13 de septiembre de 2026 5:00 hs

En la madrugada del 30 de enero de 2021, en plena temporada turística, un incendio cambió los planes de Joaquín Ruibal. Parado a metros de las llamas, vio cómo detrás del denso humo desaparecían las instalaciones de su restaurante, La Excusa, y de dos locales vecinos, ubicados en el centro de José Ignacio.

A los 45 minutos de comenzado el fuego, sintió las sirenas de los bomberos que llegaban desde San Carlos, una ciudad ubicada a 35 kilómetros. Después llegaron dotaciones de otros puntos de Maldonado, porque el pueblo de pescadores, convertido en el destino turístico más selecto de Uruguay, no contaba con una cuadrilla propia de bomberos.

Ruibal nació hace 38 años en Argentina y al poco tiempo su familia se instaló a vivir en José Ignacio, donde su padre Ignacio se convirtió en una referencia en el sector inmobiliario. El pueblo, a esa altura, estaba muchísimo menos extendido que ahora. Desde que era chico sabía, al igual que otros vecinos, que si se iniciaba un incendio, tenían que ayudar entre todos, porque no había bomberos cerca.

En aquella madrugada del verano de 2021, mientras las llamas enterraban su emprendimiento, otra vez los vecinos intentaron por todas las vías extinguir el fuego, pero no fue posible. En agosto de ese mismo año, un incendio destrozó Ferona, un restaurante de La Juanita, ubicado a metros la casa de Ruibal.

Joaquín Ruibal reside desde niño en José Ignacio y se dedica al rubro inmobiliario. En 2021 impulsó la creación de los Bomberos voluntarios, que hoy preside.

Joaquín Ruibal reside desde niño en José Ignacio y se dedica al rubro inmobiliario. En 2021 impulsó la creación de los Bomberos voluntarios, que hoy preside.

Después de haber “perdido absolutamente todo”, de la rabia y la angustia por lo ocurrido, decidió actuar. “Vivimos en un lugar de tanto dinero y tanta capacidad y no podía ser que no se resolviera el tema. Ese fue el arranque. Fui y compré un camión de bomberos”, contó Ruibal en diálogo con El Observador.

Encontró el vehículo en Internet: un Bedford inglés del año 1956. Era naftero y gastaba casi un litro de combustible por kilómetro. El dinero para la compra lo pusieron él y su señora, Nohora Varón, que hoy también integra el grupo conocido como Bomberos voluntarios de José Ignacio.

Ruibal se dedica al Real Estate y es el presidente de los Bomberos voluntarios, una asociación civil sin fines de lucro llamada Brigada de Prevención y Rescate.

El vicepresidente es el productor audiovisual argentino Martín Cuinat. Junto a su pareja, Fiona Pittaluga, son los organizadores del José Ignacio Internacional Film Festival (JIIF). Fiona es hija de Martín Pittaluga, uno de los fundadores de La Huella, el icónico parador incluido varias veces en la lista de Latin America's 50 Best Restaurants, lugar de cita obligada de las celebridades que llegan hasta José Ignacio.

El reconocimiento político

Representantes de todos los partidos políticos homenajearon a los Bomberos voluntarios de José Ignacio por sus cinco años de trabajo.

Representantes de todos los partidos políticos homenajearon a los Bomberos voluntarios de José Ignacio por sus cinco años de trabajo.

En la noche del martes 9 de setiembre, Ruibal y Cuinat vestían camisetas azules de los bomberos voluntarios de José Ignacio. Se sentaron en la mesa de la Presidencia de la Junta Departamental de Maldonado; frente a ellos, se habían ubicado los demás integrantes del cuerpo de vecinos colaboradores, compuesto hasta ahora por 23 personas.

El edil Diego Machado había propuesto homenajearlos. El representante del Partido Nacional conoce de primera mano el rol que cumplen: es oriundo de José Ignacio y fue compañero de clase de Ruibal en la escuela rural número 88, ubicada frente a la comisaría del pueblo. A ese centro educativo también asistieron, por ejemplo, los Aispurú, otra familia tradicional de la zona, dueña de un histórico almacén y vinculada a bienes raíces. Juan Aispurú, de 52 años, es también es bombero voluntario.

