6 de marzo de 2014 18:16 hs

¿Cómo han evaluado la reciente instauración del llamado seguro por índice de exceso hídrico?
Por ser un plan piloto que se desarrolla solo en Canelones, para cinco cultivos hortícolas y por un período de cuatro meses (de enero a abril de este año) la evaluación definitiva se realizara una vez culminado el plan, es decir en mayo. Sin embargo, ya podemos sacar algunas conclusiones: la contratación de la cobertura ha sido baja, ningún contrato en enero y cuatro en febrero, a pesar que el programa incluía una entrevista-encuesta a más de 800 productores; el instrumento demostró ser adecuado para solucionar el tema de los excesos de lluvia en cosecha, dado que los productores que lo contrataron cobraron indemnizaciones ya que los milímetros de lluvia que oficiaban de disparador fueron sobrepasados por los registros de lluvia de enero y febrero; y siendo el primer seguro de índice de toda América Latina el solo hecho de haber logrado comercializarlo, con toda la infraestructura que ello implica, significa un logro muy importante en virtud que abre las puertas para gestionar riesgos que hasta el momento no tenían cobertura de seguro.

¿Quiénes contribuyeron a la existencia de este seguro?
Las instituciones que participan son el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) financiando el proyecto, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) como contraparte, el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) y el Banco de Seguros del Estado (BSE).

¿A qué productores contempla, de qué zonas granjeras y en qué rubros productivos?
El producto está dirigido a los productores hortícolas y busca resarcir las pérdidas ocasionadas por los excesos de lluvia en cosecha por medio de una cobertura de seguro. En esta etapa piloto solo la zona granjera de Canelones es la que cuenta con la cobertura, pero la intención es que en el futuro todo el país tenga a disposición el instrumento. Si bien los estudios estadísticos están hechos, la principal dificultad radica en instalar estaciones meteorológicas lo suficientemente cercanas a los cultivos asegurados. Por ejemplo, para llevar adelante el piloto el programa instaló cinco estaciones meteorológicas automáticas en sendas seccionales policiales de Canelones. En el futuro se piensa instalarlas en las torres de comunicación de Antel.

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¿Qué puede comentar sobre el procedimiento involucrado para el otorgamiento del beneficio en caso que ello corresponda?
Es muy sencillo. En el contrato se establece cuál es la estación meterológica de referencia para el asegurado. El productor elige entre cuatro niveles de riesgo (mm de lluvia que se quiere cubrir), elige el mes y el capital asegurado (cupones de US$ 500 cada uno, hasta cuatro por hectárea). Si en el mes contratado la estación de referencia registra en cualquier período de 10 días consecutivos mm de lluvia superiores a los mm contratados se dispara la indemnización sin mediar ni denuncia de siniestro ni inspección.

¿Qué costo tiene la poliza?
Depende del nivel de riesgo que el productor quiera cubrirse, pero por ejemplo para abril, que hasta el 21 de marzo se puede contratar dado que el plazo de admisión de solicitudes vence 10 días antes de comenzada la vigencia del seguro, para un riesgo leve (disparador 136 mm) el costo es US$ 92,85. En el otro extremo de riesgo, es decir extremo (disparador 207 mm) el costo es US$ 23,20. En ambos casos se refiere al valor de un cupón de US$ 500, es decir que si el asegurado quiere contratar por el máximo por hectárea cuatro cupones o US$ 2.000 debe multiplicar esos costos por cuatro.

¿Cómo se avanzará luego de la etapa piloto?
En abril termina el plan piloto. Allí tendremos que definir si este seguro se transforma en una nueva opción de seguro para la granja, si integra el convenio del MGAP con el BSE el nivel de subsidio, si se extiende a todos los cultivos y todos los departamentos. A juzgar por los anuncios del ministerio, se trataría de generalizar la cobertura. Desde el BSE realizaremos todos los esfuerzos necesarios para continuar, por ello debemos seguir los pasos que la técnica aseguradora indica, entre otras cosas tener el apoyo de reaseguradores.

El ministro Aguerre destacó que tras la última asistencia (luego del suceso de enero de 2013) la cobertura en granizo se multiplicó por cuatro y alcanzó a casi el 90% del área en frutales, ¿qué esperan en el caso del daño por exceso hídrico tras las lluvias que hubo este verano?
Pretendemos que todos los productores gestionen estos riesgos por medio del seguro, con los importantes subsidios que da el MGAP, no hay excusas desde el punto de vista del costo. Sabemos que para universalizar el seguro en la granja no alcanza con que sea de bajo costo, es necesario generar una cultura aseguradora. En el BSE estamos trabajando en ese sentido, conjuntamente con las gremiales granjeras y el propio MGAP. Esperamos que en el futuro, a mediano plazo, las pérdidas por catástrofes climáticas sean resueltas por medio del contrato de seguro y que no las paguen todos los ciudadanos, como ha sucedido hasta ahora. Las políticas públicas de los últimos años van en ese sentido.

¿Perciben que, en un escenario de adversidades en el estado del tiempo más frecuentes y más dañinas, el productor está más dispuesto a cubrirse?
Sí, en general el productor se ha dado cuenta de que el cambio climático lo está exponiendo a siniestros cada vez más intensos y que el seguro agrícola es la herramienta adecuada para gestionar estos riesgos. En ese sentido debemos decir que en el BSE la cartera de rurales crece sistemáticamente y a un ritmo superior al crecimiento del área cultivada, lo que indica una penetración del seguro agrícola cada vez más importante.

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