The Sótano > THE SOTANO/ EDUARDO ESPINA

Aclarar, por las dudas

Los lectores no siempre tienen la razón

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24 de octubre de 2017 a las 04:55

Desde que esta columna comenzó a publicarse en agosto de 2004, he contestado a todos los comentarios de los lectores enviados al correo electrónico que aparece al final. Los buenos modales y la cordialidad jamás están de más.

Desde no hace mucho, esta columna puede leerse también en la página web del diario. Ahí, debajo de cada nota, pueden dejar sus opiniones. Se ve todo tipo de comentario y por una razón referida sobre todo a la falta de tiempo, no respondo a ninguno. Salvo que haya estado guiado por una lectura (intencionalmente o no) errónea del contenido, también sinónimo en ocasiones de no haber sabido leer entrelíneas, problema común en nuestra época, según opinión de estudiosos del tema.

Escribió un lector el viernes en 'reacción' a la columna: "Lo reprochable es que al no profundizar, la nota parece un ensañamiento personal con el jugador". Y debajo otro: "Fede Sequeira De acuerdo!" ¿Cómo puede afirmar un lector, y otro estar de acuerdo a las apuradas con el anterior, que se trata de "un ensañamiento personal con el jugador", cuando el último párrafo de mi nota decía: "Y si de algo le sirve de consuelo, [De Pena] debe saber que su caso no es la excepción en la extraña realidad del fútbol actual"?

Antes de atacar, es conveniente leer primero con atención. Si no, imposible. Además, mi código de vida nunca ha incluido el "ensañamiento", forma de populismo trivial y reprensible. The Sótano no puede superar los 2.200 caracteres con espacio, por lo tanto, el "profundizar" está sugerido por aquello que no siempre necesita decirse para quedar entendido, tal como otro lector, que sí supo leer entrelíneas, observó ese mismo día:" Comparto la reflexion de Espina sobre lo llamativo de jugadores q se van con alto potencial muy jovenes y luego no los tienen en cuenta. Les gustara tirar la plata o tal vez el negocio es otro?" (sic) Insisto, por última vez.

El negocio del fútbol no necesariamente está relacionado con comprar futbolistas que hagan ganar partidos y campeonatos a un determinado club, sino con realidades paralelas, tan incomprensibles para la razón como poco transparentes, y a las cuales las condiciones de un jugador, llámese Carlos De Pena o XXX, poco le importan.

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