier intervención que no esté guiada por un profesional.
El ejercicio físico, especialmente el trabajo de fuerza a partir de los 50 años, fue otro de los pilares destacados, aunque con una advertencia vinculada a evitar los extremos. “Hay gente que no llega y gente que se pasa. El equilibrio es clave”, señaló.
Más allá de lo físico, la especialista remarcó el rol fundamental de los vínculos y el sentido de pertenencia. Mantener redes sociales activas, sentirse útil y continuar involucrado en actividades significativas tiene impacto no solo emocional, sino también biológico. “No deberíamos jubilarnos de la vida”, afirmó.
Nunca es tarde para empezar
Finalmente, dejó un mensaje alentador al remarcar que nunca es tarde para empezar. Si bien los resultados pueden variar según el momento en que se inicien los cambios, la capacidad de mejora siempre existe. “La posibilidad de cambio es enorme. Lo importante es dar el primer paso”, concluyó.
El episodio reafirma que la longevidad ya no es solo una cuestión de años, sino de calidad. Y que, en ese desafío, la salud integral aparece como el verdadero terreno donde se juega el partido.