En paralelo, este lunes presentará un libro de memorias que la tiene entusiasmada. “Quiero contar toda mi verdad”, asegura Agatha, que dejó atrás un resonante divorcio –firmó la separación del exdirector del diario El Mundo, Pedro “Jota” Ramírez, tras 30 años de matrimonio vestida con una burka– y fue protagonista de rumores por su resonante mudanza en Madrid y su participación en la versión española de Bailando con las estrellas, conducido por la ex modelo argentina,. Valeria Mazza.
La separación de Pedro "Jota" Ramírez
- Se dijo que tenías problemas económicos, que por eso vendías tu tienda en Madrid, incluso tu casa.
-Es de mal gusto hablar de dinero, pero cuando publicaron que yo estaba arruinada, ese día justamente había vendido mi tienda y nunca había tenido tanto dinero en el banco en mi vida. ¿Por qué vender mi casa? Yo me divorcié hace tiempo, pero pasan los años, y te das cuenta de que te apetece cambiarlo todo, porque tú has cambiado.
-Tu separación de Pedro “Jota” Ramírez fue casi tan fuerte como la de Shakira, y firmaste el divorcio con una burka puesta.
- Fui con burka para que ni me mirara, sí, pero eso fue hace ya mucho. Lo cierto es que vivía en una casa de 700 metros cuadrados y el año pasado mi hijo Tristán, que vivía conmigo, -mi hija Cósima vive en Londres- anunció que iba a tener un bebé. ‘Pues fenomenal, pero te tienes que ir de casa’. Un bebé es muy mono, pero tampoco voy a estar todo el día con él. Y, estar en una casa de 700 metros cuadrados para ti sola es absurdo, decidí vender. Y luego el innombrable -así se refiere a su ex-, no se entiende por qué, compró un piso a dos portales de mi casa, en la misma cuadra. Y la verdad es que me sentó como un tiro. El no lo ha entendido como falta de sensibilidad porque no tiene sensibilidad. Y así que luego llega un momento en que te apetece querer cambiarlo todo. Me estoy diseñando mi nueva vida.
-Un cambio radical, al dejar también tu legendaria tienda en Madrid.
-Tenía la tienda en la calle Serrano, la vendí y me compré otra mucho más bonita, pero muy grande. Y, para no perder dinero y que todo sea un rollo, se me ocurrió llevar todo allí. Llevo 43 años de carrera, las cosas están cambiando. Allí, como las cocinas de los restaurantes a cocina abierta, vas a encontrarte mi taller, el estudio y posiblemente a mí.
- Después de tantos años, ¿pensaste en delegar?
-Como siempre, yo al revés. Es que, cuando algo te gusta mucho, nunca te jubilas. Es fundamental para el negocio estar ahí. La tienda tiene que tener vida, eso es lo que hoy quiere la gente, una experiencia. Venir a Madrid y estar conmigo. Mientras hacía eso me di cuenta de que tengo ganas de diseñar una casa para mi tercera edad. Un capricho 100%, porque en esta casa que dejo llevo treinta y tantos años, con niños pequeños... me apetecía una casa muy mía. Así que estoy haciendo un sitio precioso al lado de la tienda. El taller, la tienda y la casa, quiero estar allí todo el día. Llegar un día a las ocho de la mañana y volver a las diez de la noche, creo que en esta época yo tengo que trabajar más que nunca.
- Tu uso del color y las formas en la moda, los muebles y la decoración, es tu sello personal. ¿Se vuelve a reflejar en esta nueva etapa?
- ¡Por supuesto! La estoy aghatizando, no puedo vivir en un sitio que no este agathizado. Ni loca cambiaría. Seré una señora mayor pero agathizada.
"Todo el mundo flipa con Milei"
- ¿Por qué no hiciste un desfile en Buenos Aires?
-Yo pensé que veníamos a presentar un desfile, pero Carminne conocía mis dibujos, los había visto en un departamento que había rentado, de una colaboradora mía, cuyo lugar estaba más agathizado que el mío propio, con dibujos que yo hacía y luego regalaba. Así surgió la idea de exponer mis obras aquí. Y luego sumamos los textiles, y es que estaba en mi casa de Mallorca y miré a mi alrededor y me di cuenta de qué tenían en común con mis casas en Londres, Madrid o París, mis telas colgando de las paredes. Así que las mandamos traer para presentarlas en la Recoleta.
- Muchas visitas a la ciudad, ya deberían designarte visitante destacada.
- A Buenos Aires llevo viniendo casi 20, 18 años y la veo en un momento maravilloso. No veo más que cafés por todas partes y ahora que la estoy andando más, encuentro que la ciudad está en un momentazo. La última vez que estuve fue medio secretillo el año pasado, vine desde Uruguay y acabé cenando en Olivos, me invitó la mujer de Alberto Fernández, la primera dama (Fabiola Yáñez). ¿Escuché que la habían golpeado?
- ¿Cómo fue ese encuentro?
- Fue una cena, ella estuvo muy educada y muy simpática conmigo, éramos solo tres o cuatro personas y me enseñó la finca de Olivos. Una cosa muy formal, porque no nos conocíamos y estuvo muy adorable, la verdad.
-Tus últimas presentaciones en Buenos Aires fueron en la embajada de España, ¿qué te genera que hoy no tengamos embajadora?
- Ya he hecho 1000 cosas allí, me la conozco de memoria… ¡Los presidente se han peleado! Y nos ha encantado que retiren a la embajadora, porque ahora en España ahora mismo el mayor héroe que hay es Javier Milei. Él llega a España y dice “Pedrito, no robes”, y tiene muchísimos fans. Hace poco vino a Madrid dos veces y fue como si hubieran venido los Rolling Stones, la gente se tiraba por verlo. De Fabiola no sé nada, pero en España todo el mundo flipa con Javier Milei, es el gran personaje.
- ¿Los argentinos están de moda en Madrid?
–Muy de moda. Todo lo que sea argentino, desde la comida a todo. Se están comprando muchísimas casas ahí, hay más argentinos que aquí. A mí, en los últimos tiempos, me apasionó la serie El encargado. No quería irme sin ver el edificio donde se filmó. También vi Nada, pero la del encargado es maravillosa. Guillermo Francella es un gran actor y la serie brutal, qué importante es además mostrar la buena arquitectura de la ciudad.
–El lunes presentás tu biografía. ¿Allí contás todo?
–Claro, son mis memorias. Toda la verdad. No tuve problemas con el innombrable porque lo miramos mucho para que no los hubiera. Y ahora voy por un segundo libro, inspirada en Lady in Waiting, uno de los libros más divertidos que leí, de Anne Glenconner, una aristócrata que fue dama de honor en la coronación de Isabel II y cuenta todo. Ahora ella va por una segunda parte: eso mismo voy a hacer yo.