Los terneros livianos cruzaron por primera los US$ 5 por kilo vivo. Y no fue ese el único récord. Todo lo que salió a pista este jueves tuvo el mayor precio alguna vez registrado y en particular fue fuerte la suba de los animales de sobre año.
Los corrales están comprando con inusitada avidez y lo mismo hacen los que compran para exportar en pie.
Por eso las categorías de novillitos y vaquillonas no solo rompieron todas las marcas, sino que subieron más de 10% en dólares respecto al remate anterior.
En comparación con agosto del año pasado suben 40% o más los terneros, terneras y vaquillonas de uno a dos años.
Las terneras vienen de superar a los terneros machos en Lote 21, la semana anterior, con un promedio inédito de US$ 4,35.
Y por los vientres preñados se pagan US$ 1.400, valores más de 50% superiores a los de principios de año: una señal de que los productores tienen aspiraciones de que los terneros de la próxima zafra tengan precios similares a los actuales, arriba de los US$ 4 por kilo.
El Niño inflacionario
Los altos precios tienen un sustento claro en un promedio de exportación para la carne que se mantiene en US$ 6.000 por tonelada y conserva una demanda sólida.
Pero también inciden otros factores.
El Niño es inflacionario para los precios ganaderos porque los productores saben que las pasturas abundarán en una primavera y verano que serán lluviosos, nadie tiene apuro por vender.
En el corto plazo, el clima viene jugando su papel en la aceleración de la suba de precios que se ha visto en las últimas tres semanas.
Los frigoríficos están pujando por la acotada oferta de lotes de novillos pesados de campo y premiando aquellos con disponibilidad para cargar de un día para el otro.
“El clima está complicando a las plantas, hay ganados comprados que no se han podido cargar y en la medida que empiecen a llegar a la industria pueden frenar la suba de precios”, estimó un consignatario.
Un tercer factor tiene que ver con una escasez estructural de ganado para faena, que se extiende en parte con los últimos efectos de la sequía de 2023, y por otro lado de una creciente demanda de ganado en pie –para corrales y exportación– que drena la oferta y obliga a la industria a una competencia exacerbada.
Si el precio del novillo consolida los US$ 6 cabría pensar que solo puede ser convalidado en el largo plazo por un precio de exportación que supere los US$ 6.000, en el orden de US$ 6.300 por tonelada.
El dato de la última semana, aunque de limitada representatividad por ser un período corto, no deja de ser importante al alcanzar casi los 7.000 dólares (US$ 6.908) y permite consolidar un precio promedio mensual de US$ 6.168 por tonelada, que convalida los US$ 6 del novillo, y es tal vez un eje que puede superarse en lo que queda de agosto, setiembre y la primera quincena de octubre.
El precio de exportación ha mantenido una trayectoria de ascenso a lo largo de tres años, desde los mínimos de fines de 2022 y comienzos de 2023.
El volumen de oferta ganadera, mientras tanto, seguirá siendo limitado al menos hasta mediados de setiembre o principios de octubre, según distintos operadores.
Trayectoria consistente
El novillo especial de exportación en Uruguay no solo exhibe hoy el valor más alto de la región sino también una consistente trayectoria de firmeza: hace más de un año que se mantiene arriba de US$ 5 por kilo, con fluctuaciones más leves que las de los vecinos.
Argentina tuvo picos de US$ 6 en febrero y luego en abril, en parte por la influencia del tipo de cambio, y desde hace tres meses se mantiene en el eje de US$ 5,50, un dólar por encima de agosto 2025.
En Brasil la escasa oferta de ganado en la poszafra está conteniendo la baja de precios presionada por la menor demanda de la industria una vez cumplida la cuota en China, un nuevo escenario que aceleró la faena y las exportaciones en el primer semestre.
Desde el máximo de US$ 4,93 en abril –unos 45 centavos menos que en Uruguay en ese momento– el novillo en Brasil ha ajustado hasta los US$ 4,45 actuales, una diferencia de un dólar y medio respecto a este lado de la frontera.
En el mercado de futuros B3 las cotizaciones van en ascenso desde octubre y llegan hasta US$ 4,75 en enero de 2027, a medida que se vaya reanudando la faena para la nueva cuota hacia China.
Tal vez Paraguay es el mercado con la evolución más parecida a la de Uruguay, aunque con un problema mayor de escasez de ganado. La industria opera a un 53% de su capacidad instalada y en los primeros siete meses del año la faena acumula una baja de casi 300 mil cabezas, una caída de 21,5% interanual.
La reducción es mayor a la de Uruguay, con 14,4% en el parcial del año, y a la de Argentina que va retrocediendo 9,8%.
En este contexto, y con un precio por tonelada exportada de US$ 6.915, no sorprende que en los últimos 12 meses el novillo en Paraguay trepara 22%: exactamente un dólar desde US$ 4,57 al récord actual de US$ 5,57, según el informe de la última semana de la Asociación Rural de Paraguay (ARP).