Machado es un apellido de fuerte arraigo en José Ignacio. Nivio, el padre de Diego, un pescador conocido como Popeye, fundó en 1991 un restaurante emblemático del balneario: Popei.

Diego Machado vivió siempre en José Ignacio. Incursionó en la política primero como concejal en el Municipio de Garzón y ahora en la Junta Departamental. Su pareja, Luciana Nuñez, es vicepresidenta de la Liga Local de José Ignacio. Su hija va a la segunda escuela rural que se inauguró en José Ignacio.

El homenaje de la Junta Departamental comenzó con la lectura de una carta firmada por el diputado frenteamplista Joaquín Garlo, que no pudo concurrir por encontrarse en tareas parlamentarias.

“No quería dejar pasar la oportunidad de expresar mi reconocimiento de todos quienes forman parte de este grupo humano. La condición de bombero voluntario requiere vocación de servicio y entrega al próximo”, escribió Garlo.

Cuando Machado tomó la palabra, pidió un aplauso para el cuerpo de bomberos, que esa misma madrugada había extinguido un incendio en La Juanita. Aplaudieron los ediles y también vecinos y familiares que seguían la sesión desde las barras.

Intervención de Bomberos voluntarios de José Ignacio en un incendio en una casa de La Juanita.

Intervención de Bomberos voluntarios de José Ignacio en un incendio en una casa de La Juanita.

En estos cinco años, relató Machado, los bomberos recibieron 362 llamadas, de las cuales 258 derivaron en intervenciones y 104 resultaron “falsa alarma”.

“Las 258 intervenciones no han sido solo por incendios, también accidentes de tránsito, caídas de árboles y a las diferencias urgencias de la comunidad. No solo en la zona del Municipio de Garzón y José Ignacio, han estado concurriendo a determinadas urgencias en Balneario Buenos Aires, también en Punta del Este en el incendio de Punta Shopping e incluso en la zona de Rocha, al otro lado del puente”, recordó el edil.

Machado dijo que los bomberos voluntarios son “personas con vocación de servicio” que han expuesto su vida. “Recuerdo una caída de árboles cuando, pasada la medianoche, estaban cortando árboles para liberar el (Camino) Sainz Martínez, que va de ruta 9 a ruta 10. También un incendio muy grande que consumió el restaurante La Susana, y ellos estaban arriba del techo”, agregó.

El edil agregó que “como hijo de Garzón y José Ignacio” estaba “agradecido” a los bomberos y destacó el movimiento como una respuesta de “la sociedad civil organizada para lograr las necesidades”.

Después de Machado, hablaron otros ediles. El frenteamplista Pablo Cicero expresó que “frente al fuego no hay banderas políticas”, y destacó que los bomberos “demostraron que desde las cenizas se construye algo que salva vidas”. El colorado Eduardo Elinger dijo se reconocía “la actitud frente a una dificultad”.

Luego fue el turno de Cuinat, que expresó el agradecimiento de la organización por la distinción.

Se refirió al edil Machado como “un vecino muy querido” y saludó a las familias, amigos y a la Liga de José Ignacio. “También a las autoridades de la Jefatura de Policía, porque son compañeros en cada intervención y son un apoyo fundamental”, añadió.

Además, destacó “el impulso” de Ruibal y recordó el día que llegó al pueblo con el camión preguntando quién quería convertirse en bombero voluntario.

El primer camión de bomberos que utilizaron los voluntarios fue uno inglés de 1956.

El primer camión de bomberos que utilizaron los voluntarios fue uno inglés de 1956.

Cómo se forma un bombero

Cuando Ruibal compró el camión inglés, lo guardó en un galpón de su casa en La Juanita. Luego consiguió unos trajes y junto a otros vecinos se contactaron con la Dirección General de Bomberos para recibir capacitaciones y equipamiento.

Comenzaron a juntar fondos entre pobladores de José Ignacio y organizaron el Festival Código Sound, de música y tecnología, para recaudar dinero. A medida que el grupo se fue agrandando y la gente empezó a reconocer su trabajo, pudieron comprar un camión más moderno; ahora están en camino de adquirir otro.

