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A falta de leyes, Donald Trump se enfrenta a los deportistas estadounidenses

Atacó a estrellas de la NBA y la NFL, y le respondieron cantando el himno nacional arrodillados

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25 de septiembre de 2017 a las 10:05

Si en algo parece estar triunfando Donald J. Trump en lo que va de su presidencia es en separar aun más a los norteamericanos como pueblo. Ahora la emprendió nada menos que contra el deporte, tras un fin de semana en el que se enzarzó con figuras de la Liga Nacional de Baloncesto (NBA) y agredió deliberadamente a deportistas de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).

Los sucesos acontecieron casi en sincronía con el nuevo revés que sufre su prácticamente colapsada agenda legislativa, lo cual habla de un síntoma: el viernes, con la nueva negativa del senador John McCain a votar por el nuevo proyecto republicano para repeler el acta de salud pública del expresidente Barack Obama (más conocido como Obamacare), Trump sufrió otro duro revés en el plano de la política. Con diferencia de apenas horas, Trump fustigó a McCain, pero pareció más afectado por los dichos de Stephen Curry, uno de los basquetbolistas más populares de la liga y de todo el mundo.

Curry, principal estrella de los omnipotentes Golden State Warriors –un equipo que ha pulverizado récords históricos de la liga y se encamina a un reinado de varios años en el deporte–, declaró en el primer encuentro del equipo con la prensa de la temporada que, si fuera por él, no tomaría parte de una eventual visita del equipo a la Casa Blanca, tradición que respetan la Presidencia de los Estados Unidos y cada equipo que gana un torneo en las principales ligas deportivas del país.

"Tenemos la oportunidad de mandar un mensaje que ojalá transmita unidad y nos ayude a apreciar lo que significa ser americano", dijo Curry.

Tardó poco en llegar la respuesta de Trump, más propia de una figura mediática que de un presidente: "Ir a la Casa Blanca es considerado un gran honor para un equipo que gana el campeonato. Stephen Curry está dudando, por lo tanto la invitación se retira", escribió Trump.

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El estallido de Trump provocó una contundente respuesta de toda la NBA, con la superestrella de los Cleveland Cavaliers, LeBron James, entre los primeros en responder.

"U bum @StephenCurry ya dijo que no va!", escribió James en Twitter. "Así que por lo tanto no es ninguna invitación. Ir a la Casa Blanca fue un gran honor hasta que (él) apareció".

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La Asociación de Jugadores de la NBA también se nucleó rápidamente detrás de Curry.

"Steph: ¡Considera esta retirada una insignia de honor!", señaló el director ejecutivo de la Asociación de Jugadores de la NBA, Michele Roberts. Otras figuras del deporte, como Chris Paul, Baron Davis, Kobe Bryant e incluso Michael Jordan –famoso por no tomar postura política alguna sobre prácticamente ningún tema–, salieron a hacer referencia a los comentarios de Trump durante el fin de semana.

Los 'guerreros' dijeron que planeaban su propio viaje a Washington en vez de visitar la Casa Blanca.

"Aceptamos que el presidente Trump ha dejado claro que no estamos invitados", dijo el equipo en un comunicado que fue calificado por la prensa especializada como débil. Del mismo modo, se le reclamó a Adam Silver, máximo jerarca de la liga, que respalde a una de sus máximas estrellas ante el ataque del presidente.

"En lugar de una visita a la Casa Blanca, hemos decidido que usaremos de manera constructiva nuestro viaje a la capital de la nación en febrero para celebrar la igualdad, la diversidad y la inclusión: los valores que abrazamos como organización", añadieron los Warriors.

El ataque al aliado de las yardas

Pero pocos esperaban lo que pasó unas horas antes, cuando Trump se encaró con el fútbol americano, un deporte con un liderazgo mucho menos progresista que la NBA, que cuenta con una cofradía de dueños que incluso tiene entre sus miembros a fuertes donantes de su campaña. Una ola de protestas azotó los partidos de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) este domingo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiera que los jugadores que se manifestaron contra la desigualdad racial arrodillándose durante el himno nacional fueran despedidos.

"¿No les encantaría ver a uno de estos propietarios de la NFL, cuando alguien no respeta nuestra bandera, decir: 'Saque a ese hijo de puta fuera del campo ahora mismo, fuera, está despedido'?", dijo Trump durante un encendido mitín en Alabama. A Trump se le ocurrió también decir que el deporte –el más popular del país en cuanto a público– está perdiendo rating, insinuando que esto se debe a que ya no es tan violento como antes.

