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Algunos pasos hacia un nuevo Mercosur

Los miembros impulsan cambios en sus instituciones políticas e instrumentos comerciales

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26 de abril de 2019 a las 05:02

En el año 2005, momento en que el Mercosur alcanzaba uno de sus picos máximos en cuanto al proceso de politización sufrido por el bloque, los miembros tomaron la decisión de aprobar el Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur, que sería el órgano que representaría los intereses de los ciudadanos. La decisión de dar semejante salto institucional no llamó la atención en momentos en que los países del bloque estaban liderados por presidentes que apostaban a un Mercosur cada vez más político y menos comercial.

Si bien es cierto que otros procesos de integración cuentan con parlamentos, en el caso del Mercosur se trató de un instrumento que desde sus orígenes, estuvo muy acotado en cuanto a su poder de decisión. Tras su instalación y puesta en vigencia en el año 2007, se conformó inicialmente con el mismo número de representantes por país, pero definiendo el 31 de diciembre de 2014, como fecha máxima para alcanzar una composición proporcional a la población a través de un sufragio directo. Como ocurre con otros plazos previstos en otros protocolos y normas del Mercosur, la fecha fue postergada para el 31 de diciembre de 2020.

El pasado 17 de abril, los miembros decidieron suspender las disposiciones del Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur en lo que refiere a la elección de los parlamentarios a través del sufragio directo, universal y secreto para lo cual se aprobó un Protocolo Adicional aún no vigente. En un comunicado, la cancillería paraguaya argumentó que su país impulsó la decisión para hacer un mejor aprovechamiento de los recursos públicos, mientras que en el caso de Argentina y Brasil, la decisión va en línea con la visión de sus gobiernos sobre la necesidad de despolitizar y desburocratizar el Mercosur. El gobierno uruguayo no se ha expresado respecto al asunto.

La decisión impone una reflexión más profunda sobre el futuro del proceso de integración. A esta altura, debe reconocerse que el bloque enfrenta una realidad insoslayable en cuanto a la crisis de sus metas originales, no solo las vinculadas con el funcionamieto de los órganos políticos como el Parlamento, sino lo que es peor, con el grado de implementación de sus metas originales previstas hace 28 años en el Tratado de Asunción. En ese sentido, el mismo ejercicio deberá realizarse para evaluar si existen argumentos sólidos para seguir sosteniendo que algún día, los miembros podrán alcanzar una unión aduanera y un mercado común.

Una reciente visita del canciller brasileño a Argentina, indicaría que el gobierno de Bolsonaro sigue sosteniendo las mismas posiciones de campaña respecto al Mercosur, si bien algo mitigadas en cuanto a su alcance. En una conferencia desarrollada en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales sobre la nueva política exterior brasileña, Araújo valoró la relación estratégica que tienen los dos socios mayores del bloque, criticando lo que denominó una “falsa integración” impulsada en su momento por los gobiernos de izquierda de la región. 

En el marco de esa misma conferencia, el canciller adelantó a la prensa que el Mercosur debe ir hacia una reforma sustancial del arancel externo común, lo que sería un paso para ganar competitividad en algunos sectores productivos. El nuevo gobierno brasileño entiende que dicha medida es necesaria para ganar eficiencia y regresar a una visión de libre comercio más abierta, lo que podría leerse como una propuesta de revisar a la baja los aranceles del bloque. Al respecto de las negociaciones conjuntas, si bien se sigue haciendo mención a la voluntad de Brasil de concluir las que están en curso, como por ejemplo la sostenida con la Unión Europea, Canadá, Singapur, Corea del Sur y el EFTA, expresó que deben seguirse nuevos enfoques con la incorporación de flexibilizaciones en negociaciones con nuevos países, valorando incluso el formato individual.

Las declaraciones del principal responsable de la política exterior de Brasil, muestran cierta desconfianza en el éxito de las negociaciones actualmente en curso, especialmente en cuanto al cierre del acuerdo con la Unión Europea, pero también sobre los posibles avances con Corea del Sur. Brasil quiere contar con diversas opciones para evitar que las normas del Mercosur le impidan avanzar en la implementación de su nueva política exterior. Un ejemplo en ese sentido, fue el ofrecimiento a Estados Unidos de una cuota libre de arancel para el trigo, lo que va en contra de las normas regionales vigentes. 

El ofrecimiento de Bolsonaro a Trump respecto a la cuota de trigo, las opiniones vertidas por el canciller de Brasil en su visita a Argentina y la eliminación de las elecciones directas en el Parlamento del Mercosur, son solo algunos pasos que abren una nueva etapa en el Mercosur, la que impondrá definiciones estratégicas de parte de todos los socios del bloque. De sus cuatro miembros fundadores, Uruguay ha sido el menos activo en cuanto a su posicionamiento respecto a esta nueva coyuntura regional, lo que no parece ser la mejor estrategia para la defensa de sus intereses nacionales. 

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