Mario todavía se quiebra al rememorar el día no muy lejano en que le coparon su casa. Él estaba con sus hijos, vio que el hombre estaba armado y reaccionó. “Era él o yo”, explica ahora, desde un escalón del pórtico de su casa en Libertad y ante los oídos del candidato del Frente Amplio Daniel Martínez, su compañera de fórmula Graciela Villar, y el director de convivencia del Ministerio del Interior, Gustavo Leal.
Dice que lo soltaron por entender que había actuado en legítima defensa, pero que tuvo que dejar su hogar y su familia para evitar las represalias.
Aunque confía en que el Frente Amplio va a salir victorioso en las elecciones, y agrega que no quiere “volver a comer torta fritas”, también aprovecha para pedir más seguridad. “Hay que darle firme en seguridad, ¿eh? Hay que sacar a los malandros del pueblo y dejar a la gente laburante”, señala.
Leal recoge el guante. “A esa gente hay que sacarla de cuajo. Es así”. “Estaban mis niños”, dice el hombre volviendo a su recuerdo, y otra vez intercede el jerarca del ministerio: “Usted hizo lo que tenía que hacer. Tenga la conciencia tranquila”.
“Creo que tiene derecho a defenderse. En determinadas condiciones y circunstancias, como que te entren a tu casa, y con tus hijos, uno tiene ese derecho”, dice después Leal, consultado por El Observador.
Superhéroe
Diego Vila
Jorge “Tete” Barboza sale precipitado de su casa cargando una gigantografía en sepia. Es él, cuatro décadas atrás, vistiendo los colores de Peñarol y con la pelota bajo el botín derecho. Detrás suyo se ve la Torre de los Homenajes en la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario. Resume su currículum con una frase: “Yo le tiraba centros a Morena”.
“Si lo tenemos a usted no podemos perder”, dice Leal, que en la década de 1970 gritaba los goles del delantero aurinegro, y que le agradece los pases al goleador. Pero Barboza le devuelve la gentileza.
–El ídolo es usted, un superhéroe. No puedo creer que esté acá conmigo.
–Acá me tiene, soy real–, retruca el jerarca sobrecogido por el elogio, pero el exfutbolista no tiene ninguna intención de escatimar en elogios. “No somos nada al lado suyo. Usted actúa con convicción y coraje y hasta los rivales lo admiten”, insiste Barboza. Leal le responde que los adversarios “no son rivales, sino uruguayos”, y agrega que “siempre es bueno tener coincidencias”.
Los halagos de tiendas adversarias, que se han canalizado, por ejemplo, a través del candidato colorado Ernesto Talvi, se ven también en la calle. “Hasta los rivales”, como planteó Barboza, lo paran para reconocerlo.
Es el caso, por ejemplo, del dueño de un boliche centenario sobre la calle 25 de Agosto, que interrumpe el paso. “Usted es el único que está haciendo bien las cosas”, le dice.
Luego de su intercambio con el jerarca, el hombre reconoce a El Observador que “nunca” votó al Frente Amplio y que es uno más de los “indecisos” de cara a octubre. “Pero hay que reconocer que el tipo se planta y les da duro”.
“Mano justa”
La preocupación por la seguridad es una referencia constante en las giras de campaña, y en el oficialismo tienen claro que Gustavo Leal es un amuleto para llevar respuestas .
Al referente de Seguridad de Daniel Martínez le sacan casi tantas fotos como a los integrantes de la fórmula presidencial. Lo hacen firmar autógrafos, le dicen que “no pare”, que “siga así” y que no dé “el brazo a torcer”.
Martínez y su equipo disfrutan de la visible popularidad del jerarca, que acompañó a la fórmula en sus primeros dos días de gira por el interior aprovechando una licencia del ministerio.
Diego Vila
El pasado 8 de agosto, durante un acto en Montevideo, Martínez nombró a Leal en medio de su discurso y el público estalló en un aplauso. “Acá tenemos a Gustavo Leal que fue clave en el proceso de lograr que las mafias se retiren de los barrios”, dijo Martínez ese día.
En ese momento el exintendente terminó de convencerse de que había tomado la decisión correcta cuando le ofreció a Leal la vocería de seguridad y convivencia, a pesar de cuestionamientos de sectores que se oponen a las políticas aplicadas por la actual administración.
Este viernes, en el acto de cierre en Playa Pascual, Martínez volvió a repetir aquel fragmento. “Acá tenemos a Leal”, dijo. El público, de nuevo, reaccionó con aplausos, y varias personas se acercaron al sociólogo para animarlo. “Siga así Leal, ¡mano dura!”, dijo una de las señoras que se arrimó a felicitarlo. “Mano dura no, mano justa”, corrigió el jerarca, antes de agradecer las muestras de apoyo.
Entre tantos besos y abrazos, una militante de Asamblea Uruguay se acercó buscando la firma “del próximo ministro del Interior”. El jerarca soltó una carcajada y encontró la forma de salir airoso: “Yo te la firmo como Gustavo Leal”.