12 de febrero de 2015 15:51 hs

¿Qué evaluación realizó sobre el plenario semestral realizado el sábado pasado en Montevideo?
Fue positivo, hubo muy buenas charlas en temas importantes para los socios, como el de la seguridad y el de la gestión y las actitudes que hay que tener en el trabajo, tanto el empresario como el empleado. También actualizamos que se va a lanzar este año con la gente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca el monitoreo de los aplicadores vía satélite. Y en el tema de tarifas sugeridas se decidió una baja del 1,3% promedio para las labores agrícolas, eso gracias a un dólar que nos ayuda.

¿Se avanzó en que el operario tenga la seguridad adecuada?
En eso seguimos en un estado muy primitivo. Nos preocupa que haya mucha maquinaria con muy poca seguridad para el operario, todavía pasa, hay alguna de última generación con cabinas que soportan un vuelco de un tractor, pero es un tema en el que hay poco recaudo sobre todo en lo referente a las partes móviles de las máquinas. Hay que tomar conciencia de ello y eso es un trabajo en el que tenemos que colaborar todos los involucrados. Además, hay que sancionar, porque la gente no hace caso. Según uno de los expositores en las charlas –Ricardo Martínez Peck– hay más accidentes por manejo de maquinaria agrícola que con la maquinaria de construcción.

¿Qué está pasando con el nivel de formalización en el sector?
Algunas empresas hacen contratos, sobre todo para que los servicios se cumplan, pero son pocos quienes aplican que haya un papel que diga que el trabajo realmente se hizo. No tenemos ninguna garantía de que el trabajo se haga y luego se pague. Tenemos un esbozo de contrato, habría que desarrollarlo, hacerlo firmar que es algo que a veces no se hace, por respeto y porque nunca se usó. Deberíamos implementarlo porque, por ejemplo, han ocurrido casos de incumplimiento de pagos y tememos que se puedan dar más.

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¿La baja que hubo en el precio del combustible a inicios de año fue la esperada?
Y... en Chile los combustibles bajaron entre 30% y 35%. Nosotros somos dependientes del combustible, que incide en el costo de cada hectárea. Toda la sociedad sabe que el combustible está muy cargado de impuestos.

¿Cómo aprecian ahora el tema de la capacitación?
Estamos en proceso de ayudar. Ahora las escuelas agrarias están cerradas, generalmente arrancamos después de la Expoactiva, cuando empiezan las clases. Hay muchos contratistas haciendo un gran esfuerzo para ayudar a que se aprenda. Hay dos cultivos que se hicieron, uno en la ruta 1, en la Escuela de Maquinaria de Libertad, y otro en la Escuela La Carolina, sobre la ruta 23, en Trinidad, cultivos de soja y tal vez después haya trigo. Eso se logró gracias a los semilleristas, empresas de fertilizantes, cooperativas y también contratistas que pusieron sus fierros para sembrar sin ningún costo.

Hay hoy un escenario para que la circulación de las máquinas por las rutas se realice con las debidas autorizaciones...
Con la ley vial que se decretó estamos bastante conformes. No hemos tenido ningún siniestro como para decir que la ley funciona o no funciona. Estamos bastante bien cubiertos, solo hay algunas cositas para arreglar, porque en la ley por error o por una petición de otra gremial se puso la posibilidad de circular con maquinaria de noche, cosa con la que nosotros no estamos para nada de acuerdo, porque a la velocidad que se pueden llevar de noche es algo inadmisible. Es un peligro aunque circule poca gente en las rutas a esas horas.

¿Cómo ven al sector agrícola con la campaña de verano en pleno desarrollo?
Esperemos que esta soja tenga rendimientos que permitan que el negocio continúe adelante, que se pueda pasar estos años que pueden ser un poco complicados. La soja está muy bien por lo que se ve en las chacras, ahora se anunció un agua más cuando entramos en plena floración, la expectativa es de tener buenos rendimientos si el tiempo sigue ayudando. Las hectáreas están, trabajo habrá ahora, pero los costos son muy altos y lo que deja el negocio es poco, sobre todo para los productores, que son los que más arriesgan. Así que hay que ver qué pasa después de la soja. En la campaña de invierno, con el trigo no sabemos qué va a pasar porque está la duda del clima, el tema precio, los productores se acuerdan que el año pasado con el trigo fue difícil y eso incide de pronto en que el área baje un poco y haya menos trabajo para todos.

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