El Gran Premio Ramírez es como un dios con dos caras. Hay turf y hay show: uno con el otro, superpuestos. Es la mayor fiesta hípica del año, la que convoca más gente. Ayer se acercaron unas 17 mil personas al Hipódromo de Maroñas, cuando cualquier otro fin de semana de actividad en el año no supera las 3 mil personas. Por lo tanto, los foráneos son muchos.
A los caballos no les gusta la cumbia
El Gran Premio Ramírez, la mayor fiesta hípica nacional, busca ampliar el espectro con espectáculos en vivo para ganar más público no burrero, mientras que los ortodoxos y los equinos no quieren bullicio