Con la mirada puesta en un eventual tercer gobierno del Frente Amplio, el senador de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio, afirmó que “la batalla del 2015” será la educación. El legislador planteó una reforma del sistema basada en agrupar Primaria y Ciclo Básico en un mismo consejo y dijo que para lograr los cambios deberá haber un gobierno que tranque con los sindicatos. El integrante de la Comisión de Educación del Senado señaló que la reforma es imprescindible y reconoció que la enseñanza fue el área más relegada por las administraciones frenteamplistas. A continuación, un resumen de la entrevista que mantuvo Rubio con El Observador.
¿Cómo analiza lo sucedido en el Congreso?
Creo que fue un buen congreso. Tuvo las tensiones que tienen todos los congresos pero sin haber llegado a los niveles críticos que tuvieron otros. Fue un congreso mucho más maduro y el documento lo refleja.
Usted señala que hubo una madurez. Sin embargo, lo que evitó la polémica fue una negociación entre cúpulas.
Pero el resultado es la aprobación del documento de base, con algunas inflexiones en algunos puntos o agregados. El trabajo previo acotó las diferencias. Cuando uno tiene poca experiencia de gobierno tiende a hacer una cosa ideológica. En cambio, cuando estás manejando realidades se maneja el campo ideológico pero dentro de otros márgenes. Otro aprendizaje de gobierno que estuvo en el documento es que no hay que confundir las metas con los instrumentos.
Tras la resolución, ¿considera que el rumbo de la economía quedó laudado para el próximo gobierno?
Yo creo que los lineamientos básicos quedaron laudados. Va a haber problemas de énfasis acerca de si tal o cual medida tiene que ser más o menos redistributiva, si tal parte del presupuesto debería ir hacia un lado o hacia el otro, o si tal política debe ser más fuerte o no. Pero básicamente quedó laudado.
Uno de los temas que usted más trabaja es la educación. En el último período, el Frente Amplio y los sindicatos docentes estuvieron enfrentados. ¿Qué papel entiende que debe jugar la fuerza política con los gremios cuando siempre fueron un brazo fuerte de la izquierda?
El tema educativo es el tema central. Creo que es la cuestión más importante que tenemos en materia de agenda pendiente. En lo que hemos avanzado menos en estos dos períodos de gobierno es en educación; sin desconocer que hubo un avance muy grande en todo lo que va de cero a cinco años, de que el Plan Ceibal es fantástico y ha habido avances en materia terciaria. Sin desconocer eso, tenemos un problema enorme en el nivel medio que no lo hemos logrado superar. Esta va a ser la batalla del 2015. Si gana el progresismo la batalla del 2015 va a estar centrada en la cuestión educativa, en cuanto a cómo sigue el cambio.
¿Se refiere a un cambio en la currícula?
Yo soy partidario por ejemplo de un esquema único para los primeros nueve años, con una autoridad que conduzca toda esa fase y que permita que haya una diversificación progresiva. Se empieza con un maestro, luego con dos, y luego a algunas áreas que son las clásicas: ciencias sociales, ciencias naturales, matemática y lenguas. Y luego un conjunto de optativas en educación de tiempo extendido, con mucha descentralización atendiendo las realidades locales. Hay que mirarlo del lado de los estudiantes. La reforma de la currícula a su vez va a demandar mayores recursos, porque eso lleva a la concentración del docente por centro educativo y a lo largo del tiempo. Esto viene aprobado en todas las rendiciones de cuenta y no se cumple. No se cumple por un problema económico y por un problema de resistencia.
¿El FA está preparado para la batalla con los sindicatos?
Creo que la batalla no es en el sentido de una confrontación con los sindicatos, sino de tener una línea, como se tuvo en la salud cuando se decidió crear el sistema integrado, de tener un equipo cohesionado, con gran respaldo político, que empuje un proceso de cambios que va a tener resistencias y enfrentamientos de la más diversa naturaleza.
Una reforma implica cambios a la Ley de Educación que impulsó Tabré Vázquez.
Yo mantendría el esqueleto de la ley de Educación pero pondría un grupo de trabajo a que examine algunos problemas críticos. Con la Ley de Educación se pensó que la unificación del Ciclo Básico de la UTU y de Secundaria era un objetivo muy importante. Yo a esta altura me cuestiono sí ese era el objetivo. Creo que el cambio viene por formar un solo consejo para los primeros nueve años. Creo que nosotros no terminamos en Uruguay de salir de un modelo que viene de los 40 y a cada rato estamos haciendo un cambio. Pero no hacemos un modelo de largo plazo.
Yendo a la campaña, ¿cree que hay sectores dentro del FA que avizoran una victoria segura con Vázquez y están más preocupados por sus votos?
Creo que a esta altura cunde el realismo. Hemos pasado de la filosofía aquella que en algún momento se dijo que se gana con una heladera, a decir que hay que tener una autocrítca más importante. Acá hay una pelea que se va a ganar si se da bien. Los contenidos que se transmitan, el estilo de la campaña, es decisivo cuando sabemos que Uruguay está dividido en dos mitades. A mi me parece que el exitismo prematuro es el peor aliado.
Usted habló de un país dividido en dos mitades. ¿El FA está preparado para gobernar sin mayorías parlamentarias?
Creo que traería muchos problemas porque la búsqueda de alianzas condiciona mucho. Se podría igual gobernar pero introduce un condicionamiento y limita el ritmo.