La formación como base de la confianza
Para Urudata, uno de los principales factores detrás de esa valoración es la formación de sus equipos. Claudio López, gerente de Consultoría en Ciberseguridad, indicó que el modelo de trabajo de la compañía se apoya en tres pilares, entre los que la capacitación ocupa un lugar central. El equipo mantiene una formación continua basada en estándares y certificaciones internacionales, con el objetivo de sostener el nivel técnico necesario para responder a las amenazas que enfrentan las organizaciones.
Esa experiencia también se trasladó al trabajo con organizaciones públicas y privadas. Bottinelli destacó que profesionales capacitados por Urudata participan en servicios vinculados a algunas de las infraestructuras críticas del Estado.
Franceschi también destacó el peso del factor humano. Para brindar un servicio de ciberseguridad, sostuvo, es necesario contar con un equipo altamente capacitado y certificado. Parte de los integrantes del staff técnico, además, son docentes universitarios vinculados a la temática de ciberseguridad.
Un modelo basado en la presencialidad
El segundo pilar está relacionado con la forma de trabajo. Frente a un sector en el que el trabajo remoto tiene una presencia importante, Urudata apuesta por una fuerte presencialidad de sus equipos.
“Nosotros tenemos un horario de trabajo absolutamente presencial donde cada uno de nosotros ve a su compañero y dialoga con su compañero”, mencionó López.
La modalidad responde a las características del trabajo en ciberseguridad, donde el análisis de amenazas requiere intercambio constante entre los integrantes del equipo y una visión compartida de lo que ocurre en cada momento.
Ese esquema también puede combinarse con la presencia de personal de Urudata en las oficinas de los propios clientes. Según Franceschi, esta integración permite que el equipo conozca mejor la cultura y las necesidades de cada organización.
La cercanía con el cliente
El tercer pilar está vinculado a la relación con los clientes. López explicó que la compañía busca mantener un contacto frecuente incluso cuando no se ha producido ningún incidente, algo que considera especialmente importante en un servicio cuya tarea muchas veces pasa inadvertida cuando funciona correctamente.
“Nosotros le exigimos a nuestro cliente que se reúna con nosotros. Entonces el tipo nos ve todos los meses”, dijo.
Ese vínculo también se mide. Urudata realiza encuestas periódicas para conocer el nivel de satisfacción de sus clientes y evaluar distintos aspectos del servicio, desde el desempeño técnico hasta el relacionamiento y el conocimiento del personal que participa en cada cuenta.
Franceschi manifestó que la compañía mantiene un nivel de exigencia alto sobre esos resultados y que entre los aspectos más valorados aparecen justamente el conocimiento técnico y la cercanía con el cliente.
Un SOC que trabaja las 24 horas
Una parte central de ese modelo es el SOC —Centro de Operaciones de Seguridad—, desde donde se monitorean de forma permanente los sistemas de los clientes.
El objetivo no es solamente detectar un ataque cuando ya ocurrió, sino identificar señales que permitan anticiparse o actuar rápidamente. El volumen de información que deben analizar los equipos hace que la automatización tenga un papel cada vez más importante.
Franceschi indicó que Urudata procesa cientos de millones de eventos por día y puede llegar a gestionar entre 1.500 y 2.000 tickets mensuales, aunque una parte importante corresponde a falsos positivos, vulnerabilidades o situaciones que no llegan a convertirse en incidentes.
“Si tuviéramos 2.000 ataques, esas empresas no estarían”, ejemplificó.
La tarea del analista consiste, justamente, en separar las señales relevantes del enorme volumen de información. Una alerta puede corresponder a una actividad legítima, a un intento que no llegó a concretarse o a una amenaza real que requiere una respuesta inmediata.
Inteligencia artificial como asistente
En ese escenario, la inteligencia artificial comenzó a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro del trabajo cotidiano del SOC.
López explicó que la cantidad de información generada por las redes hace prácticamente imposible realizar un análisis profundo sin herramientas automatizadas que ayuden a procesarla.