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Como reacción más visible, el domingo unos 150 de jugadores de todos los equipos de la liga se arrodillaron durante los partidos mientras se escuchaba el himno de Estados Unidos en el estadio, en la manifestación más grande desde que el ex mariscal de campo de los San Francisco 49ers Colin Kaepernick iniciara esta forma de protesta en 2016. Según Kaepernick, quien quedó sin equipo tras el año pasado, arrodillarse ante el himno fue una forma de protestar por la brutalidad policial contra ciudadanos de raza negra, y otras cuestiones de índole racial aún latentes en Estados Unidos, un país en el que la pelea sobre el lugar de las llamadas minorías en Estados Unidos es cada vez más fuerte.

La primera protesta tuvo lugar en el juego de la NFL en Londres entre los Jacksonville Jaguars y Baltimore Ravens en el estadio de Wembley, cuando cerca de una docena de jugadores de ambos equipos se arrodillaron durante el himno mientras que otros permanecieron de pie con los brazos entrelazados.

Entre los que se cruzaron de brazos estaba el dueño de los Jacksonville Jaguars, Shad Khan, quien donó US$ 1 millón a la campaña electoral de Trump en 2016.

Khan emitió más adelante una declaración en la que califica los comentarios recientes de Trump como un gesto "divisivo y polémico".

"Por eso es importante para nosotros, y personalmente para mí, mostrar al mundo que aunque podamos diferir a veces, podemos y debemos estar unidos en el esfuerzo por ser mejores como pueblo y como nación", dijo Khan.

Las protestas de Londres fueron emuladas a través de los Estados Unidos en los otros partidos de la NFL.

En Foxborough, alrededor de 15 miembros del último campeón del Superbowl, los New England Patriots, se arrodillaron durante el himno nacional. El quarterback estrella Tom Brady enlazó su brazos con sus compañeros. Tanto Brady como el entrenador Bill Belichick, dos de las más legendarias estrellas de la NFL, son consideradas como cercanas a Trump, y aunque Brady nunca apoyó directamente a Trump, Belichick lo respaldó mediante una carta pública en 2016. Ayer, Brady declaró no estar de acuerdo con los dichos del presidente.

El propietario de los Patriotas, Robert Kraft, un amigo de Trump que también donó a su campaña y puso US$ 1 millón para su fiesta de inauguración, emitió una declaración diciendo que estaba "profundamente decepcionado" por las declaraciones de Trump el viernes.

En Chicago, los Pittsburgh Steelers decidieron permanecer en su vestuario durante el himno antes de su choque con los Osos. El entrenador de los Steelers, Mike Tomlin, que es negro, dijo que la decisión no tenía la intención de ser irrespetuosa, sino más bien calculada para "alejarnos de la circunstancia". "Estos son tiempos muy divisorios para nuestro país", dijo Tomlin a la televisión CBS. "Para nosotros como equipo de fútbol ​​se trata de permanecer unidos".

Un jugador de los Steelers, el tackle Alejandro Villanueva, ex ranger del Ejército y veterano de guerra de Afganistán, fue el único que estuvo fuera del túnel para escuchar el himno. Villanueva nació en la base naval aérea de Meridian, en Misisipi, y es hijo de un oficial de la Armada española que trabajaba para la OTAN.

En Detroit, Rico LaVelle, encargado de interpretar el himno nacional, puso una rodilla en tierra al final de su actuación. Y al menos ocho jugadores de los Detroit Lions se pusieron de rodillas durante el himno, mientras que otros enlazaron sus brazos antes de su juego con los Halcones de Atlanta. Los jugadores de los Falcons, incluido el dueño del equipo, Arthur Blank, también entrelazaron sus brazos.

Más de 20 jugadores de Cleveland Browns se arrodillaron durante el himno antes del juego contra los Colts en Indianápolis. Del asunto se hicieron eco este lunes varios medios, entre ellos el New York Post:

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Finalmente, la movida repercutió incluso en el béisbol, cuando el receptor negro de los Atléticos de Oakland, Bruce Maxwell, se arrodilló durante el himno antes de un partido en California.

Y el asunto siguió hacia las manifestaciones artísticas: Stevie Wonder se arrodilló el sábado de noche en Nueva York durante un concierto que reunió a artistas famosos y políticos para apoyar la lucha contra la pobreza en todo el mundo. El concierto se da en el marco de las intenciones de Trump de reducir la ayuda internacional de Estados Unidos.

Ante la ola de rechazos, el mandatario apenas deslizó un tuit en el que habló de un "fuerte respaldo a nuestro himno nacional". Más tarde, dijo que los pilotos del Nascar (Asociación Nacional de Carreras de Automóviles de Serie), deporte que reúne una importante base de seguidores de Trump, "no harían nunca" lo que hicieron los de la NFL ayer.

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