Floribeth Mora administra una empresa y su esposo Edwin Arce tiene una tienda de repuestos. Viven en Dulce Nombre de Cartago, un pueblito del centro de Costa Rica, y a principios de 2011 a ella le diagnosticaron un aneurisma cerebral por el que no viviría más de un mes.
“Sabía que estaba sana, que Dios me había sanado”
Floribeth Mora, curada milagrosamente de un aneurisma por la intercesión de Juan Pablo II, habló con El Observador