Premio Nobel y exilio: el dilema de María Corina Machado y su repercusión en la oposición venezolana
Viajar a Oslo para recibir el galardón reforzaría la narrativa épica de Machado y amplificaría su discurso contra Maduro, pero si el régimen bloquea su regreso, el exilio podría restarle influencia política. El dilema que enfrenta María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz.
La principal líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, parece dispuesta a una jugada atrevida. Salir de la clandestinidad, viajar a Oslo para recibir el premio Nobel de la Paz este miércoles y desde ese podio lanzar un mensaje contra el régimen autocrático de Nicolás Maduro, pero el riesgo es elevado. Si no logra regresar, el exilio podría diluir su liderazgo y debilitar al movimiento opositor.
"Estamos haciendo todo lo posible para que, cuando llegue ese día, podamos reunirnos en Noruega", aseguró Machado la semana pasada, en entrevista con la Radio Nacional de Noruega. El portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, manifestó el sábado: "Hablamos con ella la pasada noche y nos dijo que estará en Oslo”. En paralelo, líderes como el presidente de Argentina, Javier Milei, el de Panamá, José Mulino, y figuras políticas como la congresista estadounidense María Elvira Salazar anunciaron que estarán en la ceremonia para acompañar a Machado.
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La opositora venezolana María Corina Machado en marcha en Caracas contra la reelección de Maduro, el 3 de agosto
EFE
Si bien Machado aseguró enfáticamente que, de asistir a Oslo, regresaría a Venezuela, ese camino tiene obstáculos. En noviembre, el fiscal general Tarek William Saab advirtió que, ante la posibilidad de su viaje, "al estar fuera de Venezuela y tener numerosas investigaciones de carácter penal, se considera prófuga".
El fiscal, exdiputado y exgobernador por el partido de Gobierno, inició investigaciones que podrían derivar en la detención de Machado.
En julio de 2024, Maduro se proclamó reelecto en unos comicios empañados por denuncias de fraude. Machado, inhabilitada para competir, respaldó a Edmundo González, el candidato que según las actas recopiladas por la oposición obtuvo una victoria contundente. Ambos suscribieron un documento en el que instaban a los cuerpos policiales a detener la represión posterior a los comicios y denunciaban la existencia de fraude electoral, lo que dio pie a una investigación penal de la Fiscalía por los delitos de “instigación a la insurrección, asociación para delinquir y conspiración”.
En noviembre de 2024, a raíz del respaldo de Machado a la llamada Ley Bolívar —un proyecto aprobado en la Cámara de Representantes de Estados Unidos que insta a intensificar las sanciones económicas contra el régimen de Nicolás Maduro— la Fiscalía abrió una nueva investigación en su contra por “traición a la patria”. Posteriormente, el fiscal añadió que también es investigada por el “llamado a invadir a Venezuela”, al haber apoyado el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Washington acusa a Maduro de encabezar un cartel de narcotráfico y mantiene frente a las costas de Venezuela fuerzas militares bajo lo que denomina una operación antinarcóticos. El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a afirmar que “Maduro tiene los días contados”.
Maria Corina Machado es entrevistada por el alcalde de Miami, Francis Suárez, en el American Business Forum.
Maria Corina Machado es entrevistada por el alcalde de Miami, Francis Suárez, en el American Business Forum.
Tras más de un año en la clandestinidad, la salida y eventual regreso de Machado enfrenta serias dificultades logísticas. Con las aerolíneas suspendiendo vuelos a Venezuela y la alternativa de cruzar por Colombia complicada bajo el gobierno de Gustavo Petro, que mantiene vínculos con Caracas y la ha cuestionado abiertamente, las opciones son limitadas. Sin embargo, más allá de estos obstáculos prácticos, el dilema de Machado se juega en el terreno político: lo que puede ganar con su presencia en Oslo frente a lo que podría perder si queda fuera del país.
El politólogo Jesús Castellanos considera que la presencia de Machado en Oslo daría “pie para continuar con la narrativa épica de su liderazgo”. Subraya que no solo recibiría el Nobel mientras permanece en la clandestinidad en Venezuela, sino que lo haría “con el apoyo de varios presidentes de la región y con concentraciones de la diáspora de venezolanos en todo el mundo”.
Si Machado acude a la ceremonia, Nicolás Maduro deberá decidir entre bloquear su regreso al país o detenerla como gesto de autoridad. En Caracas pocos dudan de que el Gobierno, a través de sus cuerpos policiales, sigue de cerca sus movimientos y conoce dónde ha estado oculta. No obstante, Castellanos advierte que “apresarla es de altísimo costo político y el régimen está consciente de esto”.
Maduro - 12-10-25 - AFP
AFP
Desde su perspectiva, Estados Unidos mantiene negociaciones con el régimen de Maduro orientadas a un pacto para su salida del poder, pero una acción contra Machado, en vista de su liderazgo en la oposición y de que es el principal vínculo con Washington, podría romper ese proceso y acelerar la actuación de la administración Trump, sobre la que aún persisten dudas respecto a su naturaleza y alcance.
“No hay noción clara sobre qué va a hacer Estados Unidos: una intervención militar, una acción quirúrgica u otro tipo de medidas que se presenten como operación contra el narcotráfico, mientras Maduro permanece en el poder. Hoy estas son interrogantes”, señala Jesús Castellanos.
La prueba del regreso
Si Maduro decide impedir el regreso de Machado a Venezuela tras la ceremonia, el costo para la opositora podría ser quedar relegada al exilio y perder peso político dentro del país. Sería un desenlace que ya han enfrentado otros referentes de la oposición, como Juan Guaidó, cuya salida terminó diluyendo su liderazgo.
Si bien Machado, a diferencia de Guaidó, presidente del Parlamento elegido en 2015 con mayoría opositora que intentó desplazar a Maduro mediante un gobierno interino, cuenta con la legitimidad de haber sido escogida candidata en primarias y de haber liderado la campaña que llevó al triunfo de Edmundo González tras su inhabilitación, aún está por verse cómo impactaría en su imagen el permanecer en el extranjero.
Maduro mantiene un férreo control en el país a través de los cuerpos policiales y la represión. Según una encuesta del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, casi ocho de cada diez venezolanos (77,1%) consideran que un cambio de gobierno “es necesario o muy necesario”. Sin embargo, la oposición ha quedado limitada en su capacidad de presión interna ante una ola de detenciones que, de acuerdo con la ONG Foro Penal, mantiene a 887 presos políticos en las cárceles venezolanas.
Ante la pregunta de la Radio Noruega sobre si podría regresar a Venezuela tras acudir a Oslo, Machado respondió: “Quiero asegurarles a ustedes y a todos los venezolanos que volveré”.