30 de marzo de 2015 17:35 hs

De rápida a furiosa. Ese fue el camino que recorrió esta franquicia, que se inició con una película modesta hace 14 años. Aquella primera Rápido y Furioso, centrada en el mundo de las carreras callejeras y el tuning (modificación de automóviles) sorprendió a todos recaudando más de US$ 200 millones a nivel mundial.

Pero desde la cuarta película en adelante, la serie cambió radicalmente. Las luces de neón y el nitrógeno se abrieron para darle paso a secuencias de peleas y tiroteos. Los autos seguían estando, pero su función era casi la de un arma más, algo que se mantiene en esta séptima parte de la saga, que en su título original desecha el “rápido” (Furious 7).

De todos modos, Rápidos y Furiosos 7 tiene varias escenas que apelan al recuerdo de los fanáticos que han seguido la serie desde el comienzo. Así, por ejemplo, los protagonistas vuelven por un momento a las “picadas” ilegales en el desierto que figuran en la primera película. Además, hace una breve aparición el protagonista de la tercera cinta, Reto Tokio, que con el avance de la saga, se convirtió en una suerte de spin-off más que una secuela directa.

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Cincuenta sombras para ellos

Tras el cambio de películas de carreras a películas de acción (con autos), Rápido y Furioso se convirtió en una de las franquicias más rentables del cine contemporáneo, generando una firme base de fanáticos en todo el mundo, sobre todo niños, adolescentes y jóvenes hombres.

En Cincuenta Sombras de Grey el público femenino encuentra una historia trillada pero exitosa sobre una chica común que se enamora de un “príncipe azul”, aunque con el agregado del sadomasoquismo. Pues, en Rápido y Furioso se encarna el sueño masculino estereotípico: autos rápidos, mujeres esculturales en paños menores, tiros, explosiones, músculos y grandes peleas. Sobre este último punto, el máximo ejemplo de esta séptima entrega la protagonizan el villano Deckard Shaw (un convincente Jason Statham) y el sargento Hobbes (Dwayne “La Roca” Johnson.)

Deckard Shaw es el hermano mayor y más duro de Owen Shaw, el rival de turno de la “familia” de protagonistas en la sexta entrega. El mayor de los Shaw busca venganza y va tras Dominic Toretto (Vin Diesel) y sus colegas. En paralelo, estos se embarcarán en una cacería global para encontrar a una hacker llamada Ramsey, quien ha desarrollado un software que permite localizar a cualquier persona en cualquier parte del mundo.

Más acción y emotividad

Esta séptima parte quizás sea la más espectacular de todas. Los protagonistas se tiran con sus autos desde un avión en paracaídas, caen en una ruta y realizan maniobras en formación para atacar un convoy enemigo. Y eso es a los 15 minutos de iniciada la película.

Pero a su vez es la más emotiva de todas. Paul Walker fue junto a Diesel el protagonista de la saga desde sus inicios. De hecho, fue Rápido y Furioso la que lo estableció definitivamente en el circuito hollywoodense, al tiempo que el policía devenido en criminal Brian O’Conner fue sin dudas su papel más popular.

En noviembre de 2013, en pleno rodaje de Rápidos y Furiosos 7, Walker murió a los 40 años en un choque, a la salida de un evento de caridad. Su fallecimiento dejó en duda la continuidad de la saga, no solo por su importancia en ella, sino por el cariño del equipo hacia él.

La decisión final, por respeto al actor, fue terminar la película, que se convirtió en un homenaje. Sus compañeros, con Diesel a la cabeza, han destacado continuamente lo duro que fue perder a su “hermano”, pero con el cariño por el compañero desaparecido y con varios recursos técnicos, lograron completar las escenas faltantes y finalizar el rodaje.

A pesar del genuino homenaje, no puede negarse que, cumpliendo con aquello de “qué sponsor la muerte”, el fallecimiento de Walker se convirtió en una herramienta publicitaria.

El poster de la película, que muestra a Diesel y Walker en trajes negros tiene un aire “funerario” innegable. Además, el lema de la película es “Un último viaje”, que toma otro sentido al tratarse de la última película del actor.

Siete películas es un camino muy largo. Lo normal sería que la trama se hubiera agotado, pero Rápidos y Furiosos parece ser la excepción a la regla. Tras 14 años compartiendo ruta, la relación familiar entre protagonistas y actores se siente real, y las aventuras sobre ruedas del grupo seguramente sigan adelante, sin detenerse ni siquiera ante la muerte.

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