La evolución consistente del novillo en Uruguay también se observa en la comparación con las ganaderías de Estados Unidos y la Unión Europea: a principios de año se encontraba entre tres y cuatro dólares por debajo, con referencias que en el hemisferio norte se dispararon por encima de los US$ 9 por kilo.
En la última semana la diferencia es de dos dólares: US$ 6 aquí, US$ 8 allá.
La eficiencia de acortar ciclos en la ganadería
La escasez de ganado para faena, y especialmente de novillos terminados a pasto era esperable por tratarse de la menguada generación de terneros de la sequía de 2023. Y se expresa en la composición de una faena que tiene cambios notorios.
Por primera vez se faenaron más de 17 mil novillos precoces en tres meses seguidos y esta categoría –procedente de corral– creció 51% en julio después de haber aumentado 114% en junio. Suma 20 meses seguidos de aumentos interanuales.
En lo que va de 2026 los novillos más jóvenes se incrementaron 45% cuando el total de los novillos cae 14% hasta julio. También se incrementaron por segundo mes consecutivo los novillos de 2 y 4 dientes, algo que no sucedía desde agosto y setiembre de 2024.
Como contrapartida, los novillos de ocho dientes se reducen a un ritmo que duplica al total de la categoría, 28,5% en el año, con 10 meses seguidos de caída.
Se faenan novillos más jóvenes y más pesados: este año el promedio de las carcasas llega por primera vez a 300 kilos, ocho más que en 2025.
Pero además de ese previsible hueco generacional, en el último año y medio se profundizó la preponderancia del corral en el engorde, con la mejor relación maíz-carne de los últimos años, y la competencia por los novillos livianos redujo la cantidad de animales que son terminados a pasto.
“Gran parte de los invernadores de ciclo completo están cambiando su forma de producir, acelerando los ciclos y cargando los ganados con 420 y 430 kilos a corrales para que agreguen los últimos 80 o 90 kilos que son los menos eficientes y lo que más cuesta producir a pasto, así que tienen mayor destino a corral”, describió el operador Christopher Brown, de Agro Oriental.
El novillo, motor del riego
En la consolidación de esa transformación estructural el maíz es clave.
“Y el motor del novillo a 6 dólares es lo que termina tirando el riego porque es lo que demanda maíz, y maíz en forma estable es lo que hoy se ha transformado en la principal atracción para el riego”, afirmó el presidente de la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos del Riego, Tabaré Aguerre.
El riego es una herramienta estratégica para llevar los potenciales de rendimiento de maíz ya no a 11 mil kilos por hectárea, que es el promedio de los últimos años del maíz con riego, sino a 15 mil ,16 mil y 17 mil kilos, que hoy se pueden obtener, afirmó.
El resultado de esta sinergia agrícola ganadera, dijo Aguerre, debería ser el sello diferencial de Uruguay: “Carne con buenos grados de terminación, producida en un país que consume maíz regado con energía renovable y con el 75% del período de la vida del animal sobre pastizales naturales”.
A partir de 2005 la producción de maíz se ha duplicado cada cinco años y se instaló entre 1,5 y 2 millones de toneladas en las tres últimas zafras. Y la próxima podría estar entre 2,5 y 3 millones de toneladas.
La calidad integral de la carne “no es solo la calidad organoléptica del producto, los servicios ecosistémicos y el agregado de valor ambiental que tenga esa carne en la producción, sino también la seguridad de una cadena. Y eso necesita maíz”, afirmó en Tiempo de Cambio de Radio Rural.
Allí entra la posibilidad de sostener el crecimiento del precio de exportación que sostenga al ganado de la mano del aumento del cupo acordado con la Unión Europea, los países del acuerdo de libre comercio europeo EFTA y otros acuerdos que puedan llegar en el futuro como el Transpacífico.
Mientras los países del Mercosur negocian el reparto de los cupos, Brasil puede quedar fuera de Europa por usar sustancias cuestionadas y ya en enero la cuota tendrá su primer incremento en volumen.
¿A cuánto puede ir el precio si Brasil efectivamente queda por fuera del mercado europeo?
¿Cuánto precio podemos conquistar en base a nuestras propias virtudes?
En 2027 Uruguay agrandará aún más su benevolente cuota para exportar a China –Australia se proyecta que la completaría tan pronto como en mayo–, con una recuperación del stock ganadero en Estados Unidos que se sigue haciendo esperar y mantendrá la demanda, con Europa viendo reducirse su rodeo a mínimos históricos y una oferta mundial de carne que será menor a este año, para Uruguay la perspectiva parece muy firme en tanto se logre la indispensable inocuidad en la carne que se envía.
En lo que queda de este año no solo veremos un Niño como nunca antes, con los daños que eso trae, también veremos precios para la cría inexplorados porque el campo natural es lo más adaptado a los extremos y proporcionarán forraje como si estuvieran en el trópico.