27 de abril de 2014 22:41 hs

Hacer negocio con Argentina, lejos de ser ‘una historia a olvidar’, o una ‘misión imposible’, podríamos calificarla como un tango, el cual –nos guste o no– no deberíamos dejar de bailar. Tango difícil por cierto, que requerirá de nuestra mejor capacidad de aprendizaje. En Uruguay, vaya que se aprendió también. Se aprendió a convivir con escasa financiación en las importaciones desde el país vecino, a dosificar envíos y hasta aprender a generarse la entrada de nuevos productos argentinos para asegurar la posibilidad de exportar productos propios”. Con este fragmento, que escribió, el director del área de Comercio Internacional y Aduanas de PwC Argentina, Claus Noceti, intentó transmitir un mensaje de optimismo a los empresarios uruguayos que deben lidiar a diario con las barreras comerciales que impone la vecina orilla.

En una disertación que realizó en Montevideo el pasado viernes, el experto auguró una flexibilización en el vínculo comercial con Argentina. En diálogo con El Observador, Noceti ahondó luego en algunos conceptos que permiten visualizar un vínculo con la vecina orilla con menos “zancadillas” a futuro. Si bien indicó que desde el punto de vista burocrático, los trámites para ingresar bienes y servicios a Argentina no han cambiado sustancialmente –aún persisten las declaraciones juradas anticipadas de importación–, comienza a percibirse una “intención del gobierno” argentino de cambiar la actitud y escuchar a los empresarios de su país. “Las cámaras empresariales y comerciales de Argentina han logrado generar espacios de discusión (con el gobierno) para atender ciertos casos en particular. Antes no existía un canal de diálogo sobre estos temas. Hoy hay más ganas de escuchar a las empresas”, destacó.

El director de PwC Argentina considera que es esperable que esta nueva actitud del gobierno de Cristina Fernández tenga “un correlato el día de mañana en un cambio en las reglas que permitan relajar un poco el comercio internacional y, por ende, el ingreso de productos uruguayos y el Mercosur”, afirmó. Explicó que las medidas restrictivas al comercio que tomaron las autoridades de la vecina orilla tenían un carácter “temporario” y algunas ya están pasando su “nivel de maduración”. “Por cuestiones lógicas, en el corto plazo, esas medidas deberían revisare. Sin duda que los empresarios uruguayos pueden pensar en una mejora de su vínculo con Argentina”, dijo.

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Turismo sin cambios
Las restricciones que deben afrontar los turistas argentinos para salir de su país y que impactan fuertemente en los índices de ocupación de este sector en Uruguay no tendrían cambios en el corto plazo. “Todo número en rojo difícilmente genere algún tipo de flexibilización De todas formas, las cosas no deberían empeorar, porque los números por salida de divisas fueron demasiado exagerados, explicó.

En 2013, Argentina tuvo egresos netos por turismo por unos US$ 8.700 millones. “No me cabe duda que esto bajará, pero no lo suficiente para que exista una flexibilización. Hoy es caro para el argentino viajar por las condiciones impositivas que tiene y la devaluación misma. Pero también la propia devaluación ayuda a desalentar los viajes al exterior”, culminó Noceti.

Oportunidad para ofrecer crédito
Noceti comentó que con el escenario actual que enfrentan las empresas argentinas para exportar e importar sus productos se abría una oportunidad para que firmas uruguayas y traders oficien como agentes financiadores. “Argentina necesita crédito. Y todo crédito que pueda darse va ser positivo. Una forma en que Argentina podría tomar crédito es justamente a través de la financiación de las importaciones”, explicó el experto a El Observador. Las firmas uruguayas tendrían “ventajas” por la cercanía (cultural y física) y también por la propia integración económica.

“Se percibe como positivo la búsqueda de un cambio”
¿Cómo visualiza la coyuntura macroeconómica argentina para este año y 2015?
Un tema no menor es que Argentina ha pagado un saldo no menor de deuda y, por ende, no tiene grandes compromisos en moneda extranjera como los que tenía antes. Otro punto positivo, es que en el caso de los fondos buitres (holdouts) incluso se tuvo el apoyo de la Casa Blanca (EEUU). Por tanto, haber cumplido con esas obligaciones de deuda y la perspectiva a futuro y con crecimiento de las exportaciones pese a todo y de los precios relativos, la sensación es que tanto lo que tiene que ver con reservas y superávit (comercial) debería comenzar a corregir la curva. En virtud de eso podrían relajarse las restricciones. Por eso hoy, con políticas orientadas a superar las restricciones energéticas, le da a uno la esperanza de pensar en un 2015 mejor que los años anteriores y de ahí en adelante un crecimiento.

¿Los cambios de autoridades del equipo económico que anunció la presidenta Cristina Fernández fueron una señal para intentar cambiar el rumbo?
Creo que fueron muy positivos. Pero lo que se percibe como positivo es la búsqueda de un cambio. Lo que exasperaba un poco era esa sensación que todo estaba perfecto y no necesitaba ser revisado. Por lo menos ahora uno ve que se están revisando algunas políticas. Eso ya ayuda al optimismo y a cambiar un poco el humor.

¿Qué puede pasar con el tipo de cambio? ¿Es posible que Argentina vuelva a devaluar?
La sensación es que quizá podría existir una corrección adicional del tipo de cambio. Esto tendría que ver con el hecho que si se ha devaluado para darle mayor competitividad a las exportaciones argentinas, los niveles de inflación están erosionando de a poco esa competitividad. Por tanto, sin ser muy arriesgado, podría afirmar que habría una devaluación correctiva de los niveles de inflación de las materias primas o de los costos de producción. Esto no significa una devaluación abrupta de 30% a 40%, sino una devaluación de aquí a fin de año de 15% o 20%.

En las últimas semanas Argentina dio un giro bastante importante en su apertura para negociar un TLC con la Unión Europea. ¿A qué lo atribuye?
Algo que se comenzó a ver como peligroso en Argentina fueron las negociaciones de socios del Mercosur de forma directa con la Unión Europea. Hubiera sido muy negativo que Argentina quedara por fuera. Esto en parte está atado a la revisión de algunas políticas y también por el riesgo que implicaba que Argentina no se sumara y el resto de los países del Mercosur lo hubieran hecho de forma autónoma. Lo de Argentina fue una buena decisión, pero te diría que obligada por las circunstancias.

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