15 de diciembre de 2013 22:06 hs

Un mozo que trabaja en un bar de la avenida Paulista de San Pablo –el corazón de los negocios en Brasil– se muestra orgulloso y satisfecho con su nivel de ingreso. “Acá gano lo mismo que en mi anterior trabajo en España y el costo de vida es más bajo”, comenta Marcelo, que hace poco más de dos años emprendió el regreso a su país natal luego de su estadía en el exterior, que incluyó un año en París y siete en Madrid.

Tiendas y bares suelen estar repletas de miles de nuevos trabajadores que pasaron a integrar la clase media brasileña. El consumo doméstico, a simple vista de un extranjero, parece estar lejos de desacelerase y ha sido el motor de la expansión de la economía brasileña en la última década. Casi nadie paga con dinero en efectivo y la mayoría apela a su tarjeta de crédito para adquirir cualquier servicio o bien.

Los mozos suelen trasladarse con naturalidad con un POS portátil para realizar las operaciones electrónicas cada vez que un cliente los convoca para pagar la cuenta. En Brasil hay 200 millones de tarjetas de crédito y es por donde los bancos han fomentado la bancarización en el país. El endeudamiento preocupa pero se sostiene que no es nada alarmante y que viene decreciendo.

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Sin embargo, esa foto de boom del consumo doméstico como motor de crecimiento de la economía de Brasil deberá dejar paso de aquí en más a la inversión pública y privada para cumplir ese rol, que ha estado en niveles muy por debajo de otros países de la región. Eso si el país aspira a sostener tasas de crecimiento de 2% a 3% en los próximos años.

En este diagnóstico coinciden gobierno y privados. “La economía brasileña está creciendo con dos piernas rengas”, declaró en Brasilia la semana pasada el ministro de Hacienda, Guido Mantega. El funcionario explicó que esto obedece a que ha caído el crédito al consumo y la crisis internacional disminuyó la demanda de los países desarrollados por productos brasileños.

La economía brasileña cerró el tercer trimestre con una contracción de 0,5% respecto a los tres meses anteriores como consecuencia de la caída de la inversión y el bajo desempeño de la industria manufacturera.

El economista jefe del Itaú Unibanco y exdirector de Política Económica del Banco Central de Brasil, Ilan Goldfajn, dijo que la economía brasileña debe transitar una etapa de “reacomodamiento” para continuar la senda de crecimiento. “En Brasil el PIB ha crecido por el consumo. Eso va a tener que cambiar y optar por la inversión. Menos consumo y más inversión”, resumió. Brasil aparece como el país de la región con más rezago en materia de inversiones sobre su PIB. Según el Itaú Unibanco, la inversión de 2013 no superará los 2 puntos porcentuales de la economía. En Uruguay, supera los 3 puntos del PIB.

Primer paso
El gobierno de Dilma Rousseff confía en que con un megaplan de obras de infraestructura y la concesión de obras en logística al sector privado en aeropuertos, puertos y carreteras podrá estimular el déficit en materia de inversión en 2014. “Ese conjunto de concesiones es un gran programa que va a cambiar la vida de los brasileños”, destacó Mantega.

Para Goldjan, del Itaú Unibanco, es un “primer paso” para incentivar la inversión, pero también hace falta que el sector privado haga su propio aporte. Aclaró que eso no pasa por ofrecer más estímulos, como los que ya ofrecen el Banco Nacional de Desarrollo (Bndes) o el Banco de Brasil, con tasas de interés nulas o negativas. “La clave está en dar confianza para que la inversión privada crezca”, afirmó.

Endeudamiento
En una charla con periodistas en San Pablo, el CEO del Itaú Unibanco, Roberto Setubal, dijo que seguramente Brasil tenga en la región una de las tasas más altas de endeudamiento de su población. Si bien señaló que es un tema que preocupa, los últimos datos muestran una desaceleración. El economista jefe del mismo banco acotó que el sistema bancario brasileño tiene su nivel de préstamos bien diversificado. “El consumo se va a desacelerar, pero va a continuar creciendo a una tasa del 4% por encima de la inflación. Los bancos no tendrán un mayor impacto, solo que será menor que otros años”, explicó.

A juicio de Goldfajn, el alza en los ratios de endeudamiento se produjo como consecuencia de la gran cantidad de trabajadores que saltaron de la clase baja a la media. “Tomaron un poco de crédito de más. Es un proceso de aprendizaje y ahora estamos viendo una caída en los niveles de endeudamiento”, indicó. Agregó que en otros casos no cayó, pero esto se debe a que los hogares han tomado créditos para adquirir su vivienda.

Alza de precios
Al igual que Uruguay, la inflación también en un tema de preocupación en Brasil, pese a que está dentro del rango meta del banco central de ese país. Itaú Unibanco proyecta una inflación de 6% para 2014, contra una variación de 5,8% estimada para 2013. Para el banco brasileño, habrá un alza mayor el próximo año de los precios regulados. En particular, algunos medios brasileños manejaron la semana pasada que era inminente un ajuste en los combustibles, que hoy están por debajo de la estructura de costos del mercado internacional. Además, se prevé un recorte de subsidios a los generadores de energía eléctrica, por lo que las tarifas tendrán un aumento mayor el próximo año. En 2013, el gobierno fijó una reducción del 16% para estimular al sector industrial. Itaú proyecta un real a 2,45 unidades por dólar para fines de 2014


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