“Nadie tiene dientes tan lindos y nadie es tan lindo como yo. ¿Por qué habría de reírse alguien de estos dientes preciosos? Hay hasta quien los ama”. En 2006, Ronaldinho estaba crecido: lo había ganado todo. Su peculiar sonrisa ya no era tanto un motivo de sorna y hasta los niños de Brasil se negaban a arreglarse la boca en el dentista para parecerse a su ídolo el Gaúcho.
Las muelas picadas del Barça
El equipo liderado por Ronaldinho fue la primera plantilla de élite en someterse a un estudio a fondo de su salud dental, decisiva en el rendimiento deportivo