El legado de René Favaloro llegó a Madrid.
De la mano de Laura Favaloro, sobrina nieta del gran cardiólogo argentino e inventor del By Pass, vino a Madrid a presentar su libro: "Latidos de un Legado, 50 años de la Fundación Favaloro".
Es la sobrina nieta del Gran René Favaloro, el inventor del by pass que salvó ya a más de 55 millones de personas con problemas cardiológicos. Laura vino a Madrid a presentar el libro sobre el legado de su familia y cuenta en una entrevista con El Observador porqué su tío abuelo representa una parte del adn de la Argentina.
De la mano de Laura Favaloro, sobrina nieta del gran cardiólogo argentino e inventor del By Pass, vino a Madrid a presentar su libro: "Latidos de un Legado, 50 años de la Fundación Favaloro".
Lo hizo en La Mistral, una gran librería que dirige la escritora Andrea Stefanoni, y donde Laura Favaloro, también cardióloga como su padre y su tío abuelo, tiende un puente para dar a conocer en España ese legado del hombre que revolucionó la medicina y al que define como "el último prócer argentino". Y vaya si lo fue.
Laura Favaloro habló el domingo en El Observador 1079, donde explicó las razones que la llevaron a encabezar el legado de su tío abuelo, una de las personalidades más importantes de la historia argentina.
- Laura Favaloro está presentando en Madrid su libro Latidos de un Legado, 50 años de la Fundación Favaloro. Laura es cardióloga y es sobrina nieta del gran René Favaloro, el gran cardiólogo argentino que obviamente ya está en nuestra historia como creador del sistema by pass. ¿Cuándo surgió este proyecto?
- La verdad que es una alegría enorme, un privilegio estar en España presentando el libro con con tanto esfuerzo que significa 50 años de una institución de tanta relevancia, de tanta trascendencia y que, a pesar de todas las adversidades, continúa con excelencia médica. Con los tres pilares, que es asistencia, docencia e investigación, así que es un gran orgullo.
- ¿Y qué representa este libro, Laura? ¿Qué es lo más importante del legado que nos dejó René Favaloro?
- Es un libro que tiene muchas imágenes, muy bonitas de historia, pero no es un libro cronológico solamente, sino que está representado en los protagonistas que son 100 entrevistas realizadas a 100 personas que hicieron parte de lo que hoy es Fundación. Parte de quienes la crearon, quienes acompañaron, quienes la hicieron crecer y quienes aún todavía siguen estando. Esas entrevistas, por supuesto, se acompañan con imágenes y el libro está atravesado por el verdadero protagonista que es el humanismo médico, que se ve en en todos los que trabajamos actualmente en la Fundación Favaloro.
El legado de René no se puede simplificar solamente al invento del By Pass aorto coronario, que tiene mucha relevancia y que ha salvado más de 55 millones de vidas en todo el mundo y que continúa siendo la técnica de elección para la enfermedad coronaria. Pero también tiene que ver con un decálogo de valores, con cuestiones éticas y morales que son fundamentales para esta época. Que todos tenemos que salir con la bandera y defenderlo. A veces me preguntan si tengo una mochila y la verdad que no es una mochila, es un privilegio y un orgullo portar este apellido, pero también este apellido es parte del ADN de los argentinos que queremos que haya honestidad, solidaridad y responsabilidad en el corazón de todas las personas. Creo que eso tiene que ver con continuar con el gran legado de René.
- René se quita la vida y uno tenía la sensación de que con un final trágico ese legado se podía perder. Y, sin embargo, el legado continúa y más fuerte que nunca. ¿Dijiste 55 millones de personas que se salvaron gracias al tratamiento de By Pass de Favaloro? ¿55 mllones de personas salvadas?
- Exactamente, hoy en día se estima que es una cirugía de las que se hace un millón por año en todo el mundo. Que continúa haciendo la técnica de elección, y él no solamente no lo patentó, sino que no patentó todo lo instrumental quirúrgico que se utiliza para realizar esa técnica. El, justamente, lo quería compartir porque el conocimiento tiene sentido y se comparte para que todos puedan tener acceso y y no haya privilegios. Al contrario, que el paciente sea el único privilegiado y todos somos pacientes.
