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¿Qué tienen en común Netflix, Uber y Airbnb?

Esas compañías, que ya están presentes en Uruguay, están transformando las reglas de juego de los mercados en los que operan

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18 de noviembre de 2015 a las 05:00

El 74% de los directivos de las empresas más grandes del mundo están preocupados por la entrada de nuevos actores que están transformando los modelos de negocios de diversas industrias. Al 66%, además, le preocupa la vigencia que tendrán sus productos o servicios en los próximos tres años, según revela el estudio Global CEO Outlook, que elabora KPMG. Otro informe, realizado por IBM, indica que el 54% de los altos ejecutivos esperan enfrentarse a competidores ajenos a su propio mercado.

Compañías como Uber en el transporte, Airbnb en el turismo o Netflix en el entretenimiento han puesto en evidencia cuán frágiles pueden ser los modelos de negocio y cómo la tecnología puede redefinirlos, al tiempo que generaron la resistencia de aquellos que se vieron sorprendidos por esos nuevos competidores.

El fenómeno no es ajeno a Uruguay. Airbnb tiene cerca de 3.200 alojamientos –entre viviendas completas o habitaciones compartidas– que ofrece a través de internet. Se han hospedado 46.900 al momento en Uruguay y hay 56.900 usuarios activos. Netflix, que brinda acceso a contenidos audiovisuales a alrededor de 150 mil usuarios que contrataron el servicio, según el Perfil del Internauta Uruguayo 2015 de Grupo Radar. Y Uber, la aplicación para conectar a usuarios del transporte con conductores particulares, en su primera convocatoria recibió 2.500 solicitudes de interesados, cuando se estima que hay alrededor de 3.000 taxis en circulación en Montevideo.

Airbnb tiene 3.200 alojamientos activos en Uruguay. En julio eran 2.500.

Los expertos se refieren a estas compañías como "disruptivas", entendiendo la disrupción como "la configuración de una nueva oferta de valor que es brindada por un oferente que no es el líder del momento, pero que presenta prestaciones sutantivamente mejores para el consumidor final", según indicó el director del Máster en Administración de Empresas Tecnológicas de la Universidad ORT, Marcel Mordezki.

En tanto, el director de Tecnología de Microsoft para América Latina, Eduardo Mangarelli, explicó que existen dos tipos de innovaciones: "Una sostenida, en la que un mismo producto o proceso se hace cada vez de forma más eficiente, y otra disruptiva, en la que el usuario recibe una experiencia mejor pero de forma completamente distinta".

Netflix, por ejemplo, innovó al ofrecer por primera vez un amplio abanico de películas y series que se pueden ver vía streaming –similar a Youtube– pagando una suscripción mensual. Eso permitió que sus usuarios vean contenidos cuando lo desean, sin quedar sujetos a los horarios de los canales de televisión por cable tradicional, y sin tener que recurrir a la piratería.

En tanto, Airbnb creó un canal para que sus usuarios puedan alquilar u ofrecer habitaciones o propiedades completas para alojamientos transitorios, con la misma flexibilidad que un hotel.

Uber, por su parte, permite que se conecten pasajeros en busca de transporte con conductores que brindan este servicio, entrando en competencia con los taxis –también con los remises, aunque estos pueden sumarse a la aplicación–. En la empresa, que comenzó a tener actividad en Uruguay a finales de octubre, indicaron que el principal atractivo es una mayor calidad de servicio gracias a su sistema de calificación de conductores, y no el precio, ya que todavía no está claro si será más barato que un taxi.

El efecto de la disrupción

Uber y Airbnb son los principales ejemplos de la llamada "economía colaborativa", una tendencia mediante la cual las personas ponen a disposición sus bienes o conocimiento. En el caso de Uber, es el transporte, y en el caso de Airbnb, una habitación o toda una propiedad. En Wikipedia lo que se comparte es el conocimiento.

Para el economista especializado en mercados, Sebastián Fleitas, uno de los efectos de esos servicios "es bajar el costo de entrada para los oferentes y permitir que pequeñas empresas compitan con las grandes". De esa forma, se puede dar un servicio similar al de la hotelería sin tener que poner un hotel, o entrar en el rubro del transporte sin pagar la chapa de un taxi, apuntó.

