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La primera mujer uruguaya en la cima del Everest

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Avalancha, vómitos y paisajes de película: el viaje de Vanessa Estol, la primera mujer uruguaya que llegó a la cima del Everest

“Nos pasó una avalancha por arriba, la vimos venir y quedamos completamente cubiertos de nieve”, relató Estol a El Observador sobre uno de los momentos más difíciles en la escalada hacia el monte Everest 

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18 de mayo de 2022 a las 05:03

Ya subió. Ya bajó. Todavía está en Nepal, y aún le cuesta creerlo. Mucho más explicarlo. Ella lo sabe, fue su mayor desafío: “Lo más difícil que hice en mi vida a nivel físico. No hay palabras para describirlo”. 

El 14 de mayo de 2022 quedará marcado en la historia como el día en que la primera mujer uruguaya llegó a la cima del mundo. Vanessa Estol, de 36 años, colgó el Pabellón Nacional en ese bloque inmenso de piedra, hielo y nieve impregnando en el horizonte blanco. Y su aspecto temible se convirtió en su mayor trofeo. 

"Cuando decidí a venir al Everest dejé mi trabajo fijo y cambié 180 grados mi vida emprendiendo un nuevo negocio para intentar financiar mi expedición. Perdí amigos, eventos familiares, viajes, ahorros… pero estaba decidida. En 2020 mi expedición fue cancelada por la pandemia y el cierre de fronteras de Nepal. En 2021 fue mi primer intento y nuevamente se canceló por un ciclón con vientos fortísimos y porque todos nuestros compañeros se enfermaron de covid", recordó la uruguaya en sus redes sociales. 

Una uruguaya en el Monte Everest

La historia cuenta que el 29 de mayo de 1953 el alpinista, explorador y filántropo neocelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay fueron los primeros hombres en alcanzar con éxito la travesía. El 16 de mayo de 1975 subió la primera mujer, la japonesa Junko Tabei. Y en 1989 el mexicano Ricardo Torres Navas se convirtió en el primer latinoamericano en lograrlo. En mayo de 2019, el montañista Enrique Clausen, quien se crió en Argentina, se había transformado en el primer uruguayo en llegar a la cima del monte Everest.

Sufrimiento en el techo del mundo

La travesía de Estol incluyó varios días caminando al límite, exhausta. Sintiéndose chiquita y vulnerable. Días soportando el esfuerzo y el cerebro que sólo fue capaz de darle una orden: seguir adelante, un paso tras otro.

“Fue muy duro, el día de cumbre es largo y se siente mucho la altura, tenía ampollas desde el día anterior y cada paso dolía demasiado”, contó a El Observador. "Lloré varias veces; algunas de dolor, otras de emoción y de no poder creer en el lugar que estaba", agregó en sus redes sociales.

No solo cuesta subir, también es complicado el descenso. "Bajás agotada y un error puede ser fatal, ahí es donde ocurren más accidentes", reveló la montañista. 



El Everest es la montaña más alta de la superficie del planeta Tierra,​ con una altitud de 8.848 metros sobre el nivel del mar. La temporada de escalada se abre en mayo, cuando la temperatura es más cálida y no hay vientos fuertes.

El monte se ubica en la cordillera del Himalaya y marca la frontera entre la República Popular China y Nepal. Existen dos rutas de ascenso principales: desde el sureste en Nepal (conocida como la ruta estándar) y la otra por el norte en el Tíbet.

Para llegar al campamento base, a 5.000 metros de altura, quien va por primera vez puede tardar 14 días; para atacar la cumbre se necesitan aproximadamente 2 meses. Algunos suben tutelados por compañías especializadas y agencias de viajes que gestionan los permisos necesarios y contratan guías conocidos como sherpas. 

Estol tiene su propia agencia de trekking y se financió sus gastos. Este año viajó con un grupo de amigos de México, Venezuela, Ecuador, Estados Unidos y El Salvador.

Vanessa Estol en el Everest

¿Cuánto cuesta subir el Everest?

“El costo de una expedición va de acuerdo a las agencias y servicios que uses. Puede andar entre US$ 30.000 y US$ 150.000. Normalmente, una agencia buena, responsable, te pide como requisito que hayas estado mínimo en una montaña de 7.000 metros antes (Aconcagua, por ejemplo), pero en lo posible e idealmente en otra montaña de más de 8.000 metros”, contó la montañista uruguaya en otra entrevista a El Observador

La mayoría de las personas no llegan a la cima más alta del mundo ni siquiera una vez. A pesar de la comercialización que se ha generado en torno a este ascenso, la cumbre sigue siendo anhelada por quienes sienten el espíritu de la aventura.

Escalar una montaña tan alta, además de ser caro, es un riesgo.

