27 de julio de 2026 5:00 hs

La rentabilidad y competitividad del sector turístico uruguayo fueron el eje del debate que protagonizaron en las últimas horas Fernando Tapia, presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo; Patricia Marques, socia de Tax & Legal de PwC Uruguay; y Álvaro Moré, presidente de VML y WPP Production, en el marco de un evento organizado por la Escuela de Negocios de la Universidad ORT Uruguay. En este encuentro, además, los referentes analizaron las principales oportunidades para impulsar el crecimiento de la industria, que van desde el desarrollo de parques temáticos y un mayor esfuerzo en promoción internacional hasta una estrategia más agresiva para captar turistas brasileños.

Un tema urgente para el sector

Si bien Uruguay ha registrado un crecimiento sostenido en la llegada de visitantes en los últimos años, el sector enfrenta hoy, según sus protagonistas, desafíos estructurales vinculados a la competitividad, la rentabilidad de las empresas y la sostenibilidad de su desarrollo.

En este sentido, desde la perspectiva económica la socia de Tax & Legal de PwC Uruguay, aunque la participación del turismo en el Producto Interno Bruto (PIB) ha aumentado, ese crecimiento no se refleja en la inversión destinada al sector, lo que dificulta avanzar en estrategias de desestacionalización y segmentación de la oferta. A esto se suma, explicó, un problema de competitividad que trasciende al turismo y el desafío de un dólar planchado.

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En la misma línea, Fernando Tapia, presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur), destacó la paradoja que atraviesa el sector. “Es un momento muy paradójico para el turismo. En 2025 empleamos a 122.000 personas, y el año pasado el sector justificó casi el 50% del crecimiento del PIB del 2025. Desde ese punto de vista es una actividad muy pujante y hay una posibilidad de crecimiento muy importante. Sin embargo, cuando vamos a la situación real de las empresas del turismo hay enormes dificultades, es muy difícil ser competitivo”, sostuvo.

Según explicó, esta situación responde a que el turismo compite en un mercado regional e internacional, mientras enfrenta una estructura de costos propia de Uruguay.

“Los precios son internacionales pero los costos son uruguayos, y tenemos costos altos en el país por distintas razones”, detalló. Esa realidad, afirmó, representa un desafío para las cerca de 25.000 empresas turísticas del país, de las cuales el 97,3% son micro y pequeñas empresas y cuya rentabilidad se ha visto fuertemente afectada.

De acuerdo con un estudio elaborado por CERES junto con la Cámara Uruguaya de Turismo, si se toma como referencia el promedio del período 2011-2019, los ingresos del turismo en términos reales cayeron 16%, mientras que los costos aumentaron 9% frente al mismo período.

Tenemos un 25% de impacto en la rentabilidad de las empresas. Es urgente e indispensable que se ataque el tema de competitividad”, aseveró.

En este escenario, el presidente de la Camtur también mencionó que existen algunas señales positivas, como el proyecto de ley de competitividad enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento, que apunta principalmente a revisar aspectos regulatorios. De todos modos, aún quedan pendientes desafíos vinculados a la legislación laboral y al sistema tributario, sostuvo.

Por su parte, Álvaro Moré sostuvo que la pérdida de rentabilidad es una tendencia que atraviesa a los negocios en general, impulsada por consumidores más exigentes y un entorno cada vez más competitivo. En el caso del turismo, agregó, esa realidad se agrava por una característica propia de la actividad: afrontar costos durante todo el año mientras la mayor parte de los ingresos se concentra, en el mejor de los casos, en apenas 90 días.

Tapia también puso el foco en la falta de inversión en el sector. Si bien la demanda continúa creciendo, sostuvo que ese dinamismo no se traduce en nuevos desarrollos turísticos. Como ejemplo, mencionó la evolución de los proyectos presentados ante la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap): entre 2006 y 2013, los proyectos turísticos representaban el 13,5% del total, mientras que actualmente esa participación se ubica en apenas 2%.

“¿Por qué hay tan baja inversión en el turismo? Porque hay un problema de rentabilidad que se ve y se nota”, cerró.

Brasil, más promoción y una zona franca de entretenimiento: la hoja de ruta que propone el sector para impulsar el turismo

A pesar de los desafíos en materia de competitividad y rentabilidad, Moré sostuvo que Uruguay cuenta con un producto turístico sólido y adelantó que la principal oportunidad de crecimiento pasa por aumentar el volumen de visitantes, más que por mejorar los márgenes.

A su entender, ese crecimiento debe buscarse principalmente en los mercados regionales, especialmente en Brasil, donde existen 50 millones de personas distribuidas en unas 800 ciudades ubicadas al sur de San Pablo. Argentina, agregó, continúa siendo otro mercado estratégico. Al mismo tiempo, resaltó la importancia de no poner el foco exclusivamente en turistas de alto poder adquisitivo.

Tapia coincidió en el potencial del mercado brasileño y destacó que, desde 2019, la cantidad de turistas provenientes de ese país se triplicó.

Sin embargo, advirtió que para lograr esto falta una mayor apuesta por la promoción internacional.

“Nos está faltando inversión del Mintur y del Estado en promoción y difusión del país en el exterior”, señaló el titular de Camtur, a la vez que indicó que actualmente el Ministerio de Turismo destina US$ 4,5 millones a la promoción del país.

En tanto, otra de las iniciativas de la Camtur para crecer tiene que ver con una zona franca de entretenimientos.

Como referencia Tapia mencionó el caso de Gramado, la ciudad brasileña de 45.000 habitantes que recibe alrededor de ocho millones de turistas al año gracias al desarrollo de una oferta de entretenimiento construida a partir de inversiones privadas.

La propuesta contemplaría el desarrollo de un polo de entretenimiento en una zona cercana a Punta del Este, aprovechando la capacidad de alojamiento ya instalada. “Tenemos infraestructura ociosa en gran parte del año en grandes zonas turísticas del país”, sostuvo.

Según indicó Tapia, la meta es captar el 10% del flujo de visitantes de Gramado, además de atraer a turistas argentinos. En la ocasión también aseguró que ya comenzaron los primeros contactos con potenciales inversores. “Hemos hecho algunos contactos. Nos empezaron a llamar”, sostuvo.

Tanto Moré como Marques coincidieron en la necesidad de avanzar en un plan de desarrollo con objetivos concretos, tanto de corto como de largo plazo, que permita medir resultados. Entre las prioridades mencionaron fortalecer la formación y la profesionalización del sector y avanzar hacia una mayor hipersegmentación de la promoción turística.

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