Los vehículos y equipamientos se guardan en la casa de Ruibal. Ahora la brigada tiene 23 integrantes, pero el número trepará a 30 en breve, porque se está realizando un llamado a través de Instagram y por grupos de WhatsApp.

Para convertirse en bombero voluntario es necesario realizar una preparación que incluye distintas áreas, entre las que se encuentran primeros auxilios.

Para convertirse en bombero voluntario es necesario realizar una preparación que incluye distintas áreas, entre las que se encuentran primeros auxilios.

“Cada bombero voluntario tiene un compromiso de trabajar 48 horas, en dos guardias de 24 horas. Si en esas guardias suena la alarma, tienen que presentarse y acudir a la emergencia”, explicó Ruibal.

Esos bomberos de guardia no pueden estar a más de cinco minutos de distancia del destacamento de voluntarios. “Cada uno puede continuar su vida laboral, pero si sale de la zona tiene que avisar y buscar un bombero que lo suplante durante esas horas que sale de la zona durante su guardia. Ellos son responsables. Siempre tenemos un chofer y un bombero voluntario de guardia, a veces dos”, agregó.

Con el tiempo se fueron profesionalizando. Aquellos seis o siete que comenzaron a trabajar vestidos de bombachas de campo y camisas de manga larga, hoy están equipados con trajes usados traídos de Estados Unidos que les donó la Fundación 911. Ellos compraron botas, cascos, guantes, herramientas y linternas.

En los próximos días, se les entregará equipamiento para combatir incendios forestales, que demandan muchas horas de trabajo intenso. Ya les tocó participar de algunos de esas características, como los ocurridos en Pan de Azúcar.

Si bien en José Ignacio muchos utilizan los grupos de WhatsApp para comunicarse, Ruibal insiste en que ante una emergencia lo primero que hay que hacer es llamar al 911. Desde allí se comunican con efectivos pertenecientes a la Dirección Nacional de Bomberos, que hoy cumplen tareas en José Ignacio y con ellos.

La Dirección Nacional de Bomberos instaló un destacamento en José Ignacio, en un terreno donado por la Intendencia, que fue construido con una campaña de recolección de fondos promovida por la Liga de Fomento.

Antes de comenzar la capacitación, a los futuros bomberos voluntarios se les da una charla donde se explican los riesgos y situaciones complejas de la tarea. Luego, si deciden seguir adelante, tienen que realizar los módulos que dicta la Dirección Nacional de Bomberos, en un proceso que insume de seis meses a un año. Los choferes deben tener libreta profesional. Hay bomberos que continúan, a título personal, realizando otras capacitaciones vía on line.

Entre los bomberos voluntarios se encuentran personas nacidas en José Ignacio y también pobladores que afincaron en los últimos años, como Andrés Viñales, un cocinero de 52 años oriundo de Durazno.

Entre los bomberos voluntarios se encuentran personas nacidas en José Ignacio y también pobladores que afincaron en los últimos años, como Andrés Viñales, un cocinero de 52 años oriundo de Durazno.

Ruibal recuerda de manera especial dos grandes incendios de los que participó. Uno fue el ocurrido en agosto de 2022 en Punta Shopping. “Fue la primera vez que usamos los equipos de respiración autónoma, que son como los tanques de oxígeno para poder entrar adentro. Estábamos recién egresados, nunca habíamos usado en una situación real. Fue escalofriante”, recordó.

El otro tuvo lugar en José Ignacio en febrero de 2023, cuando el fuego consumió el restaurante La Susana, en el hotel Bahía Vik, propiedad del empresario noruego Alexander Vik, dueño del hotel Playa Vik y la Estancia Vik en la misma zona. Fueron los primeros en llegar y era un lugar muy especial para la zona, además de conocer a los dueños y a los trabajadores del parador.

Sebastián, uno de los hijos de Vik, también forma parte grupo bomberos voluntarios. “Dentro de la brigada de bomberos tenés un handyman al que le cuesta llegar a fin de mes, tenés a un jefe de parrilla de La Huella. Tenés diferentes estados de situación económica en la cual somos todos amigos y es una familia”, explicó Ruibal.

La cuenta de Instagram de los bomberos voluntarios (@bomberosvoluntariosji) indica que la misión es “cuidar la vida, los bienes y el ambiente” y dice que en caso de emergencia se debe llamar al 911.

