7 de noviembre de 2011 11:04 hs

El bailarín gira en el centro del escenario y el auditorio vitorea. Un segundo más tarde todo queda en silencio. El interprete cayó al piso, pero con gran velocidad se levantó y continuó bailando como si nada hubiera ocurrido. Esta experiencia común para muchos artistas no es ajena a Julio Bocca.

“Sin el espíritu de seguir adelante es muy difícil estar parado en un escenario o al frente de una empresa”, aseguró el director artístico del Ballet del Sodre.

“Mi camino lo hice igual que la canción: a mi manera”, confesó Bocca, que además de una exitosa carrera sobre los escenarios, creó una escuela, la Fundación Julio Bocca y el Ballet Argentino. Ahora al frente del Ballet del Sodre, conjuga innovación y expresiones clásicas para atraer público a una institución que luchó casi medio siglo por seguir viviendo y que hoy, a poco más de un año de la asunción de Bocca, cosecha éxitos.

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Para el bailarín argentino toda su actividad ha tenido algo de empresarial: “La disciplina y la constancia son parte de cualquier lugar de trabajo”. Según expresó Bocca, a su cuerpo de baile hoy le aconseja aprender rápido las obras porque eso habilita la posibilidad de trabajar luego en los detalles.

Para emprender lo importantes es no quedarse cómodo cuando ya se consiguió un objetivo, aseguró Bocca. “Hay que mantenerlo porque siempre pueden aparecer piedras en el camino”,dijo. La primera operación quirúrgica que afrontó fue un momento de quiebre en su carrera. En esa época estaba convocado por Mijaíl Baryshnikov, pero una infección lo llevó a una inactividad de dos meses. “Todo estaba planteado como para seguir trabajando y llegar a donde llegué o simplemente dedicarme a otra cosa”, confesó el bailarín.

“Cuando era chico pensaba que el ballet clásico era lo principal y lo mejor, pero después fui viendo que uno tiene que abrir más la cabeza”, recordó Bocca y admitió que no quería encerrarse en una sola cosa. Partícipe de la época dorada del ballet y compañero de importantes figuras, Bocca descubrió como se fueron “poniendo viejos”. “En ese momento supe que debía tener una base armada, porque no quiero estar sólo viviendo de los recuerdos, sino generando cosas nuevas y diferentes”, admitió.

Tras bambalinas

El trabajo de 20 años que realizó en el American Ballet Theatre le sirvió para saber llevar adelante sus proyectos. “Es una empresa grande. Los bailarines latinoamericanos estamos acostumbrados a que en una presentación haya varias personas manejando las cosas. En Estados Unidos hay uno sólo que da órdenes y delega responsabilidades”, explicó. Agregó que es un esquema que tiene incorporado porque es mucho más rápido y eficiente.

“Tengo también la suerte de seguir siendo amigo de Nino Patalano (productor teatral argentino), que es un gran empresario y me enseñó a programar y organizar”, dijo Bocca. Desde 1986 Patalano es representante y socio del bailarín.

En su escuela de comedia musical, que fundó en 1998, confió la dirección a Ricky Pashkus. Además Bocca fue fundador del Ballet Argentino, un grupo que funcionó por 20 años con el objetivo de armar una compañía que pudiera dar posibilidades a la gente joven.

“Una de las cosas que aprendí es que cuando uno se mete en un proyecto tiene que estar en él al 100%, porque es la única forma de que salgan las cosas”, sentenció Bocca. Justamente el Ballet Argentino lo cerró porque no podía ocuparse de él.

La Fundación Julio Bocca sigue desde hace 13 años trabajando. “Ahí tengo un contacto más estrecho, pero tuve que aprender a delegar”, confesó. Aunque resaltó la importancia de tener gente de confianza para que se haga cargo de los proyectos, aseguró que siempre debe estar para dar el visto bueno y controlar, porque eso es parte de la gestión para tener una buena empresa.

“Los proyectos hay que saber publicitarlos, saber qué obras hacer, cómo programar una gira, tratar de conseguir sponsors. Todo eso lleva a que poco a poco tengas que aprender a ser un empresario también”, explicó Bocca.

El director del Ballet del Sodre comentó que sigue aprendiendo cómo manejar una compañía y cómo tratar hoy con gente joven, que según él se aburre rápido y necesita incentivos.

Para Bocca, el cuerpo de baile es tan o más importante que los solistas. “Si en un centro de comunicaciones, todos los empleados son correctos, atienden de forma respetuosa, educada, rápida, la empresa va a crecer y es también por ellos, no es sólo por el que está arriba”, comparó el bailarín y consideró que es importante hacer entender eso a los integrantes del ballet.

“A mí también me resulta difícil tener que decirle a un chico que no lo voy a llamar el siguiente año porque artísticamente no dio lo que yo necesito”, lamentó.

Para seleccionar a su staff Bocca primero se fija en lo físico y la actitud, en cómo se presentan, cómo se visten y en la técnica. “La prestancia sirve mucho, al igual que en cualquier emprendedor. Porque uno tiene que lograr que lo vean,eso implica un trabajo constante”, dijo.

A pedir de Bocca

El Ballet del Sodre llegó al momento más alto desde la conducción de Bocca con la presentación de Corsario en setiembre. Además, desde su ingreso se hizo una fuerte apuesta de comunicación. Junto al gerente del Ballet, Gerardo Bugarín, y su asistente, Patricia Kangyera, y Diseño Mink, preparan los programas y la publicidad. “Me gusta como director poder estar en todo. Hemos cometido errores también por eso, pero ahora me parece necesario. En un futuro espero tener que ocuparme sólo de transmitir la visión de lo que quiero hacer, desligarme de la compañía y que sigan trabajando igual”, manifestó Bocca.

Explicó que la asociación de la institución pública con auspiciantes privados ayudó mucho para agilizar gestiones. Detrás del Ballet hay una empresa, y es por eso que Bocca hizo énfasis en la proyección de una imagen atractiva para todo tipo de público.

“Quiero demostrar que podemos hacer un clásico pero que a la vez podemos hacer una obra totalmente contemporánea”, enfatizó. Los logros se han demostrado: para el ballet Cascanueces que estrenarán el 9 de diciembre, las entradas están casi agotadas. “Muchas personas se han acercado, pero necesitamos que eso sea continuo”, advirtió el bailarín.

Bocca reconoce que muchos vinieron porque él era el director.

“Vuelven porque lo que se presenta es de calidad, de mucho nivel. Me sorprendió muchísimo la celeridad con que se vendieron las entradas. Creo que en Uruguay casi ningún espectáculo agota con un mes de antelación las localidades, menos un ballet”, culminó.

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