En Urudata, la IA se utiliza como un asistente para los analistas humanos. La tecnología procesa información, identifica comportamientos y aporta elementos para el análisis, mientras que las decisiones continúan dependiendo de los especialistas.
Franceschi coincide en que el factor humano sigue siendo determinante. En ese sentido, señaló que los tiempos necesarios para analizar una alerta y determinar si se trata de un falso positivo o de un incidente real son cada vez más cortos. Los agentes de inteligencia artificial permiten acelerar ese proceso y reducir la cantidad de falsos positivos que llegan a los siguientes niveles de análisis.
La utilización de IA no se limita además a la defensa. Durante análisis forenses, los equipos de Urudata también han encontrado rastros que muestran el uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de atacantes.
Del antivirus tradicional al monitoreo permanente
Dentro de las herramientas utilizadas por Urudata aparece CrowdStrike, plataforma con la que la compañía trabaja como partner en Uruguay.
Franceschi explicó que el modelo representa una evolución respecto del antivirus tradicional. Mientras los sistemas anteriores se enfocaban principalmente en analizar archivos para determinar si estaban comprometidos, las soluciones EDR —detección y respuesta de endpoints— realizan un monitoreo permanente de los procesos que ocurren dentro de los equipos.
A esto se suma la información de inteligencia de amenazas, que permite conocer técnicas, tácticas y procedimientos utilizados por distintos actores a nivel global. Esa información ayuda a los analistas tanto a investigar incidentes como a descartar falsos positivos.
La primera barrera sigue siendo la persona
A pesar de la tecnología, desde Urudata señalan que una de las principales vulnerabilidades continúa estando dentro de las propias organizaciones: las personas.
López utiliza una referencia de la película La Odisea para explicar el concepto. Una empresa puede tener una “muralla” tecnológica sólida, pero un atacante puede intentar ingresar a través de un engaño dirigido a un empleado. El phishing, por ejemplo, puede llevar a una persona a abrir un enlace malicioso o entregar sus credenciales.
“Las mayores vulnerabilidades están en las personas que tenés adentro”, resumió.
Por eso, la empresa incorpora programas de concientización dirigidos a los usuarios finales y capacitación técnica para los equipos especializados. Entre las herramientas utilizadas se encuentran ejercicios de phishing y otras simulaciones que buscan entrenar a los empleados frente a situaciones que podrían presentarse en la vida real.
La estrategia se apoya así en dos extremos: prevenir que el atacante consiga ingresar y detectar rápidamente si logra atravesar las barreras de seguridad.
Una respuesta diseñada para cada organización
Cuando el SOC detecta una situación potencialmente riesgosa, el procedimiento no es idéntico para todos los clientes. Tanto López como Franceschi remarcaron que los protocolos de respuesta se construyen de acuerdo con las características y el nivel de riesgo de cada organización.
Existen procedimientos estandarizados basados en buenas prácticas internacionales, pero luego se adaptan a cada empresa: qué activos son críticos, qué nivel de riesgo está dispuesta a asumir y qué situaciones requieren una respuesta inmediata.
La lógica, explicó Franceschi, es trabajar sobre tres etapas: prevención, detección y respuesta a incidentes.
La prevención incluye la concientización de los usuarios, los controles técnicos, la gobernanza y el cumplimiento. La detección busca identificar cuando una amenaza consigue atravesar las barreras. Y la respuesta activa los procedimientos necesarios para contener y resolver el incidente.
En ese esquema, la tecnología y la inteligencia artificial aportan capacidad de procesamiento, pero la decisión final continúa en manos de los especialistas.
El resultado de la encuesta de Factum coloca a Urudata en una posición destacada en materia de confianza dentro del mercado de ciberseguridad. Para la compañía, esa valoración está vinculada a un modelo que combina formación permanente, equipos especializados, monitoreo 24/7, cercanía con los clientes, concientización y herramientas tecnológicas, en un escenario en el que la protección de los activos digitales requiere tanto de tecnología como de personas preparadas para interpretarla y tomar decisiones.