- Si no hubieras sido médica, Laura, ¿qué hubieras sido?
- René siempre contaba que desde los cuatro años él ya sentía la vocación de seguir medicina. Yo, un poco al contrario, porque veía en mi familia tanto sacrificio, tantos fines de semana, tanto ver a los pacientes y desde los trece años tenía mucho contacto tanto con mi papá como con René. Iba a recorrer el hospital en ese momento, también incluso iba a haber cirugías. Desde muy chica tenía ese conocimiento instaurado de que a veces estábamos en el cine con mi papá y con mi hermana, sonaba el radio llamado, y había que levantarse e irse porque había un operativo trasplante, porque un paciente necesitaba ser asistido. Entonces, ante eso, la verdad es que trataba de alejarme un poco y además porque siempre me decían "vos, seguro que vas a salir medicina". Y para diferenciarse decía: "No, voy a hacer otra cosa". Me gustaba en ese momento todo lo que tenía que ver con lo asistencial, con la medicina, con poder ayudar a las personas. Hoy en día, digo, no sé si hubiera podido ser otra cosa.
Hay muchas cosas que me gustan y que me encantan, y soy una apasionada tanto del arte como de de la biología, pero, sin lugar las dudas, estoy cada vez más convencida de que elegí una profesión que es hermosa, que es absolutamente vocación y que lo volvería a hacer frente a todas las adversidades. Porque es una carrera que requiere mucho sacrificio y en mi familia incluso se ríen y me dicen: "Vos estuviste ausente en un montón de cumpleaños de primos". Y es verdad porque estaba estudiando o, si hacía un encuentro familiar, me llevaba los libros a a La Plata para estudiar en una habitación de mis primos.
- ¿Qué edad tenías cuando falleció el doctor Favaloro y cuántos miembros de tu familia son médicos?
En ese momento yo tenía 18 años. Tengo la suerte y el orgullo también de trabajar con mi padre, que es Roberto Favaloro, cirujano cardíaco de la Fundación, a quien le mando un saludo enorme y junto a mi tía Liliana, que es mi tía, la hermana de Roberto. Hay un primo también de René, que es Héctor Rafaeli. Con los tres trabajamos juntos y si bien no hay más médicos en la familia, trabajo con Mauricio Favaloro, que es primo hermano mío, que es abogado de la fundación y forma parte del cuerpo de legales del equipo.
- ¿En algún momento sentiste tipo la presión o tuviste la duda de decir: "No voy a seguir esta carrera para que no me comparen o porque era muy fuerte el apellido"?
- Las veces que lo pensé, creo que actué en consecuencia y por eso elegí estudiar en la Universidad de Buenos Aires y no en otro lugar. De la misma forma que hice un examen de residencia y, en un concurso gané en el Hospital Ramos Mejía, Creo que no, que depende de uno y la diferenciación y esto de continuar el legado es algo en que tengo la responsabilidad, y también el privilegio de llevar este apellido. Pero creo que todos los argentinos consideramos que René es el última prócer de la Argentina. Y a eso nos debemos, y el legado continúa. Está más vivo que nunca.
- Me encantó esa frase, el último prócer de la Argentina. ¿Creés que la Argentina, en los años que siguieron a la muerte trágica del gran René, ha logrado estar a la altura de su legado?
- Como país es inimaginable porque el legado de Favaloro es absolutamente inmenso y él quería que en el corazón haya honestidad, solidaridad y responsabilidad. En el corazón de todos los argentinos y por ahí la pregunta es al revés. ¿Todas las personas tienen esas tres cualidades tan trascendentales?, o si no las tienen, ¿no quieren trabajar individualmente la semilla para poder tenerlas y conservarlas, y así tener el mismo idioma?
Yo creo que en Argentina hay muchísimas buenas personas, hay muchísimo talento humano que esto del puente de venir a España a presentar el libro también tiene que ver con que la gente puede vivir una experiencia en el exterior. Y es importantísimo crear las condiciones para que el talento argentino se quede en nuestro maravilloso país.