Pero ¿qué es lo que establece en relación al agro el principio de acuerdo que se firmó esta vez?
La UE liberalizará el 82% de las importaciones agrícolas del Mercosur y el bloque suramericano eliminará el 93% de las tarifas vigentes para las exportaciones de la UE. Para algunos productos, se aplicarán contingentes arancelarios.
Los contingentes arancelarios permiten importar una cantidad predeterminada de un producto a un derecho de importación más bajo del normal. Esto es, el establecimiento de cuotas o cupos.
La Comisión Europea considera que las cuotas evitarán que la producción doméstica salga perdiendo en el mercado local. Se trata de una herramienta que, si bien está previsto se aumente en forma incremental en cinco años, está pensada para proteger a los agricultores de ambos bloques.
En el caso de las tarifas, a veces se reduce y en otros se elimina por completo. A su vez, en la mayoría de los casos está previsto que se instrumente como un proceso gradual, aunque en otros la liberalización es inmediata. Lo cierto es que el horizonte puede ser un poco largo.
Por ejemplo, en el caso del café, la UE podrá importar de Brasil -principal productor y abastecedor mundial- sin pagar impuestos. Pero el cronograma prevé que lleve siete años. En algunos casos, se extiende hasta 15, como en el del aceite de oliva, principal exportación española.
Qué se negoció para ganadería, uno de los sectores en pie de guerra
¿Cómo funcionará para la UE? Una de las industrias que se siente más amenazada por las condiciones de este trato es la ganadera.
-Existirá un cupo de 99.000 toneladas métricas de carne de vacuno, con un arancel preferencial del 7,5%.
-Esa cuota representa el 1,6% del consumo total de carne de vacuno de la UE por año.
-El bloque ya importa anualmente alrededor de 200.000 toneladas de carne de vacuno del Mercosur.
-Una vez que el acuerdo entre en vigencia, caerá la actual cuota Hilton de 10.000 toneladas y la tarifa de 20% será eliminada.
Dentro del sector, también se siente bajo ataque la industria de aves de corral. El acuerdo establece:
brasil aves de corral.webp
-Existirá un cupo de 180.000 toneladas libre de aranceles para las aves de corral.
-Esta cuota representa alrededor del 1,4% del consumo total de la UE.
-Los cuatro países del Mercosur juntos ya son el principal proveedor de la UE, con Brasil en el primer lugar, por delante de Ucrania.
También habrá cupos de 25.000 toneladas para el cerdo con una tarifa de 83 euros por tonelada.
No habrá cuotas ni aranceles para las frutas y ni el café. El azúcar y etanol, así como el maíz y el arroz eventualmente no tendrán ningún tipo de arancel (eliminación progresiva) pero sí estarán sometidos a cuotas, que irán aumentando en el transcurso de cinco años.
Los agricultores ven competencia desleal y piden "claúsulas espejo"
¿Cuáles son los reclamos? Los agricultores europeos temen que el mercado se vea inundado con importaciones baratas con las que no puedan competir porque no cumplen con los estándares verdes y de seguridad alimentaria que la UE les impone y que representan costos que le quitan competitividad.
Los ganaderos, en particular, argumentan que no pueden competir con los productores sudamericanos, con menores costos laborales, granjas más grandes y regulaciones menos estrictas que posibilitan prácticas como el uso de hormonas de crecimiento, incompatibles con los estándares de la UE.
Desde la Comisión Europea insisten en que no se relajarán las normas vigentes en el bloque. Y que existen medidas de salvaguardia para abordar posibles perturbaciones del mercado.
El acuerdo puede ser suspendido si una de las partes incurre en una violación seria del Tratado de París o decide abandonarlo, por ejemplo. A su vez, el texto incluye compromisos concretos para detener la deforestación para 2030. Hay además 1.800 millones de euros destinados a facilitar al Mercosur la adopción de las nuevas normas.
Pero entre los opositores a la creación de esta zona de libre comercio, liderados por Francia, nada de esto convence. Solicitan que se renegocie el texto, particularmente incorporando “cláusulas espejo”, que impondrían estándares idénticos en los productos comercializados entre los dos bloques.
Desde ONG como Greenpeace, incluso, se criticó duramente la integración de los mercados: “La normativa del bloque sudamericano difiere de la UE en ámbitos fundamentales como los plaguicidas, los antibióticos y el bienestar animal. Por ejemplo, muchos plaguicidas prohibidos en la UE siguen utilizándose ampliamente en la agricultura industrial brasileña y una auditoría oficial demostró recientemente que Brasil no puede garantizar que sus exportaciones de carne estén libres de hormonas nocivas que la UE prohíbe”.
