Cuando el barril del petróleo bordeó los US$ 150 por barril a mediados de 2008, un litro de nafta Súper costaba en Uruguay $ 33,7 por litro. Hoy con un crudo Brent a menos de un cuarto de ese valor
(US$ 37 por barril) el mismo litro de gasolina cuesta al público $ 42,5. Cada noticia diaria que llega de los mercados internacionales anunciando un nuevo mínimo del petróleo, termina crispando el mal humor de los empresarios y consumidores uruguayos, que consideran que ese desplome del commodity no se traslada a su bolsillo debidamente. Y más aún luego que la ministra de Industria, Carolina Cosse, descartara hace pocos días una probable rebaja de las tarifas para enero debido a que ese margen se lo comerá la suba del Imesi a los combustibles que aplica cada año el Ministerio de Economía y Finanzas.
¿Por qué los uruguayos no se benefician del petróleo barato?
La abrupta caída del crudo en los mercados no llega al consumidor uruguayo por diversas razones: impuestos, márgenes de intermediarios y los números de ANCAP