Varias empresas globales están en una carrera feroz para obtener herramientas de inteligencia artificial avanzadas y eficientes. El desarrollo de tecnología es constante y las compañías requieren altísimos niveles de inversión para no quedar atrás de sus competidores. En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que la inversión en ese rubro catapultará el crecimiento económico mundial, aunque otras voces mencionan la posibilidad de una nueva burbuja.
Hace dos semanas, el Financial Times informó que OpenAI rebajó su proyección de ingresos anualizados, que pasó de US$ 70.000 millones estimados en setiembre a US$ 50.000 millones. Según el medio británico, la primera cifra tenía una explicación simple: los inversores de OpenAI recalculaban sus estimaciones de ventas comparándolas directamente con los ingresos anuales de Anthropic.
El cambio no pasó desapercibido y a las pocas horas se produjo una baja de las las acciones de Nvidia y Oracle, dos empresas que brindan servicios a OpenAI y dependen de su crecimiento. Cuando se conoció el cambio de proyección, la acción de Oracle estaba en US$ 135,69 y este viernes se ubicó en US$ 125,23, con una baja de 7,7% entre esos días. Eso fue solamente una muestra de la incertidumbre que rodea a las grandes tecnológicas.
A fines del año pasado -demasiado tiempo atrás si se toma en cuenta la velocidad que tiene el desarrollo de inteligencia artificial- el economista Ruchir Sharma señaló que el boom tenía las cuatro características de una burbuja: sobreinversión, sobrevaloración, sobrepropiedad y sobreendeudamiento.
Sharma, presidente de Rockefeller International y fundador de Breakout Capital (empresa de inversión enfocada en mercados emergentes), señaló que el gasto en inteligencia artificial y tecnología en Estados Unidos se había disparado a un ritmo comparable al de burbujas anteriores, como la de las empresas de internet (puntocom).
Sin embargo, hay otras posturas que ven en la inteligencia artificial una oportunidad para el crecimiento. La directora del FMI, Kristalina Georgieva, dijo hace dos semanas que “la fuerte inversión en infraestructura de IA mantiene el crecimiento global en torno al 3%”, pese a que la inestabilidad del mercado energético continúa frenando la economía.
Cuatro días después, el 16 de octubre, la titular del organismo escribió en el blog del organismo que “el mundo no puede darse el lujo de equivocarse con la inteligencia artificial”.
“El auge supone un shock positivo de demanda que está impulsando el crecimiento especialmente en Estados Unidos y los países asiáticos proveedores de hardware”, redactó.
Georgieva dijo que gran parte de ese boom se debe a las importantes inversiones en infraestructuras, como los centros de datos. “Pese a que sus actividades principales son rentables, estas empresas recurren cada vez con mayor frecuencia a los mercados de deuda para obtener financiamiento”, mencionó.
Entonces, hizo un llamado de atención. “El riesgo es que las expectativas se disparen antes de que se materialicen los aumentos de la productividad, lo que a corto plazo podría dar paso a una decepción”, advirtió.
A su vez, la agencia de noticias AFP expuso que las grandes compañías de inteligencia artificial obtienen financiamiento millonario y eso contribuye a un aumento de las tasas de interés. En los primeros nueve meses de 2026, el sector tecnológico emitió deuda por US$ 500.000 millones para financiar chips, servidores y centros de datos.
Burbuja o corrección
“Estamos en una era de dinero caro”, dijo a El Observador el gerente de consultoría económica de KPMG, Marcelo Sibille.
“Como pocas veces se ha visto antes, el sector privado está compitiendo con el sector público en la captación de financiamiento porque no les alcanza el flujo de caja. Eso genera presión al alza en las tasas de interés, eso es lo que explica la suba”, añadió.
Wall Street ha sufrido los efectos de los aranceles de Trump.
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El economista comentó que hay actualmente interrogantes en el mercado sobre posibles valores “inflados” de las acciones de las principales empresas tecnológicas.
Sibille recordó que Amazon, Alphabet (Google), Meta, Nvidia y Oracle representan entre el 25% y el 30% de la capitalización bursátil del S&P 500.
“Si los proyectos de inversión gigantescos son exitosos, entonces no hay burbuja. Pero si esta gigantesca avalancha de inversiones no puede ser recuperada en el tiempo, los precios de las acciones están sobrevaluados”, sostuvo.
“Si es así y caen las acciones de esas cinco compañías se va a generar una caída fuerte en el mercado accionario global con una muy probable crisis financiera y económica a nivel mundial”, alertó.
Por su parte, el decano de la UCU Business School, Marcos Soto, planteó un posible escenario de corrección del mercado.
“Ha pasado en otras verticales, hay una gran ebullición de una nueva tendencia y se suman muchos jugadores. Luego baja la ola, se limpia y quedan tres o cuatro. Es probable que el mercado termine limpiando jugadores que no estén a la altura para competir”, dijo.
En la misma línea opinó el gerente de consultoría económica de PwC, Ramón Pampín. “Me adhiero más a la corrección que a estar ante un fenómeno especulativo, porque la inteligencia artificial es un fenómeno de inversión real”, dijo a El Observador.
“Lo que está claro es que puede pasar cualquier cosa”, resumió Sibille.