La economía global bajo la sombra de una nueva guerra: el FMI recorta proyecciones para 2026
El estallido del conflicto en Medio Oriente a fines de febrero sacudió el tablero internacional. Según el último "World Economic Outlook" del FMI, el crecimiento mundial se verá resentido, situándose en un 3,1%, mientras que la inflación volvería a repuntar debido al choque en los mercados de materias primas
14 de abril de 2026 10:59 hs
La calma que la economía global intentaba consolidar tras años de turbulencias se ha visto interrumpida por un nuevo foco de inestabilidad geopolítica de consecuencias imprevisibles.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó este martes en Washington su informe de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), en el que advierte que la guerra iniciada en Medio Oriente a finales de febrero de 2026 amenaza con "descarrilar" la recuperación que venía gestándose.
Bajo un nuevo concepto denominado "pronóstico de referencia" —que asume una duración y alcance limitados del conflicto— el organismo proyecta que el crecimiento global será del 3,1% en 2026 y del 3,2% en 2027. Estas cifras representan una clara desaceleración frente al ritmo de 3,4% registrado en el bienio anterior y se mantienen peligrosamente por debajo del promedio histórico del 3,7%.
Un dato revelador del informe oficial es que, de no haber mediado la guerra, el FMI habría revisado al alza sus proyecciones para este año. Antes del conflicto, el dinamismo de la inversión en Inteligencia Artificial (IA) y condiciones financieras más laxas permitían prever un crecimiento del 3,4% para 2026.
Sin embargo, la irrupción de las hostilidades borró de un plumazo esa mejora de 0,1 puntos y sumó un recorte adicional de 0,2 puntos porcentuales respecto a lo previsto en enero.
El organismo destaca que, si bien la IA actúa hoy como un "viento de cola" que sostiene la actividad, existe el riesgo de una corrección abrupta en los mercados financieros si las expectativas de beneficios tecnológicos no se cumplen o si la competencia extrema reduce los márgenes de ganancia previstos.
Escenarios de riesgo: ¿Hacia una crisis energética?
El FMI no oculta su preocupación por la extrema fluidez de la situación actual y advierte que los riesgos a la baja predominan. El informe detalla que la probabilidad de escenarios adversos aumenta a medida que las hostilidades continúan.
Escenario adverso: Con aumentos persistentes en los precios de la energía, el crecimiento mundial caería hasta el 2,5% en 2026, con una inflación escalando al 5,4%.
Escenario severo: Si se produjeran daños significativos en la infraestructura energética de la región, el crecimiento global se desplomaría al 2%, y la inflación superaría el 6% para 2027.
En estos contextos, el impacto en las economías emergentes y en desarrollo sería casi el doble que en las avanzadas, con un recorte inicial de 0,3 puntos en su crecimiento para 2026 debido a sus fragilidades preexistentes como importadores de materias primas.
El dilema de las tierras raras y el gasto militar
Más allá de la pólvora, el FMI identifica nuevas fricciones en el comercio global, señalando el rol crítico de las tierras raras en las cadenas de suministro como un punto de tensión independiente del conflicto actual.
Recomendaciones para la resiliencia
Ante este complejo escenario, el organismo internacional envió un mensaje de prudencia estratégica a los bancos centrales: mantenerse "vigilantes" pero evitar reacciones desmedidas.
El FMI sugiere que la política monetaria podría optar por "mirar a través" de los choques negativos de oferta —como el actual encarecimiento de la energía y los combustibles— sin subir las tasas de interés de forma agresiva e inmediata.
La lógica técnica es que, si el aumento de precios es un fenómeno temporal causado por la guerra y no por un exceso de demanda interna, un endurecimiento monetario excesivo solo lograría asfixiar la economía sin resolver la causa del problema. Sin embargo, esta estrategia de "esperar y ver" tiene una condición innegociable: que las expectativas de inflación del público se mantengan "ancladas". Es decir, que empresas y consumidores sigan confiando en que la suba es pasajera; de lo contrario, si el pánico se generaliza, los bancos deberán intervenir con firmeza para evitar una espiral de precios incontrolable.
Para los gobiernos, el mensaje es de austeridad estratégica: cualquier apoyo a los sectores más vulnerables debe ser financiado repriorizando el gasto dentro de los presupuestos actuales para no comprometer la sostenibilidad fiscal. "Navegar un paisaje económico y geopolítico profundamente cambiante requiere políticas que sean robustas", concluye el texto.