El paladar de la Asociación Uruguaya de Fútbol quedó dulce luego del Mundial de Sudáfrica. Es que el dinero que entró a las arcas de la calle Guayabo, producto de la actuación del equipo de Tabárez, permitió tapar varios agujeros. Pagaron los premios, se pusieron al día con el cuerpo técnico del combinado y saldaron cuentas pendientes.
Ahora, que nadie piense que sigue la luna de miel en la Copa América. Por estas latitudes la realidad es otra. Y por más que los dirigentes de la Conmebol instalen sus oficinas en el hotel Hilton de Buenos Aires, la realidad económica es diferente.
Esto es América y para muestra basta un botón: las diferencias entre el principal torneo sudamericano y la Eurocopa son abismales a la hora del reparto del dinero.
El campeón del torneo que se inició anoche en Buenos Aires percibirá US$ 3,5 millones en conceptos de premio por conquistar el campeonato.
Los mismos se reparten de la siguiente manera: US$ 250 mil por los partidos de la primera fase. La selección que acceda a los cuartos de final percibe US$ 500 mil. Si sigue el recorrido y accede a semifinales US$ 750 mil; llegar a la final y ganarla le reportará US$ 1,5 millones.
La realidad de la Eurocopa es totalmente diferente. Sí, para aquellos que piensan que en Europa se vive el fútbol de Play Station y en América el fútbol de los sentimientos, mirar los números brinda la razón.
Mientras la Conmebol paga US$ 250 mil por partido en la primera fase, la UEFA abona 8 millones de euros (cambia hasta la moneda) a los finalistas. Pero, por si fuera poco, existe la posibilidad de que abonen US$ 1 millón por triunfo en la primera ronda, según reveló la agencia DPA. Conclusión: ya obliga a los equipos a salir a ganar. Se favorece el espectáculo.
El próximo campeón europeo recibirá 7,5 millones de euros solo por ganar la final. A ello se sumarán los 8 millones que recibe cada equipo por participar en el torneo. Además se conceden 2 millones de euros por los cuartos de final y otros 2 millones por las semifinales.
El equipo que pierda la final se llevará de consuelo una bolsa de 20,5 millones de euros, el ganador 23,5 millones de euros, casi US$ 33 millones.
Queda claro que las diferencias son enormes. Que las distancias son insalvables. Y menos mal que la Confederación invita a los mexicanos, que llegan a este torneo por el poder que tienen sus cadenas televisivas. Ahora, de jugar las Eliminatorias acá ni les hablen.
Al margen del dinero hay cosas en las que América sigue siendo América. Con carencias, con equipos semiprofesionales, con campitos y con dificultades de todo tipo a nivel social y económico, el fútbol de este continente se brinda el lujo de ganarle a los ricos y poderosos.
Eso es lo que sigue haciendo grande al continente americano en relación a los poderosos del viejo continente. El torneo más antiguo de selecciones del mundo y sus selecciones participantes, siguen dando jugadores para que los clubes europeos continúen aprovechándose de su mejor nivel económico.