Por Stephanie Merry, The Washington Post
La industria del cine estadounidense quiere castigarnos. Las películas que se encaminan como favoritas del Oscar son esos dramas cargados que tanto gustan a los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Pero esta vez, las películas son más que serias. Son pesadillescas. Hay un oso que intenta comerse a un hombre y cortes de garganta en cámara lenta, una adolescente secuestrada en un galpón y cadáveres detrás de una pared. Y eso solo por mencionar algunos. Ver toda esta brutalidad no es fácil. ¿Tiene lo necesario para soportarlo? Descubrámoslo.
A pesar de los rumores, un oso no viola al protagonista de la intensa historia de venganza dirigida por Alejandro González Iñárritu. Primero que nada, es una madre oso protegiendo a sus cachorros. En segundo lugar, ¿porqué se intenta racionalizar un invento tan absurdo? El hecho de que Fox haya tenido que publicar un comunicado refutando esta delirante historia es bastante divertido.
Estos falsos rumores igual no le quitan violencia a la escena. Es un momento que hace que se escapen los gritos de terror cuando Hugh Glass (interpretado por Leonardo DiCaprio, quien en este momento puede estar encontrando un buen lugar para su esquivo Oscar) acaba entre la osa grizzly y sus cachorros. El explorador es violentamente lanzado de un lado a otro, pisoteado, cortado, babeado y hecho pedazos en general. Y eso es solo el comienzo de la película.
Luego de que es rudimentariamente curado y cosido, Hugh tiene que reunir la fuerza para arrastrarse cientos de millas para encontrar al terrorífico villano que lo abandonó dándolo por muerto. Es agotador para el protagonista y no es mucho más fácil de ver para el espectador. Lo que le siguen son dedos cortados, un festín de carne cruda, el corte de un cuero cabelludo y una escena donde Hugh abre un caballo muerto para utilizarlo como sobre de dormir.
Durante una función para los miembros de la academia y la prensa en Los Ángeles, algunos espectadores se retiraron. Era demasiado brutal, según The Hollywood Reporter. Y un crítico declaró "olvídense de que las mujeres vean esto".
El renacido es resueltamente brutal, una inmersión violenta como nada que se haya visto. Si es mujer, no tema. Está hecha para soportar un parto, después de todo. Los amantes de los caballos, por su parte, quizás quieran llevar una bolsa para el vómito.
La habitación
La habitación
undefined undefined El escenario es terrorífico: una adolescente es secuestrada y mantenida durante años en un pequeño cobertizo donde es repetidamente violada y queda embarazada del hijo de su captor. La película, como el libro de Emma Donoghue, está contado desde la perspectiva del pequeño niño, Jack (Jacob Tremblay).
Eso significa que los espectadores son perdonados de ver algunos de los horrores que Joy (Brie Larson) tiene que soportar, aunque sabemos qué pasa cuando "el viejo Nick" (Sean Bridgers) entra al cobertizo cada noche. Incluso cuando las cosas comienzan a mejorar para madre e hijo (eso no es un spoiler, está en el trailer), el sentimiento de desolación nunca se va realmente.
Es probable que tras ver la película, usted caiga en una depresión de la que solo podrá salir viendo una maratón de la comedia Master of none en Netflix.
The hateful eight
The Hateful eight
undefined undefined El director Quentin Tarantino ataca de nuevo con un western sobre un cazador de recompensas y su prisionera, que se ven atrapados en una mercería durante una tempestad de nieve con algunos personajes de gatillo fácil.
La primera mitad de la película no es tan violenta con la excepción de John "el verdugo" Ruth (Kurt Russell) usando a una mujer (Jennifer Jason Leigh) como bolsa de boxeo. Pero justo antes del intermedio, las coas cambian durante un flashback que involucra a un sádico personaje forzando a un hombre a caminar desnudo en la nieve durante horas y entonces –no hay forma fácil de decir esto– lo fuerza a practicarle sexo oral. Esa escena es básicamente un anuncio de todo lo grotesco que está por venir. Ya sabe, cabezas que explotan, vómito de sangre, un percance testicular... ese tipo de cosas.
