Las adicciones no afectan únicamente a quien atraviesa un consumo problemático. Detrás de cada caso hay madres, padres, parejas, hermanos e hijos que también enfrentan el desgaste emocional, la incertidumbre y la necesidad de aprender cómo acompañar sin que su propia vida quede absorbida por la enfermedad.
Ese fue el eje del sexto episodio de la segunda temporada de MP Talks, el ciclo de El Observador junto a Medicina Personalizada (MP), que contó con la participación de Antonio Pascale, especialista en toxicología clínica y experto en farmacodependencia de la Organización Mundial de la Salud; Luis Brando, operador terapéutico en adicciones; y María José Fernández, madre de un joven con consumo problemático.
Uno de los principales mensajes que dejó el encuentro fue que las familias también necesitan apoyo profesional. Para Brando, intentar resolver la situación únicamente desde el afecto o el instinto suele ser un error.
"Lo primero es buscar apoyo con los profesionales, con la gente que sabe del tema", sostuvo. Según explicó, muchas familias procuran evitar discusiones o conflictos con la persona que consume para preservar la convivencia, pero esa estrategia termina favoreciendo el avance de la enfermedad.
"Muchas veces evitamos el conflicto en pos de una paz duradera, que con los adictos no funciona. Es terreno que uno les cede y donde la enfermedad se fortalece", afirmó.
El operador terapéutico agregó que, cuando las familias actúan únicamente desde la desesperación o el instinto, generalmente no encuentran las respuestas más adecuadas, por lo que insistió en la importancia de recurrir a equipos especializados y espacios de acompañamiento.
La convivencia y el desgaste familiar
Durante el episodio, María José Fernández compartió su experiencia como madre de un joven de 20 años con problemas de adicción. Relató que, luego de un proceso complejo, la familia tomó la decisión de que su hijo dejara de vivir con ellos, una medida orientada también a preservar la estabilidad del resto del hogar.
"Fue una opción que tuvimos que tomar todos para prevenirnos también de la situación y sostener lo que se vivía en la casa", explicó.
Fernández describió la convivencia con una persona atravesada por un consumo problemático como un proceso marcado por la manipulación, las mentiras, los cambios de hábitos y el deterioro de la dinámica familiar.
Sin embargo, destacó que encontrar espacios de apoyo para familiares fue determinante para modificar la forma en que enfrentaba la situación. Contó que recibió acompañamiento en grupos de ayuda integrados por otras familias que habían atravesado experiencias similares, lo que le permitió comprender conductas vinculadas a la codependencia.
"Uno transforma toda su vida en función de la vida del adicto y termina centrando todo en él", expresó.
Ese proceso, detalló, le permitió comenzar a cambiar su propia manera de actuar, generando una nueva dinámica dentro del entorno familiar.
"Cuando vos cambiás primero, tus respuestas ya no son las mismas y también podés provocar cambios en el entorno cercano", afirmó.
Derribar mitos sobre el consumo
Otro de los temas abordados durante la conversación fue la denominada "teoría de la escalada", que sostiene que el consumo de cannabis conduce inevitablemente al uso de drogas más peligrosas.
Sobre este punto, Pascale fue enfático al señalar que esa hipótesis no cuenta con respaldo científico.
"La hipótesis de la iniciación de la terapia de la escalada científicamente no está demostrada", mencionó.
El especialista comentó que, si bien muchas personas que llegan a consumir sustancias como cocaína o pasta base también consumieron cannabis previamente, eso no implica una relación causal.
"La gran mayoría de los consumidores de cannabis no van a progresar a otras drogas", indicó.
En ese sentido, sostuvo que, si se habla de sustancias que habitualmente aparecen al inicio de las trayectorias de consumo, "las verdaderas drogas de iniciación son el alcohol y el tabaco", por ser las de mayor prevalencia y acceso.
A lo largo del episodio, los invitados coincidieron en que las adicciones deben entenderse como una problemática que involucra a todo el entorno familiar. También remarcaron que pedir ayuda a tiempo, establecer límites saludables y acceder a información basada en evidencia son herramientas fundamentales tanto para quien atraviesa un consumo problemático como para quienes lo acompañan.