En Instagram se exhiben fotos de intervenciones, equipamientos, cursos de capacitación, y también retratos de algunos voluntarios, con sus datos personales como edad, origen y a qué se dedica. “Nada de lo que hice sería posible si no fuera por apoyo de cada uno de los chicos que participan en la agrupación”, dijo Ruibal.

La periodista y agente inmobiliaria argentina Lucrecia Abalos es bombera voluntaria desde 2022. Hay dos mujeres en el grupo y en breve se sumarán tres más.

La periodista y agente inmobiliaria argentina Lucrecia Abalos es bombera voluntaria desde 2022. Hay dos mujeres en el grupo y en breve se sumarán tres más.

La falta de atención sanitaria

Machado recuerda que cuando era niño, su padre trasladaba en carretas a gente que llegaba a un José Ignacio muy distinto al de hoy. “Somos de las pocas familias que vamos sobreviviendo dentro del casco, porque han ido saliendo familias por la presión del dinero en la tierra. Tratamos de mantener la identidad, porque es un pueblo que también se está transformando de una manera vertiginosa”, dijo a a El Observador.

El edil blanco considera que José Ignacio es “como un laboratorio social”. “Lo que no pasa a veces en la ciudad, acá sí pasa. Acá convive el hijo un pescador con el empresario multimillonario de Sudamérica. Y también con público europeo o norteamericano, que empieza a formar parte de la comunidad”, agregó.

Es difícil estimar la gente que vive en José Ignacio y alrededores, explicó Machado. Porque más allá del censo, hay extranjeros en campos vecinos y personas que residen en Rocha que utilizan el pueblo como centro de referencia. Todos reconocen que es una comunidad muy solidaria entre sus habitantes.

José Ignacio es desde hace varios años el destino más selecto de la costa uruguaya; cada vez más extranjeros eligen vivir en el pueblo o en sus alrededores.

José Ignacio es desde hace varios años el destino más selecto de la costa uruguaya; cada vez más extranjeros eligen vivir en el pueblo o en sus alrededores.

En los últimos años José Ignacio ha tenido un desarrollo que algunos de sus residentes advierten con preocupación, y por eso intentan por todas las vías preservar su identidad. La vida lejos del ruido, del tráfico de Punta del Este o Maldonado y el horizonte sin edificios, se cotiza cada vez más. Por eso el público de elevado poder adquisitivo está dispuesto a pagar cifras millonarias por una casa o un terreno en José Ignacio para pasar unos días en el verano.

Pero, así como ocurría antes con los bomberos, hay otro servicio que falta en el destino más selecto del Uruguay y que genera inquietud entre vecinos y turistas, de acuerdo a distintas consultas realizadas por El Observador: la atención sanitaria.

En José Ignacio solo hay una policlínica de la Administración de Servicio de Salud del Estado (ASSE), que atiende servicios básicos. “Hace unos años, una vecina donó, por medio de la Liga, una ambulancia, que ahora las nuevas autoridades llevaron también para Balneario Buenos Aires”, explicó Machado.

Los hospitales más cercanos de José Ignacio se encuentran a más de 30 kilómetros, en Maldonado o en San Carlos. En Balneario Buenos Aires, a 16 kilómetros, funciona una “puerta de urgencia” en determinados horarios, agregó el edil blanco.

“En verano se intensifica un poco más el servicio, porque entre la Intendencia y la Alcaldía tratan de tener chofer y un poco más de personal. No contamos con una contención de salud muy buena en el territorio y esa también ha sido una lucha comunitaria. Pero Balneario Buenos Aires ha crecido mucho y se lleva los servicios”, agregó el edil.

Las emergencias móviles llegan hasta José Ignacio, pero la distancia de las bases operativas también es grande. Por ejemplo, una emergencia ubicada en La Barra tiene que recorrer 24 kilómetros para llegar al pueblo.

Un poco en broma y un poco en serio, en José Ignacio hay quienes dicen que solo se pueden enfermar determinados días y horarios para lograr ser atendidos en la policlínica local. “José Ignacio es un lugar de casas de miles de millones de dólares, pero si te da un infarto estas alejado de todo”, comentó resignada una veraneante frecuente.

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