Pero si sobrevivió a Perros de la calle, debería irle bien. La violencia sin final de Hateful eight es menos macabra que la escena de la oreja de aquella película del entonces joven Tarantino.
Macbeth
Macbeth
undefined undefined Cuando el director Justin Kurzel puso sus manos sobre la violenta obra de Shakespeare, sus ideas eran claras: "¿Saben que haría esto mucho mejor? Más sangre". Y así, una nueva versión de Macbeth nació, en la cual cada muerte y cada batalla que tiene lugar fuera de escena en la obra acaba en la pantalla, desarrollándose de la forma más sangrienta posible - a veces en cámara lenta para que se pueda apreciar completamente lo que sucede cuando una hoja afilada atraviesa una yugular.
Es hermoso en una forma horripilante. En parte gracias al trabajo de Michael Fassbender como el futuro rey asesino, quien ferozmente habita esta austera y medieval versión de Macbeth. Pero si puede soportar Game of Thrones, puede soportar esto.
Sicario
Sicario
undefined undefined El thriller de Denis Villeneuve sobre la guerra contra el narcotráfico en la frontera de México y Estados Unidos no pierde el tiempo. Casi en el instante en que la película empieza, ya se confronta al público con la imagen de docenas de cadáveres cubiertos en plástico y escondidos detrás de las paredes de la casa de un traficante de drogas. Y antes de que los espectadores se puedan recuperar de esa visión o de la curtida agente del FBI Kate Macer (Emily Blunt) vomitando frente a ello, una bomba detona enviando pedazos de cuerpos por todas partes.
A partir de ahí, las cosas solo empeoran. Las imágenes son horripilantes, claramente, pero la banda sonora, a cargo de Jóhann Jóhannsson, incrementa la sensación. Transforma lo que es una película dramática cargada de suspenso, en algo como una película de terror que mantiene al espectador en el borde del asiento. Olvidará respirar, pero se recuperará. Eventualmente.
Son of Saul
Son of Saul
undefined undefined Esta película húngara se sitúa en Auschwitz, así que sabrá de antemano a qué atenerse con esta película. Saul (Géza Röhrig) es tanto un prisionero como un trabajador dentro del campo de concentración, donde su tarea es quemar los cadáveres. Pero mientras que él piensa que encontrará a su hijo entre los recientemente muertos, lo arriesga todo para encontrar un rabino que le ayude a proporcionarle un entierro adecuado.
Este sombrío drama se enfoca firmemente en Saul, lo que significa que el espectador se enfrenta a los alaridos y a los gritos de ayuda que salen de las cámaras de gas, pero para darnos la misma visión del mundo deshumanizada del personaje, algunos de los peores horrores quedan fuera de foco o fuera del cuadro. Aun sin ver las escenas más fuertes, perderá la fe en la humanidad.
Pacto criminal
Pacto criminal
undefined undefined Johnny Depp se sobrecarga de prótesis para interpretar al mafioso James "Whitey" Bulger, quien lideró a la pandilla Winter Hill de la ciudad de Boston. Bulger fue finalmente encarcelado por el asesinato de 11 personas, pero la película no teme al momento de mostrar el trabajo de este asesino de sangre fría. Se lo puede ver disparando a un antiguo cómplice en un estacionamiento o ahorcando a una joven prostituta con sus propias manos. Más allá de la violencia, la película se deleita en lo repugnante con su foco en varios criminales espantosos, incluido el amigo de la infancia de Bulger, el agente de FBI John Connolly (Joel Edgerton), quien protegió al mafioso de las repercusiones legales de sus acciones durante años. Esto es horror al nivel de Los infiltrados, solo que sin los comentarios ácidos de Mark Wahlberg para levantar los ánimos.