Rodrigo Romano protagonizó un momento de furia en Convocados, el programa que conduce en El Espectador Deportes, luego de que la lectura al aire de un mensaje de un oyente desatara su reacción. El conductor se ofendió con el mensaje, que decía que los periodistas deportivos "le dan para atrás" a la selección uruguaya.
El episodio culminó con insultos por parte del comunicador al oyente que envió el mensaje, para luego tirar sus auriculares y solicitar un corte comercial.
El origen de la discusión en Convocados
El incidente tuvo lugar durante la mañana del martes 19. En el ciclo matutino Convocados, Romano compartía la mesa con sus compañeros Diego Muñoz y Fernando Corchs. El tema central de la emisión giraba en torno a la participación de la selección uruguaya en la inminente Copa del Mundo, cuyo inicio está programado para el próximo 11 de junio (Uruguay debutará el 15 ante Arabia Saudita).
Los integrantes del programa debatían sobre el estado del equipo dirigido por Marcelo Bielsa y la percepción de una falta de "clima mundialista" en el público. En ese marco, Diego Muñoz procedió a leer los mensajes de la audiencia. Un oyente, identificado como "Tato", envió un texto en el que respaldaba una postura previa de Fernando Corchs sobre la responsabilidad indirecta de los comunicadores en la falta de expectativas.
El oyente argumentó que la ausencia de entusiasmo generalizado respecto a la selección nacional era culpa de los periodistas deportivos, a quienes acusó de "darle para atrás a Uruguay".
Insultos y abandono del estudio
La lectura del mensaje provocó la reacción inmediata de Rodrigo Romano. El periodista interrumpió la dinámica del programa para responder directamente al oyente, utilizando términos despectivos.
"No tiene ni idea Tato, ¡mamita! Hay que ser mongo para poner eso. ¿Darle para atrás a la selección en un programa donde estoy yo? Qué tarado bárbaro que sos, Tato. Qué tarado", expresó Romano al aire.
Romano tildó de "mongólico" al escucha, y pidió la pausa. Justo antes del corte, alcanzó a escucharse un "imbécil" de parte del conductor, mientras se quitaba los auriculares y los tiraba sobre la mesa de trabajo.