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Amor más allá de la muerte

La historia de Marilyn Monroe y el beisbolista Joe Di Maggio, revivida en un nuevo libro

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30 de julio de 2017 a las 05:00

Con el paso de los años hemos ido sabiendo un mayor número de cosas sobre la vida de Marilyn Monroe. Su muerte antes de tiempo abrió una caja, más que de Pandora, de realidades no tan ficticias como por tanto tiempo se creyó. Primero, hemos venido a saber que no era tan tonta como Hollywood supuso con prejuiciosa insistencia. Estuvo casada con el dramaturgo Arthur Miller, una de las mentes creadoras más interesantes de su época, quien vio a la actriz no solo como imán somático, tal cual las cámaras se encargaban de proyectarla, aunque su relación sentimental terminó en desastre.

Pero no fue lo único que ha colaborado en directo para rescatar la imagen de una mujer inteligente, poco valuada en lo intelectual, y que, como dato anecdótico, en reiteradas ocasiones solía oler mal pues no era de bañarse seguido. Muchos años después de su muerte se supo que la afición de Monroe a la lectura no era una pose de snob con oropeles: tenía un gusto exigente para la poesía y conocía muy bien, por haberlas leído con cuidado, a las voces poéticas de mayor originalidad de su época, aunque entre sus favoritos figuraba Carl Sandburg, poeta de lenguaje accesible, de inmensa popularidad en sus días.

Así pues, subsecuentes investigaciones han ido 'reconstruyendo' la imagen definitiva de quien sin duda es la principal celebridad femenina del siglo XX. Un nuevo libro, Dinner with Di Maggio: Memories of an American Hero, de John y Rock Positano (con palabras introductorias de Francis Ford Coppola), aporta nuevas intimidades sobre la actriz y su relación con el hombre que pasó la segunda parte de su vida amándola de todas las maneras posibles.

Joe Di Maggio (1914–1999) y Marilyn Monroe (1926–1962) se casaron en la alcaldía de San Francisco, California, el 14 de enero de 1954. Siempre se ha dicho, incluso demostrado, que Di Maggio, quien jugó para los Yankees de Nueva York entre 1936 y 1951, fue el gran amor en la vida de Monroe, aunque el matrimonio duró apenas nueves meses. La actriz pidió el divorcio aduciendo "crueldad mental" por parte de su marido.

El libro de los hermanos Positano destaca que en verdad, según ellos, la razón fue otra: el beisbolista, de origen italiano, ansiaba tener una familia numerosa pero la actriz no podía tener hijos. Dicen los autores: "Joe quería tener niños con Marilyn, y Marilyn quería recompensarlo con una familia. En la tradición italiana, sexo implica niños. Gran sexo significa grandes niños. Marilyn tenía sexo divino, pero no niños". La actriz, quien el día de su boda con DiMaggio dijo que quería tener al menos seis hijos, padecía endometriosis, que le hizo casi imposible tener un embarazo normal. Otras versiones a lo largo de la historia han dicho que la razón del divorcio fueron los celos enfermizos del beisbolista, cuarto marido de la actriz.

Si bien el matrimonio fue corto y terminó mal, Di Maggio siguió amando a la actriz y su amor fue correspondido, si bien no de la manera tradicional

En cuanto a calidad de escritura, en lo estrictamente formal, no es este un libro subyugante, seductor a partir de su estilo, como tantas investigaciones biográficas que se publican en forma regular en Estados Unidos, en las cuales la verosimilitud de los hechos bordea la ficción por el fascinante encare formal puesto en práctica por el autor. No obstante, más allá de su elemental simpleza, consigue fascinar a los interesados en el tema por la cantidad de datos que aporta sobre ambos personajes. Dinner with Di Maggio: Memories of an American Hero es algo parecido a la experiencia de escuchar una historia antes de irnos a dormir: uno la empieza a oír y luego quiere que se la sigan contando, que dure lo más posible para no pegar un ojo en toda la noche.

Rock Positano –también descendiente de italianos– es médico ortopedista y conoció personalmente a Di Maggio, quien fue su paciente tras sufrir en 1990 una lesión en un talón. Se hicieron amigos y se veían de manera seguida fuera de la consulta. Por lo tanto, la historia está contada de primera mano por un testigo presencial que dice haber sido confidente del personaje autobiografiado. Si bien el matrimonio fue corto y terminó mal, DiMaggio siguió amando a la actriz y su amor fue correspondido, si bien no de la manera tradicional.

Lo que en un momento fue amor completo devino una intensa relación de cercana amistad, y fue precisamente el beisbolista quien más se preocupó por la salud de Monroe luego que esta sufriera una seria crisis depresiva tras finalizar la relación matrimonial de cuatro años con Miller. En otras palabras, fue la única persona que la cuidó y le devolvió, más no fuera por apenas unos cortos meses, el interés por la vida. Aunque seguía enamorado de la actriz, DiMaggio, doce años mayor que ella, se comportó como amante filial, y es en el relato de ese momento de la vida de ambos en que el libro se transforma en lectura apasionante, pues consigue sacar a esas dos estrellas de su condición poco terrenal y restituirles su humanidad, su esencial vulnerabilidad. El libro nunca cae en el sensacionalismo y más bien toma el camino de una narración de "bajo perfil", propia de alguien interesado en contar la verdad antes que inventar una o repetir la misma estereotipada de siempre.

Si bien no está especificado por completo (y resulta innecesario hacerlo), queda claro entrelíneas que DiMaggio sintió una gran culpabilidad por no haber podido sacar del pozo a Monroe, quien murió a los 36 años de edad, el 5 de agosto de 1962, de un "probable suicidio", 17 meses después de haber sobrevivido a una grave crisis depresiva durante la cual tuvo a su exmarido casi como exclusivo guardián, quien solía llevarla de paseo para intentar sacarla del pozo.

¿Se suicidó o la mataron? El libro sugiere que, según DiMaggio, quien se hizo cargo de los funerales de la actriz y que fue, como dijo alguna vez, víctima de la ternura infinita que tenía Monroe por él, alguien habría mandado matar a la actriz. Una hipótesis nada desdeñable que ni siquiera los médicos forenses han podido descartar. Pero, ¿quién? ¿La mafia, la CIA, grupos de poder que querian silenciarla por haber tenido una relación con el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy, y luego con su hermano Robert, y conocer por lo tanto intimidades secretas de la Casa Blanca?

Sin nunca haber podido encontrar respuesta a esa pregunta, Joe Di Maggio murió el 8 de marzo de 1999, de cáncer de pulmón, a los 84 años de edad. Sus últimas palabras fueron: "I finally get to see Marilyn" (Finalmente voy a poder ver de nuevo a Marilyn).

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