Fútbol > EL TAPADO DE LA FECHA

Acuña, el delantero de Fénix que se anotará hoy para terminar el liceo

El hermano menor de Romário trabajó de escobero en su adolescencia

Matías Acuña
Matías Acuña

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07 de febrero de 2017 a las 05:00

Cuando era muy chico era la mascota de Cerromar, un equipo de baby fútbol en el que jugaban su hermano Héctor –al que todos conocen con el apodo de Romário y quien tiene una gran trayectoria–, Jorge Bava, Rafael Cotelo y el cantante tropical Denis Elías.

Mathías Acuña nació en Cerro Norte, pero a los pocos años su familia se mudó para el Barrio Sur en el que se crió.

Allí también le tomó el gustito al básquetbol y se hizo hincha de Atenas.

"Soy chiquito, pero me revolvía", le cuenta con una sonrisa a Referí.

Cerromar, Estrella del Sur y Sur 2000 fueron sus equipos de baby antes de entrar en las ligas mayores y comenzar a jugar en la Séptima de Liverpool. Allí se hizo amigo de Carlos Núñez –quien luego pasaría a Peñarol– entre otros. Tras un pasaje por Danubio y Boston River, recaló en El Tanque Sisley.

Había que ahorrar dinero entonces "iba a entrenar con la túnica de la escuela, así no pagaba el ómnibus", recuerda.

Entonces fue a probarse a la Tercera división de El Tanque. "Estaba Alfonso Espino en el plantel. El presidente Fredy Varela nos dijo que el club no podía pagarnos el fichaje, entonces a mí me lo pagó quien me llevó y me pude quedar. Espino no tenía el dinero y se tuvo que ir. Yo no podía creer porque en las prácticas era una cosa de locos lo que subía y bajaba por la punta. Entonces se tuvo que ir y mirá donde está ahora, ahí arriba en Nacional", dice.

Estudió hasta segundo de liceo y justo hoy martes va a ir a anotarse para hacer el nocturno y terminar el ciclo básico. Es que eso es lo que piden para poder realizar el curso de técnico que pretende hacer algún día.

Estuvo luego seis meses en la B con Central. "Me ayudó mucho porque me dio más confianza, tenés menos espacios para jugar y aprendí bastante con el Ronco (López), Leo Medina, el Loco Omar Pérez y Maxi Castro que era el utilero y había jugado en Deportivo Maldonado. Ellos fueron fundamentales".

Cuando regresó a El Tanque, no se llevaba bien con el Tola Antúnez. "Me mandó a Villa Española y por distintas causas, tuve que volver. Allí me abrió las puertas, me dio otra oportunidad y fue un cambio radical. Me dio el empujón que me faltaba. Tanto es así que hoy es como mi padre en el fútbol. Somos amigos", admite.

En ese lapso le tocó descender, pero se quedó y logró el ascenso. Fue una revancha para él, aunque el premio lo van a cobrar en agosto porque recién lo pueden reclamar en marzo. Cosas del fútbol uruguayo.

Es un futbolista con temperamento y alguna vez por reclamarle lo suyo a Fredy Varela, tuvo algunos problemas.

"Es que a veces te dicen que no hay plata y de repente ves que el presidente cambió la camioneta. Yo tengo un hijo y hay que darle de comer. Eso me ayudó para meterle el doble y poder salir", dice Mathías.

Pero también le agradece a El Tanque. "Me hizo conocer en el fútbol y debuté en Primera con Osvaldo Canobbio como DT. Hay malas y buenas".

Estaba entrenando con el equipo de libres y a principio de año, Gustavo Ferrín lo pidió para Fénix en donde está muy feliz y comenzó con un gol y una asistencia.

De botija trabajó en el almacén del barrio cortando fiambre, vendió cohetes en las fiestas y ayudó a su padre Héctor a pintar distintas casas. Y su último trabajo fue a los 16 años cuando en El Milongón en plena cena show, hacía de escobero y también tocaba el tamboril. "Dominar la escoba es como hacerlo con la pelota", explica.

Si bien también le pagaban por tocar el tamboril –el repique era su preferido– dice que sus amigos le hacen bromas. "Me dicen que soy un negro fallado porque no me gusta el vino y ahora, con el paso del tiempo, tampoco el tamboril", añade sonriendo.

Santino, su hijo de cuatro años, "es la luz de mis ojos". Y le agradece a la vida tener a su viejo Héctor y a mamá Patricia. "Sin ellos, todo hubiera sido más difícil".


LA FRASE

"A veces se sale a la cancha con mucha presión; hace poco en la B, cuando estábamos con El Tanque, se corrió el rumor en el club que si no subíamos, el club desaparecía".

Mathías Acuña

Delantero de Fénix


LAS CHARLAS CON ROMÁRIO

Su hermano Héctor Fabián "Romário" Acuña, tiene toda una trayectoria en Primera y sus 11 años de diferencia le sirven para aconsejarlo.

"Hablo mucho con él. Siempre me dice que mantenga la humildad, la tranquilidad, que siga siendo como soy. Esos consejos son muy importantes para mí. Además, lo miro mucho en la cancha, sus movimientos, todo. Quiero aprender. Además, también me gusta ver a mis futuros marcadores del partido siguiente para ver cómo encaran al rival, cómo juegan. Hay que estar informados porque este es nuestro laburo", explicó Mathías.

LAS CIFRAS

24 años. Son los que tiene Mathías Acuña; su hermano Héctor "Romario" Acuña le lleva 11.

6 equipos. Comenzó en la Séptima de Liverpool, pasó luego por las inferiores de Danubio, Boston River, El Tanque Sisley, Central Español y Fénix.

4 años. Se cumplen en marzo de su debut en Primera. Fue en El Tanque ante River Plate.

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