18 de octubre 2025 - 9:32hs

Fue un final abrupto.

La idea era que el BBVA, como mínimo, le pegaría en el poste. Superar el 50% de aceptación y quedarse con el Sabadell sería un desafío pero el 30% estaba casi descartado.

Por eso, los escenarios son escenarios. Meras hipótesis. Hasta en el propio banco catalán sonaban algo descolocados.

La primera oferta hostil bancaria en 40 años se cayó. Después de eternos 17 meses, el BBVA sólo pudo conseguir el 25,33% del capital del Sabadell.

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En una victoria “hormiga”, construida por una legión de minoristas, muchos de ellos clientes incluso del banco (41% del capital), Sabadell ganó.

Y los grandes fondos dejaron solo a su rival vasco.

Pero no habían pasado diez minutos del anuncio que Carlos Torres ya le estaba hablando a sus accionistas de los euros que repartiría.

El presidente del BBVA tiene los reflejos afilados de un viejo tiburón del mercado. Y supo cómo reorientar con eficacia la narrativa.

Los vascos prometen compensar al inversor

Tras “conceder la derrota”, Torres enseguida se concentró en lo que viene para el banco.

Y en cómo va a resarcir a sus accionistas por la incertidumbre y el desgaste que supuso esta larga batalla en la que se empecinó en cada giro de la trama.

Son 36.000 millones de euros con los que se encargará de devolverles en catarata de acá a 2028 gran parte de los beneficios del banco.

El BBVA cuenta con 36.000 millones de acá a 2028 para repartir entre sus accionistas y el viernes se encargó de recordárselos para que sepan que serán compensados por el desgaste de una batalla en la que se empecinó y que lo dejó con las manos vacías. Por segunda vez. El BBVA cuenta con 36.000 millones de acá a 2028 para repartir entre sus accionistas y el viernes se encargó de recordárselos para que sepan que serán compensados por el desgaste de una batalla en la que se empecinó y que lo dejó con las manos vacías. Por segunda vez.

El ejecutivo anunció que el 31 de octubre iniciará la recompra de acciones por 1.000 millones de euros que había quedado en suspenso por el lanzamiento de la oferta.

El 7 de noviembre, además, abonará el dividendo en efectivo ya anunciado de 0,32 euros (1.800 millones en total), el mayor en la historia de la entidad.

Todo esto ya había sido difundido en julio al darse a conocer el Plan Estratégico 2025-2028 del BBVA pero era el momento de refrescarlo.

La novedad fue que habrá otra "significativa" compra de acciones -en espera del visto bueno de las autoridades- dado el exceso de capital que tiene el banco.

Era un colchón que se usaría de llegar a lanzarse una segunda oferta en efectivo (si bien no hubiera sido suficiente).

Cómo quedan parados Torres y Oliú post-canje

Más allá de su jugada hábil, nada quita que la figura de Torres quedó “pegada” a esta operación fallida.

Más aún cuando ya había fracasado hace cinco años en una oferta amistosa por el Sabadell que llegó a instancias todavía más avanzadas.

derrota bbva iii
Carlos Torres, presidente del BBVA.

Carlos Torres, presidente del BBVA.

BBVA acababa de embolsar casi 10.000 millones de euros de la venta de su filial estadounidense pero todo naufragó ante la imposibilidad de acordar un precio.

Este doble asalto trunco a los catalanes manchará el historial del ejecutivo, reelecto este año para un nuevo mandato, y con tantas adquisiciones sobre sus espaldas en todos los rincones del mundo.

Torres ya aclaró que de ninguna manera piensa dimitir.

Desde el punto de vista estratégico, queda pendiente la sobreexposición a los mercados emergentes, un punto que los inversores ven con inquietud.

Josep Oliu, la cabeza del Sabadell, puede sacar pecho. Se impuso al gigante. Encolumnó a todo los minoristas y los convenció de que el banco vale y es un proyecto en sí mismo a largo plazo.

Ahora tiene que demostrarlo.

Con la venta al Santander de su filial británica TSB, el negocio cambió.

La entidad no sólo venía engordando los beneficios del grupo sino que aportaba cierta diversificación. Hoy Sabadell es casi pura España y pura Pyme.

La lealtad de los pequeños accionistas catalanes

Sabadell pudo esquivar la avanzada vasca gracias a un fiel y frondoso universo minorista que no dudó en seguir la recomendación del consejo de administración.

La oferta infravalora al banco. Ese fue siempre el mensaje.

Así, sólo el 2,8% de los accionistas que tienen depositados los títulos en la entidad entró al canje. Suponen apenas el 1,1% del capital. Estos inversores que son a la vez clientes del Sabadell representan el 30% del capital del banco.

El otro 11% está en manos de minoristas que tienen depositadas sus acciones en otras entidades.

derrota BBVA

La pregunta es qué pasó con los grandes fondos que, en principio, estaban en la orilla del BBVA.

Por un lado, en los múltiples contactos que mantuvieron, los inversores institucionales nunca se sintieron cómodos con el precio.

Incluso después de que BBVA incrementara en un 10% la oferta, el reclamo de una mejora adicional seguía en pie. Algunos dicen que pedían hasta otro 15%.

Sin contar a David Martínez, sólo un 21% de los accionistas institucionales de Sabadell aproximadamente acudieron a la oferta.

Muchos de ellos inversores “compartidos” con el BBVA, como el caso del gigante estadounidense BlackRock, que tenía la mayor parte de su participación construida en Sabadell.

También jugó en contra la especulación con una eventual segunda oferta.

Muchos pueden haber entrado sólo con parte de su tenencia, o directamente haber esperado, apostando a que el BBVA se vería forzado a una OPA en efectivo a un precio mayor.

Por qué el mercado premia el fracaso del BBVA

La reacción del mercado no fue un evento aislado. Vendrá más de lo mismo.

Las acciones de BBVA treparon 6%, mientras que los papeles del Sabadell se hundieron 6,8%.

En el primer caso, los inversores reaccionaron básicamente a tres cosas. Por un lado, un panorama de negocio despejado finalmente de incertidumbre.

Por el otro, los anuncios de mayores retribuciones de las esperadas con la nueva compra de acciones. Pura estrategia. Pura calibración del timing.

Y finalmente, la posibilidad de tachar el escenario de una ampliación de capital que se manejaba hasta hace unos días en caso de que BBVA lanzara una segunda oferta.

Las acciones de la entidad avanzaban hasta el viernes 75% en lo que va del año, contra un 59% del Sabadell. Es uno de los bancos de mejor desempeño de toda Europa, donde el sector bancario en su conjunto sube 41%.

El horizonte bursátil no es tan prometedor para Sabadell sin el combustible de la oferta.

Sus papeles se dispararon casi 120% desde el lanzamiento de la operación comparado con un 53% del BBVA.

Es cierto que parte de esa escalada fue mérito propio ya que mejoró sus ganancias y obtuvo un buen retorno por la venta de su filial británica. Pero los analistas coinciden en que sin un gigante como el BBVA a la caza, la presión vendedora será inevitable.

Contraintuitivo. Paradójico. Injusto, quizás. Pero el mercado tiene sus reglas.

A los minoristas que se atrincheraron para que nadie flanqueara las filas del Sabadell y aseguraron la victoria, ahora les toca perder.

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