Hoy más del 30% de los productos que vende el Mercosur en el exterior los compra China, su principal cliente, que es a su vez un gran proveedor en materia industrial.
Así y todo, la UE todavía es el segundo socio comercial del Mercosur, con el 16,9% del total, después de China y por delante de EE.UU. Curiosamente, existe muy poco comercio intrabloque en el Mercosur, que llegó a un pico de 25% a fines de los noventa, pero hoy es menos del 10%
El acuerdo, que progresivamente eliminará las tarifas en 90% de los bienes negociados entre ambos bloques, crea además un mercado integrado de 780 millones de consumidores con un timing a medida.
Permitiría a Europa blindarse -al menos parcialmente- de toda la locura de la guerra comercial de Donald Trump y sus armas tarifarias de manipulación masiva.
De esta manera, se abriría un mercado hasta ahora muy proteccionista a exportaciones europeas de autopartes y maquinarias, una demanda tan necesaria para economías abatidas y basadas en las ventas al exterior como Alemania.
Las automotrices, de hecho, son las que se verían más beneficiadas ya que cargaban con las tarifas más altas, de 35%, que serán eliminadas gradualmente.
Sin tarifas de 30% para minerales que encabezan compras al Mercosur
Hablando de tarifas:
-Las empresas de la UE ahorrarían, según los cálculos oficiales, 4.000 millones en euros por año gracias al levantamiento de las tarifas
-Se eliminarán progresivamente las tarifas vigentes para autopartes (35%), maquinaria (20%), químicos (18%) y productos farmacéuticos (14%)
-Se estimularán exportaciones removiendo tarifas a productos lácteos (28%), chocolate (20%), bebidas alcohólicas (35%) y vinos (27%).
-Como medida preventiva, se evitarán imitaciones de más de 350 productos gastronómicos tradicionales de la UE, reconocidos como “Geographical Indications” (GI). Es la mayor cantidad de GI que se protegen en un acuerdo de la UE.
Marcelo Elizondo, consultor argentino en negocios internacionales, conversó con El Observador España y exploró todavía más oportunidades que podrían abrirse.
“Europa podría estar abastecida por energía del Mercosur”, sostiene. “No es menor después de los problemas de las sanciones a Rusia. Argentina en particular con su gas pero hay también Brasil”.
Y añade: “Además hay posibilidades de inversión para venir y producir acá y eventualmente abastecer a Europa desde América Latina. Me consta, por ejemplo, que hay interés en ese sentido en el sector de la agroindustria de algunas empresas italianas o españolas”.
Algunos datos sobre la relación entre los bloques hoy:
-La UE exportó 55.700 millones de euros en 2023, mientras que en el caso del Mercosur fueron 53.700 millones (prácticamente en equilibrio).
-Las mayores exportaciones del Mercosur son productos minerales (29,6%), alimentos, bebidas y tabaco (19,2%) y productos vegetales (17,9%).
-La UE le vende maquinaria y aparatos (26,7%), químicos y productos farmacéuticos (25%) y equipamiento para transporte (11,9%).
-El stock de inversión acumulada en el Mercosur es de unos 385.000 millones de euros.
Detractores necesitan cuatro países y 35% de la población para el veto
El proceso de ratificación será arduo. Los detractores están realmente convencidos. No buscan meras concesiones. Ni las objeciones son sólo cuestión de matices.
El ministro de relaciones exteriores de Uruguay arriesgó que el proceso podría llevar 18 meses. Así de tenso fue el proceso que llevó a este principio de acuerdo con el presidente de Francia, Emmanuel Macron advirtiendo que era “inaceptable”.
-Por empezar, cada miembro Estado debe votar el texto del acuerdo
-La ratificación requiere el apoyo de al menos 15 países de la UE que representen de 65% de la población
-Para bloquear la iniciativa, son necesarios al menos cuatro países que concentren el 35% de la población del bloque
-El texto también debe ser aprobado por el Parlamento Europeo
-Acuerdos que vayan más allá del ámbito de las instituciones de la UE requieren además ser ratificados por cada miembro Estado y su Parlamento.
Las principales objeciones vendrán del sector agropecuario. El temor es que se verán inundados por productos más baratos con los que no podrán competir porque no tienen que cumplir con los mismos estándares de calidad. En una palabra, que se verán sometidos a una competencia desleal.
Por eso, los productores agropecuarios están exigiendo que sus pares latinoamericanos garanticen el cumplimiento de los mismos parámetros ambientales, incluyendo antibióticos y pesticidas.
El Mercosur es actualmente el mayor proveedor de carne bovina y pollo y el acuerdo sólo incrementará esos volúmenes, perjudicando a los productores locales, denunciaron los sindicatos hace unos días.
UE pone 1.800 millones para que el agro cumpla estándares verdes
Pero fue el actual presidente de Brasil, Lula da Silva quien negoció con Ursula Von der Leyen esa cuestión. En un principio Lula se plantó. Aducía que la UE había cambiado las reglas de juego cuando retomaron las negociaciones.
En 2019 no existía el Green Deal, que se aprobó en 2020 y que apunta a que la la UE sea climáticamente neutral para 2050. La europea, entonces ni siquiera reelecta al frente de la Comisión Europea, se comprometió a un aporte extra de fondos de cooperación para que puedan adaptar sus economías a los nuevos desafíos.
Se demandarían los mismos estándares pero en un comienzo, se facilitaría su cumplimiento. En concreto, la UE piensa destinar 1.800 millones de euros a facilitar la transición verde y digital en el Mercosur.
Elizondo opina desde afuera, con una perspectiva distinta. “Se puede competir perfectamente. Si el problema es la trazabilidad ambiental, Europa tiene las más altas tecnologías para pedir las certificaciones y creo que el Mercosur en buena parte lo puede cumplir”.
Y advierte: “Creo que el problema de los agricultores, sobre todo los franceses, es que la política ambiental europea está resultando muy costosa. Hay una pérdida de eficiencia productiva porque hay muchas cargas que restan competitividad. Pero ése es otro problema.”
Habrá que ver si la solución de Von der Leyen le basta a los detractores del acuerdo. El momento parece el adecuado. El potencial es enorme. Pero quizás haya que seguir esperando. Y como dice el mismo tango, volver (a negociar) con la frente marchita.