Cómo afecta el acuerdo a España: crecer y diversificar mercados
¿Qué ocurre en España? Las exportaciones del agro españolas al Mercosur aumentaron 5,4% en 2023 hasta 420 millones de euros, mientras que las importaciones disminuyeron 29,4% (4.094 millones).
Esto es, el déficit comercial creció 32%, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). En una palabra, la relación comercial con el bloque está languideciendo.
Se le vendió algo más el año pasado pero el volumen es irrelevante y claramente los mercados latinoamericanos que conformaron el Mercosur están haciendo sus compras en otra parte. Ya desde ese punto de partida, el acuerdo es una oportunidad para potenciar el alicaído intercambio entre países con tanto en común.
Los productos españoles más exportados son el aceite de oliva, el vino y el mosto, y las frutas de hueso. En cambio, las principales importaciones son las habas, las tortas de soja y el maíz. En ambas direcciones del flujo comercial, productos agrícolas.
Brasil es el principal importador sudamericano de aceite de oliva, el producto que más vende España. La eliminación total de aranceles -hasta ahora de 10%- le permitirá diversificar mercados y acceder a algunos hasta ahora cerrados. Pero como decíamos, el calendario de reducción es de 15 años.
En la industria se preguntan, sin embargo, si Brasil privilegiará las exportaciones de países como Argentina, Chile y Perú en detrimento de las españolas, aún con esta liberalización.
Argentina, de hecho, es principal productor de aceite de oliva de América del Sur, con 40.000 toneladas, de las que exporta casi la totalidad (37.200). Lejos está de España, por supuesto, que en esta campaña producirá 765.000 toneladas. Pero es la única que tiene un arancel mucho más elevado, de casi 40%.
En la Comisión Europea también prometen algo que no es menor: que además de las barreras comerciales se eliminarán normas y reglamentos poco claros o procedimientos engorrosos, por lo que será más fácil para los productores europeos exportar al Mercosur. Algo especialmente valorado por las empresas más chicas.
España también se verá favorecida por la eliminación gradual de los aranceles al vino tranquilo y espumoso -mercados en muchos casos virtualmente inaccesibles con tarifas del 20-35%-. Pero los tiempos, una vez más, son largos. Para el vino embotellado, se podrá ingresar al Mercosur sin pagar impuestos en 8 años.
Brasil es actualmente el tercer destino para el vino español en América Latina -aún con un arancel del 27%- (por detrás de México y República Dominicana y el primero entre los países de Mercosur), que duplicó el valor de sus exportaciones en apenas seis años.
Por otro lado, en lo que hace a la oportunidad de la exportación de frutas, en España el sector asegura con algo de escepticismo que no está garantizado el acceso de producciones comunitarias al Mercosur.
Esgrimen que los países del bloque requieren la negociación de protocolos fitosanitarios por producto para permitir la entrada de frutas y hortalizas, al contrario que en la UE.
Hoy 81% de las ventas en valor tiene como destino natural la propia UE, con Alemania como primer mercado. Las exportaciones extracomunitarias van a Reino Unido y Suecia y Noruega. Sólo un 3% se dirige a otros mercados. La industria admite que hay un desafío estratégico de diversificación ante la dependencia europea.
Por último, en la pesca, la balanza comercial es deficitaria para España, si bien la liberalización podría "beneficiar al abastecimiento de materia prima", reconocen en la patronal.
Pero hacen notar la ironía de que los principales productos pesqueros exportados desde España a Mercosur, las conservas de atún y de mejillón se excluyen de la liberalización, mientras que las preparaciones de sepia y calamares "se desarman arancelariamente en 16 etapas".
El sector agrícola representa apenas el 1,3% del PBI de la UE. Exactamente lo mismo que hace 15 años. El equivalente al PBI de Grecia, la economía número 16 del bloque.
Salvo las "Big four" (Francia, Alemania, Italia y España), en su mayoría son pequeñas granjas de no más de 5 hectáreas. Pero es un sector vital. La Política Común Agrícola (CAP) dispone de un fondo para el período 2023-2027 de 270.000 millones de euros.
En tiempos en que la provisión de alimento es fundamental cuando proliferan los conflictos geopolíticos, cuando la amenaza de guerra comercial es una fuente de incertidumbre constante, cuando el voto es cada vez más sensible al precio de los alimentos, cuando el cambio climático puede devastar cosechas y plantaciones sin aviso, cuando la población mundial crece sin descanso y vive cada vez más, el agro tiene un peso que es ante todo político. Por eso es capaz de hacer naufragar nuevamente este acuerdo. Aunque sea el 1,3% del PBI de la UE.