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¿Quién hizo mi ropa?

El negocio de la moda mueve mucho dinero, y afecta el equilibrio entre medio ambiente, economía y sociedad

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11 de septiembre de 2017 a las 05:00

Por Ma. Victoria Pereira Flores*

Este año se llevó a cabo en Montevideo un evento internacional de moda sustentable que trajo a personas de diversas partes del mundo a exponer sus conocimientos, me refiero a Mola organizado por una madre y una hija, Doris Helena y Valentina Suárez, dos colombianas radicadas en Uruguay desde hace unos años ya.

Grandes marcas de ropa se están adhiriendo al cambio y están siendo certificadas a nivel internacional sobre sus políticas sustentables, fusionando lo que el consumidor desea con la ética del empresario y la resiliencia del Planeta; las premisas son sencillas: respetar al consumidor, al trabajador y al medio ambiente.

El impacto ambiental y social de la industria textil no puede pasarse desapercibido si uno se jacta de estar inmerso en la política y realidad internacional. Las cadenas de valor son de las más largas y la industria en sí misma es de las más contaminantes.

Tanto el consumidor, como el diseñador, y el empresario juegan roles importantes, y por eso es necesario pensar desde el lugar que toca "jugar" al respecto, para saber así cuales son las responsabilidades y actuar en coherencia con las mismas.

Elegir los materiales, el uso que les damos, optar por cómo consumir, pensar (por ejemplo en la durabilidad de la propia prenda, lo que hace suponer que no todo lo sintético es malo), ser consciente del poder de la intervención propia dentro del sistema, y conformar el nuevo grupo de consumidores: más conscientes, más críticos, mas ubicados, los llamados "nuevos consumidores", personas que desplazan su estilo de vida hacia la responsabilidad centrándose en la ética, y en los valores que rigen sus acciones.

En Mola sucedieron muchas cosas, pero resaltamos a algunos oradores, como por ejemplo, a la diseñadora Lucia López quien enfatizó en el rol del consumidor por todas las razones que expresamos recién, a Eva Medallo, branding en marcas sostenibles, quien se dedicó al periodismo empresarial por toparse con aguas residuales y así constatar in situ lo que genera la industria textil y se evidencia en las aguas contaminadas.

Justamente hay una película que refiere a esa temática: River Blue, la cual recientemente se exhibió en el Festival de Cine Ambiental CAMINA (Cine Ambiental de Montevideo Impulsando Nuevas Acciones) que organizó Movie con Sustentabilidad en Acciones.

La expositora puso énfasis en una frase dirigida a los diseñadores: "Piensa en la marca que quieras dejar en el mundo"..., marca tiene un doble significado, porque también es huella ecológica y social.

Para todo el consumidor requiere estar informado y por eso se piensa en una etiqueta tal cual la de los alimentos, donde se muestre la trazabilidad y los ingredientes de la prenda.

Otro orador, Eduardo Iracheta, español, que forma parte de BIAAF nos contó la absoluta e impresionante transformación de una ciudad como Bilbao y su focalización en las modas sustentables.

Y la gran estrella vino del Reino Unido, Carry Somers, la fundadora de la Fashion Revolution quien instó a buscar la transparencia en un mundo donde los productores de las ropas son invisibles.

La Fashion Revolution comenzó a consecuencia de un accidente en una fábrica de ropa en Bangladesh un 24 de Abril de 2013, y su gran objetivo es reconectar los vínculos rotos en la cadena de la indumentaria, acercando a los consumidores con las personas han hecho posible la ropa, hacia el logro de una industria más segura, transparente y limpia.

Las cadenas de la moda son largas y complejas, mucho esta tercerizado en varias fábricas donde se pierde la noción de las vueltas. Las personas que trabajan en la ropa se tornan invisibles en el proceso. Somers resaltó como marcas que están empezando a diferenciarse en este movimiento, por ejemplo, a Adidas y Reebok, pero aun se requiere mucho camino por recorrer.

Para la Fashion Revolution la transparencia radica en todos estos pilares: bienestar, comercio justo, empoderamiento, salarios dignos, igualdad de género, rendición de cuentas, calidad de sostenibilidad, buenas condiciones laborales y sensibilidad del medio ambiente; si se tienen las mismas se tiene una industria de la moda mas sustentable.

Toda la industria de la moda necesita realmente un cambio de paradigma en un movimiento muy radical, la británica dijo que el 40 % de los trabajadores encuestados por FR han visto o padecido incendios en las fábricas donde trabajan (Bangladesh, India, Camboya).Las marcas de la moda si quieren ser éticas deben necesariamente remover sus modelos de negocio, máxime si desean dar respuesta a las necesidades de los nuevos consumidores (los responsables) que cada vez son más.

La Fashion Revolution se inició en Europa pero hoy esta ramificada en más de noventa países del mundo, y nos motiva a que seamos más curiosos respecto a la ropa que llevamos puesta, porque por si no nos dimos cuenta nos recuerda que somos ciudadanos del mundo. E incita a que la gente se enamore de su ropa, la quiera, tenga un sentimiento por la misma, y entonces no entre en la cultura del que usa hoy y tira mañana su ropa.

Y les cuento una anécdota personal, yo fui este año a una fiesta con la enagua de mi bisabuela, no porque esté o no de moda vestir con enaguas (lo cual desconozco), sino porque las prendas lindas nunca pasan de moda, y si además llevan historia, las cuidamos y somos conscientes de su existencia, las mismas perduran y les tenemos cariño

Las prendas que uno lleva puestas conforman la personalidad de cada uno, y no es uno quien debe adecuarse a la cambiante y des-personal "moda".

*Ma. Victoria Pereira Flores es directora de Revista Ecomanía Uruguay

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