24 de agosto de 2026 5:00 hs

La decisión de Sony de terminar con los juegos físicos tuvo un efecto inverso al esperado en Uruguay: en vez de acelerar el pasaje a lo digital, empujó la venta de discos en el país.

El movimiento se vio antes de que los juegos lleguen a la góndola. "Subieron un 20% la venta de juegos físicos, increíblemente. Notamos un aumento importante en las preventas de juegos físicos", señaló Gabriel Dittrich, dueño de XUruguay, que atribuyó el cambio directamente al anuncio de la compañía.

"Creo que el anuncio de Sony sobre el futuro del formato físico hizo que mucha gente volviera a valorar lo que significa tener el juego en la mano", explicó. "Capaz es nostalgia, capaz es coleccionismo, o simplemente saber que mañana lo podés vender, prestar o conservar. Pero claramente hay una revalorización del formato físico".

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Ignacio Episcopo, dueño de Vieja Bohemia —local de coleccionables retro en la Galería Central—, detectó lo mismo desde el otro extremo del mercado. Según dijo, el interés creció en todas las ediciones con juegos físicos, aunque con un caso particular: la Play 3.

"El 1 y el 2 se vendían bastante, pero el 3 no se vendía mucho y ahora ya se lo toma como retro a los juegos físicos de Play 3", dijo sobre una consola que tiene 20 años. La PlayStation 1 y la 2 ya eran buscadas en el circuito retro; la 4 y la 5 también se mueven, pero más enfocadas a jugarlas que a coleccionarlas, por ser las más contemporáneas.

Raúl Bono, dueño de Raúl Games, relativiza el alcance del anuncio. "Lo de que no va a salir más nada de Play 4 es como un mito. Son anuncios, pero que casi nunca se cumplen", dijo. "Y si se cumplen, hay miles y millones de títulos para seguir jugando por más de 10 años más".

Su comparación es con Microsoft: "Los juegos de Xbox se terminaron en el año 2015, hace 11 años que no se fabrican más juegos y la Xbox 360 se sigue trabajando". Hoy, dijo, lo que más se mueve es la Nintendo Switch y la Switch 2, aunque "de Play 3 no hay más nada y la gente sigue consiguiendo algún juego" o lo trae por Amazon.

La experiencia de volver a lo retro

Para Dittrich y Episcopo, el anuncio aceleró algo que ya venía pasando. "La gente hace un tiempo quería volver a lo tangible, al joystick, a la palanca, quería volver a tener la caja del juego con sus manuales", dijo Episcopo. Su lectura es que el enganche está más en la experiencia que en el producto.

Dittrich lo ubica en un ciclo más largo de consumo. "Todas las modas vuelven: pasó con los vinilos, está pasando con los VHS y también con la tecnología retro", explicó. En su caso, el pico fue durante la pandemia y desde entonces el interés nunca bajó.

Por eso es tajante con quienes proponen resolverlo con un software en la computadora que emula todos los juegos: "El que dice eso no entendió de qué se trata el retro". Su argumento es prender la consola original, agarrar el control original y poner el cartucho, "hasta soplarlo como hacíamos de chicos". "Un emulador te puede reproducir el juego. La consola original te puede reproducir el recuerdo", resumió.

Germán Durán, dueño de Retro Arcade, trabaja sobre esa misma pulsión aunque venda otro producto. "Más que vender solamente una consola, en muchos casos lo que estamos vendiendo es esa experiencia, el recuerdo", dijo. Su hipótesis sobre el origen del fenómeno también apunta a la pandemia: en ese período, con más tiempo libre, él mismo volvió a jugar títulos de su infancia con emuladores.

Esa lógica también empujó lo presencial. En la galería donde está su local, Episcopo organiza cada mes un campeonato de Winning Eleven en Play 2 que junta 200 personas: "No quieren estar en la casa jugando con un tipo que está en Marruecos, quieren estar al lado del otro".

