8 de octubre de 2026 5:00 hs

Para los representantes de los comercios instalados, la medida dictada por la comuna genera preocupación por el eventual impacto que tendrá en sus ventas. Ana Loffredo, presidenta del Grupo Centro, advirtió que la resolución genera "más oferta de lo mismo" y cuestionó que no se buscaran otras opciones.

"Los kioscos tienen un lugar privilegiado en 18 de Julio y encima les van a bajar el aporte, y no están pidiendo ninguna contraparte", reclamó Loffredo. En ese sentido, consideró que la medida resulta desbalanceada: "Los kioscos pueden estar complicados, pero ampliando rubros complicás a otros, que no es que estén florecientes. Hay muchos bares que van cerrando. No parecería ser lo más adecuado. Estamos desvistiendo un santo para vestir a otro", graficó.

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La dirigente apuntó también a las garantías sanitarias y comerciales, cuestionando si a estos puestos se les exigirán los mismos controles de bromatología para vender café que a los locales establecidos. Loffredo adelantó que ya le planteó esta inquietud al prosecretario de la IM, Diego Olivera, aunque reconoció que "evidentemente es difícil que se vaya para atrás".

Por su parte, Nelly Silva, quien desde hace 35 años se desempeña como gerente comercial del Centro Comercial de la Unión, también trasladó su malestar a las autoridades y exigió que no se genere una "competencia desleal".

Kiosco de 18 de Julio

Kiosco de 18 de Julio

"Ya planteamos el tema en la mesa de trabajo que tenemos con la Intendencia de Montevideo. Olivera nos preguntó qué opinábamos y le dijimos que no queremos que se expanda el rubro, porque indudablemente va a afectar a los locales", explicó Silva.

Ante esta nueva realidad, la representante de los comerciantes de la Unión pidió que, dado que la medida ya está impuesta, la comuna sea estricta con los controles: "Que se les haga cumplir la normativa, que no tengan grandes medidas, que no expandan los aleros, que estén prolijos, y que se les exija la habilitación comercial y de bromatología".

"Lo ideal sería ir marcha atrás. Los escaparates públicos se innovan, pero que no compitan con los comercios establecidos. No queremos que pierdan las fuentes laborales, pero tampoco que compitan. Que no se siga canibalizando al comercio establecido; que innoven de otra manera, no en perjuicio de los comercios", sentenció Silva.

El salvavidas de la IM para los kiosqueros

La controversia surge a raíz de una resolución firmada a finales de setiembre por la comuna, que amplió los rubros permitidos para los 188 kioscos de la ciudad y redujo el canon mensual que le pagan a la comuna. Con este cambio, el tope máximo a pagar por aquellos ubicados en avenidas como 18 de Julio y plazas pasó de más de $20.000 a $9.000.

Además, los escaparates ahora están habilitados para vender accesorios de celular, snacks, café de máquina, refrescos de hasta 600 mililitros y artículos zafrales (el único rubro que ya no podrán comercializar son los timbres profesionales).

En ese momento, el director de Desarrollo Económico de la IM, Camilo Benítez, explicó al diario El Observador que la normativa anterior era "muy cerrada" y que la medida busca darle oxígeno a un sector golpeado por los cambios de consumo. "Los diarios y revistas están tirando un 30% de lo que tiraban hace 10 años atrás. Ya están en extinción, se pasa a la lectura digital", argumentó el jerarca.

La nueva resolución, acordada tras reuniones con el sindicato de kiosqueros, también flexibilizó las reglas de atención. Si bien el titular mantiene la obligación de trabajar de forma personal un mínimo de ocho horas diarias, quien lo cubra el resto del tiempo ya no tiene que ser estrictamente un familiar directo.

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