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¿Dónde están los delanteros?

En el clásico Nacional no atacó por las puntas ni una sola vez y Peñarol tampoco hizo mucho

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19 de septiembre de 2017 a las 05:00

Poco tiempo antes de morir, en la que creo fue la última entrevista que concedió, el gran crack uruguayo Juan Alberto Schiaffino me dijo que la final contra Brasil en el Maracaná, 1950, no la habían ganado por la "garra charrúa", sino porque Ghiggia jugó un partido extraordinario.

"Creo que nunca antes ni después vi a un futbolista jugar tan bien como Ghiggia esa tarde. Los partidos se ganan por las puntas y ese día estuvo imparable". El fútbol uruguayo ha dado grandes punteros, algunos de los cuales triunfaron en grande fuera. Alcides Edgardo Ghiggia y Julio César Abbadie son dos ejemplos ilustres.

En River Plate argentino todavía recuerdan las notables maniobras de Luis Cubillas por el costado derecho de la cancha. Precisamente, Cubillas volvió locos a la defensa brasileña en la semifinal del mundial de México 1970, jugando contra el que muchos consideran la mejor selección de todos los tiempos.

Peñarol y Nacional ganaron la copa Libertadores de América en más de una ocasión por contar sus equipos con punteros históricos, como Abbadie, Joya o Julio César Morales. Ya no aparecen jugadores así.

¿Por qué? En el clásico de antes de ayer, Nacional no atacó por las puntas ni una sola vez. Cero. Aunque tenía en la cancha a dos futbolistas capaces de hacerlo, Viudez y Bueno, jamás explotó ese sector de la cancha, tan vital para desacomodar a las defensas.

Peñarol, tampoco hizo mucho en ese aspecto. En todo el partido solo hizo un desborde profundo, por la derecha, cuando subió Corujo, enviando un centro que originó el según gol aurinegro. Corujo no es puntero, pero el domingo fungió como tal en una ocasión y el partido quedó definido. Por razones que no entiendo y que quizá los entrenadores de las categorías formativas podrían explicar, los punteros han desaparecido del fútbol, y también del fútbol uruguayo.

El hecho parece una aberración, pues esa ha sido una de las señas distintivas del estilo de fútbol de nuestro país, que impuso su marca mundial con equipos de sólidas defensas respaldando el trabajo de delanteros veloces y dribleadores jugando al contra ataque, abierto y vertical. Que el fútbol uruguayo juegue hoy sin punteros, es como que la gente de este país dejara de tomar mate.

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