La Feria Bohemia, que organiza con Arcade Taurus, reúne 3.000 personas por edición, con 50 expositores, 20 arcades, 20 consolas enchufadas a monitores de tubo y un ciber de 15 computadoras para jugar en red. La próxima es el 10 y 11 de octubre en el Sinergia de Víctor Haedo.

Para Durán no se trata de un fenómeno pasajero: "La nostalgia no es una cosa que desaparece. Tal vez sí cambien las consolas, la forma de jugar, pero el interés por lo retro va a seguir existiendo".

Quiénes juegan

El perfil del comprador está marcado. Dittrich lo ubica en un 80% de hombres de entre 30 y 50 años, personas que fueron niños cuando esas consolas estaban en su mejor momento. Durán describe casi el mismo rango: "Principalmente los adultos compran, te diría que de 30 años en adelante".

No todos son coleccionistas. Según Durán, en el último año hubo más consultas y más gente nueva en el rubro que "no necesariamente son coleccionistas, sino que están volviendo a jugar los juegos con los que crecieron", ya sea por nostalgia propia o para compartir con los hijos.

Ese segundo grupo pesa. Las compras se concentran en Navidad y el Día del Niño, y el desenlace se repite: "Después nos escriben para contarnos que terminaron jugando más ellos que los propios chicos", dijo Durán.

Dittrich detecta un movimiento en la dirección inversa. "Cada vez vienen más niños interesados en la historia de los videojuegos", explicó, y muchos conocen una NES o una Nintendo 64 solo porque las vieron en YouTube. Por eso montó un museo dedicado a la historia de Nintendo en su local de 18 de Julio y Ejido.

"Para el padre es nostalgia; para el hijo es descubrir historia", resumió. Episcopo lo ve en su feria, donde asisten abuelos, hijos y nietos: "Es muy de heredarse esto, como un legado que se traspasa".

Qué consolas y juegos se compran

Nintendo gana por lejos. Según Episcopo, de cada 20 coleccionistas, 16 coleccionan Nintendo, y el resto se reparte entre Sega, Sony y otras marcas. Durán mencionó Super Nintendo, PlayStation 1 y 2 y Nintendo 64 como las más consultadas, "las generaciones que tienen alguno de los títulos más recordados".

Dittrich destaca hoy a la Nintendo 64 y le encuentra una explicación económica. "En su época era un producto muy aspiracional y los juegos eran caros", dijo: muchos tenían la consola con tres o cuatro títulos y veían el resto en revistas o en la casa de un amigo. "Hoy tenemos 30 o 40 años y estamos tratando de comprar todos aquellos juegos que a los 10 no pudimos tener".

Entre las portátiles ubica al Game Boy como "el rey indiscutido", con los títulos de Pokémon entre los más buscados. También suma consultas por la Sega Mega Drive.

En el segmento de consolas nuevas con juegos precargados, el ranking es otro. Lo que más vende Durán es la R36S, una portátil con pantalla integrada, seguida por los Game Sticks. El motivo, dijo, es la practicidad: emular en una computadora o un celular exige instalar, configurar y buscar los títulos, mientras que estos equipos "ya vienen configurados" y traen más de 15.000 juegos.

Ahí hubo una sorpresa de mercado. Durán esperaba que la GD10, más económica, tuviera más salida que la X9, pero pasó lo contrario. "La gente igual termina eligiendo más la X9, tal vez porque buscan un mejor rendimiento", dijo. "Esperábamos que el precio tuviera más peso en la decisión de compra".

En el coleccionismo, en cambio, los precios responden a la rareza. "Lo que salió en menos cantidad es lo que más vale", explicó Episcopo: de Mario Bros se hicieron millones de copias, mientras que de otros títulos se fabricaron 10.000 para todo el mundo.

El freno del negocio no está en el público. "En el retro la demanda muchas veces supera a la oferta", dijo Dittrich. Son productos de hace décadas, cada vez más difíciles de conseguir originales y en buen estado.

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