Según explicó Fleitas, eso obliga a los hoteles a bajar sus precios, porque crece la oferta de camas, y le quita valor a la licencia del taxi, ya que deja de ser necesaria para dar el servicio. En Nueva York, el precio de estas licencias cayó de US$ 1,3 millones en abril de 2013, a US$ 840.000 en mayo de 2015, según indicó CNBC.

Netflix, en tanto, reduce el precio de los cables porque tiene costos más bajos que los de los oferentes tradicionales. "Mientras que antes para transmitir tenías que tener cable, y cablear tiene un costo fijo, Netflix utiliza la red ya creada de internet", opinó Fleitas.

La batalla por la regulación

"Las compañías de la llamada economía de pares están en la frontera de la regulación", indicó Fleitas,
razón por la que han despertado protestas en todo el mundo, incluso en Uruguay.

En Uruguay, el proyecto de ley de Presupuesto, remitido por el Ejecutivo al Parlamento a fines de agosto, introdujo un artículo (el 708) que pretende regular a Uber y Airbnb. El texto indica que "todas las entidades, residentes o no, que intervengan directa o indirectamente en la oferta o en la demanda de la prestación de servicios de transporte terrestre de pasajeros, por parte de personas físicas o jurídicas que no estén debidamente habilitadas para el desarrollo de tal actividad, serán solidariamente responsables por los tributos y las sanciones pecuniarias aplicables a estas últimas".

Más adelante agrega que esto también se aplica a las "entidades no residentes, que intervengan directa o indirectamente en la oferta o en la demanda de la prestación de servicios de alojamiento turístico, por parte de personas físicas o jurídicas que no estén debidamente habilitadas para el desarrollo de tal actividad, así como en los servicios de arrendamiento de inmuebles".

De igual forma, la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos (Andebu) propuso a la DGI que se grave a Netflix, lo que fue aceptado por la entidad, que además decidió que cargará con impuestos al servicio de música por streaming Spotify.

Competir con el forastero

Para Mordezki, no es la ventaja impositiva lo que da valor a estas plataformas, sino sus modelos de negocios y los servicios que brindan. Por ejemplo, "Netflix costará más pero seguirá siendo radicalmente mejor que los cables", apuntó.

Por eso, el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Uruguay, Juan Martínez, dijo que son conscientes de que Airbnb "llegó para quedarse" y por eso prevén la realización en Uruguay de un congreso latinoamericano para discutir qué acciones tomar para competir con este servicio, y con otros que se ofrecen a través de internet. El evento, que tendrá lugar a finales de marzo de 2016, reunirá a empresarios, gremiales y ministerios de turismo de toda Latinoamérica y contará con el apoyo de la Organización Mundial de Turismo (OMT), la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes y el Ministerio de Turismo de Uruguay.

Uber con un valor de US$ 51.000 es empresa que no cotiza en bolsa más cara del mundo

Distinta fue la estrategia de la Patronal del Taxi, que en julio de 2014 registró en la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual la marca Uber para impedir su desembarco, al tiempo que anunció que intentarán evitar que la empresa estadounidense inicie sus actividades en Uruguay.

Las revoluciones que se vienen

Para 2019, 35.000 millones de objetos cotidianos que actualmente no se conectan a internet –como heladeras, calefones, puertas e incluso inodoros– "dialogarán" entre sí a través de la red, según datos de Business Insider. Este fenómeno es el conocido Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), que promete ser la nueva revolución y según el máster en gerencia de empresas tecnológicas, Marcel Mordezki, una innovación comparable con la llegada de las computadoras personales y los teléfonos inteligentes.

El director de Tecnología de Microsoft para América Latina, Eduardo Mangarelli, explicó que mediante sensores, como los que hoy están disponibles en celulares y que permiten medir en tiempo real los signos vitales de los usuarios, se generará un cambio disruptivo en la salud de forma remota.

Esos avances son también los que hacen posibles los autos que se conducen solos, una tecnología que será disruptiva para la industria automotriz, pero también para la de seguros. "Si un auto de Google mata a un peatón, ¿quién se hará responsable?", se pregunta Mordezki.

Otra tecnología que pone en peligro a "todas las industrias" son las impresoras 3D, según Mordezki. "Cuando vimos por primera vez las impresoras 3D en 2011 nos burlábamos, hoy ya hay dentistas que hacen piezas en el momento en su laboratorio", agregó. Desde autos a vestimenta, pasando por toda clase de accesorios, órganos o prótesis, podrán imprimirse a través de estas máquinas que ya están disponibles en el mercado.
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