17 de marzo 2026 - 15:39hs

CASMU transita una nueva etapa en su historia reciente. A seis meses del inicio de la actual gestión, comienza a consolidarse un cambio en la forma de conducir la institución, con foco en el diálogo, la reconstrucción de vínculos y la generación de un clima que permita volver a lo esencial: brindar atención de calidad y cuidar la salud de sus usuarios.

Uno de los datos más relevantes de este proceso es que la institución lleva seis meses consecutivos sin medidas de fuerza gremiales. En el contexto de los últimos años, este hecho marca un cambio significativo y refleja una nueva manera de gestionar las diferencias, basada en el entendimiento y la búsqueda de acuerdos.

La conducción actual ha priorizado una estrategia sostenida en el relacionamiento humano y el diálogo permanente. Recuperar espacios de intercambio, escuchar y reconstruir confianzas ha sido clave para avanzar en soluciones duraderas.

Así lo refleja el comunicado conjunto firmado por el presidente del Consejo Directivo, Dr. Domingo Beltramelli, y la presidenta de AFCASMU, Katy Farías: “Estos avances no son casualidad. Son el resultado de volver a sentarnos a la mesa, de reconstruir vínculos”.

En esa línea, la gestión retomó el rol institucional de CASMU en CASEFCASMU, reafirmando su vocación histórica de participación en ámbitos colectivos. A su vez, la firma de un convenio asistencial con AFCASMU permitió ordenar y ampliar beneficios para trabajadores y sus familias, consolidando un marco de cooperación que fortalece a toda la institución.

Este proceso tiene un objetivo claro: recuperar la normalidad institucional. Poder trabajar con tranquilidad, en un buen ambiente y con foco en la mejora continua vuelve a ser un valor central para el funcionamiento de CASMU.

La premisa es clara: CASMU es una sola institución y su fortalecimiento depende del trabajo conjunto entre autoridades, trabajadores y organizaciones. Solo desde esa mirada compartida es posible avanzar hacia soluciones sostenibles.

Este nuevo clima interno no es un fin en sí mismo, sino una condición para seguir mejorando la calidad asistencial. Un entorno basado en el respeto, la escucha y la cooperación impacta directamente en la experiencia de los usuarios.

La actual gestión apuesta a sostener este camino. Menos confrontación, más diálogo; menos ruido, más trabajo; menos excepcionalidad y más normalidad institucional. Ese es el rumbo que define esta nueva etapa.

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