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Al final, eran todos la misma cosa

El proceso de Pluna terminó con fuertes indicios de que el gobierno, Cosmo y López Mena estaban todos en el mismo plan

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05 de noviembre de 2012 a las 00:00

Durante la interpelación que la oposición realizó a los ministros de Transporte y de Economía por el tema Pluna, el asunto del aval de US$ 13, 6 millones de garantía que la empresa Cosmo presentó y el Banco República avaló, se transformó en el centro de los cuestionamientos. Ante el argumento del presidente del Banco República de no poder dar esa información por estar amparada en el secreto bancario, los blancos y colorados alimentaron sus sospechas de que ese aval fue dado sobre la hora, sin análisis previo y a una empresa argentina, Boston, que para los cánones técnicos del banco tiene carácter de casi incobrable (dicho sea de paso, si los blancos entienden que esa información no está contenida en el secreto bancario no se explica por qué no se la piden a su representante en el directorio del Brou).

Pero de tanto pegar sobre aspectos puntuales como el del aval, hubo un aspecto más general, más de fondo, que se fue diluyendo con el paso de los días.

¿Cómo se gestó este intento de negocio que comenzó aquel 1 de octubre con la subasta en que Cosmo ofertó US$ 137 millones por los siete aviones? ¿Quién fue el artífice de esto que terminó en desastre? No hay manera de comprobarlo, pero hay indicios de cómo pudo ser. El presidente Mujica arrimó al empresario Juan Carlos López Mena al negocio, y López Mena arrimó a Cosmo. ¿No sabía el gobierno que López Mena y Costo parecían ser la misma cosa? Demasiada inocencia.

La foto en el restaurante Lindolfo unas horas después de la subasta en la que se ve al ministro de Economía sentado frente a López Mena y en una punta, como pintado al óleo, Hernán Calvo, el hombre que había ofertado los US$ 137 millones, lo dice casi todo. La oferta fue de Cosmo pero el gobierno seguía negociando con López Mena.

En las últimas horas aumentaron las suspicacias con una reunión en la que el presidente del Brou presuntamente fue a informarle a Cosmo que se ejecutaría la garantía y la reunión se hizo en las oficinas de Buquebus y en presencia de López Mena que ¿qué tenía que ver con el asunto? Y la garantía que puso Cosmo, Boston seguros, es una empresa vinculada a López Mena. Demasiados indicios.

Todo indica que en la gestación del negocio el gobierno, López Mena y Cosmo estaban en un plan conjunto, que quisieron pintar de otra manera y que terminó mal. Quisieron montar o montaron una mise en scene. Dos lecciones para el gobierno: elegir bien con quien se va a aliar, y que a veces los atajos son el camino más corto al infierno. (@gabrielHpereyra/ gpereyra@observador.com.uy)

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