Las avalanchas de nieve y las grietas son frecuentes, y también el mal de montaña (enfermedad que se produce cuando el organismo no logra adaptarse a la falta de oxígeno debido a la altitud). Las temperaturas extremas se hacen sentir. Como si fuera poco, hay que efectuar varias subidas y bajadas rápidas entre los distintos campos de altura para aclimatarse, antes de atacar la cumbre.

Más de 300 personas han muerto tratando de escalarla. Hace tres años, la viralización de una foto que mostraba las aglomeraciones en la cima obligó al Nepal a prometer más controles, pero la crisis económica que generó la cancelación de la temporada pasada por la pandemia de covid-19 fue demasiado profunda. 

"Nosotros fuimos el último grupo que salió porque quisimos evitar el tráfico, todas las expediciones comerciales salieron a las 7 de la tarde y nosotros esperamos a las 12 para tener la montaña para nosotros, y resultó ser un súper plan, jamás nos cruzamos con nadie hasta casi la cumbre a la que llegamos a las 8:30 de la mañana", relató la uruguaya. 

"Los paisajes son alucinantes, de película, y descender al campo base es un alivio”, manifestó. Pero también hubo momentos difíciles. Una avalancha les pasó por encima en Khumbu, una de las tres subregiones habitadas por sherpas en el Himalaya. "La vimos venir y por suerte lo que nos llegó fue el final y sólo quedamos completamente cubiertos de nieve. Pero asusta mucho”, recordó. 

Las avalanchas son uno de los mayores problemas en el Himalaya: la nieve que cae durante la noche se derrite durante el día y termina derramándose formando aludes frente a los que nada puede hacer ni el mejor de los escaladores. A semejante altura, la atmósfera también juega con la percepción de las distancias, y lo que parece estar cerca demuestra estar muy lejos.

El monte Everest es la montaña más alta de la superficie del planeta Tierra

En el momento en el que subieron la montaña por última vez para ir hacia la cumbre, Estol sufrió una infección estomacal y tuvo que atravesar la famosa y traicionera cascada de hielo Khumbu con vómitos cada media hora. "Hice 2 horas más de mi tiempo normal y me costó muchísimo, llegué a meterme en la carpa y no salí hasta el día siguiente. La gente apostaba que me iba a bajar porque me veían pálida y muy mal", relató. 

"Llegar a la cumbre fue súper difícil porque es roca plana y hay que subir con crampones y resbalaba mucho, tenía miedo de lastimarme porque a esa altura si te pasa algo estás solo", agregó. 

Cuando empezó a ver el final desaparecieron los dolores. Fue mágico. "La culminación de un sueño de años que se hacía realidad", sostuvo. 

Su historia

La deportista comenzó su carrera como modelo. Tras participar en Miss Universo Uruguay, le surgió una propuesta para irse a Japón. Sus padres no la dejaron viajar porque era menor de edad. Finalmente, a los 18 se fue a México a trabajar como modelo profesional. Al principio pensó en regresar a Uruguay, pero se enamoró de Ciudad de México y se quedó. Allí estudió Psicología, e hizo una Maestría en Psicología Clínica.

En 2015 hizo su primera cumbre en el volcán Nevado de Toluca. Escaló 4.680 metros y desde entonces no paró. Empezó por los volcanes de México y su afición por las alturas la llevó a viajar al Himalaya, donde logró sus primeros 6.000 metros. Viajó a Bolivia, subió el Aconcagua en Argentina y escaló en la Patagonia y en los Andes colombianos. Siguió viajando y conociendo nuevas montañas hasta que se propuso alcanzar un ochomil. 

 

 

 

 

Se conoce como ochomiles a los 14 picos en todo el mundo que superan los 8.000 metros de altura sobre el nivel del mar y son las cumbres más difíciles de alcanzar y las más codiciadas. Ocho de estas cumbres se encuentran en pleno Himalaya, incluido el Everest. Estol también fue la primera uruguaya en llegar a la cima del Manaslu. Y quiere seguir.

La uruguaya está planificando escalar las 7 cumbres (montañas más alta de cada continente) y conquistar los 14 ochomiles. También piensa volver a Uruguay a visitar a su familia en el mes de julio.

Aunque la historia del montañismo está llena de mujeres alpinistas, Estol sabe que es un terreno que aún es considerado como masculino y alienta a otras mujeres a intentarlo: "Ser la primera uruguaya y haber podido llevar nuestra bandera tan alto fue un orgullo para mí, me encantaría que más gente de nuestro país se anime a probar este deporte que para nosotros es desconocido". 

¿Por qué decide seguirse arriesgando? Al escucharla, queda claro. El dolor y el cansancio van dando lugar a la euforia y la alucinación. Con el casco puesto, las gafas cubriendo sus ojos, y ni un centímetro de su cuerpo está a la vista, allí está la uruguaya portando el Pabellón Nacional que quedó en la cumbre más alta.

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