4 de febrero de 2014 17:01 hs

La Policía de Nueva York y la división de Narcóticos buscan al cierre de esta edición al posible dealer que le vendió al actor Philip Seymour Hoffman la heroína que terminó con su vida el pasado domingo, en su apartamento del barrio neoyorquino de West Village.

La repentina muerte del actor de 46 años tuvo un efecto doble. Por un lado, desnudó una faceta complicada de la vida íntima de Hoffman. Por otro, puso en primer plano un problema que ha resurgido en Nueva York y en el resto de los estados de Nueva Inglaterra: el aumento en el consumo de heroína, en niveles que recuerda la explosión de esta droga opiácea a principios de la década de 1970.

El actor Philip Seymour Hoffman se había ido de casa tres meses antes de morir y se había mudado a un apartamento a apenas tres manzanas a petición de Mimi O’Donnell, su pareja desde hace más de 15 años y madre de sus tres hijos, porque no quería que los menores vieran a su padre preso de la adicción a la heroína.

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Según informó el diario New York Post, esto explicaba la inicial ambigüedad sobre el lugar donde el cadáver del ganador del Oscar por Capote fue encontrado el domingo. Estaba en calzoncillos y con una aguja clavada en el brazo,en un apartamento cercano a su residencia habitual, en la misma calle Bethune.

“Era sabido que estaba luchando por mantenerse sobrio y O’Donnell, que había tenido que ponerse dura con él para poder ayudarle, le dijo que necesitaba un tiempo alejado de sus hijos para volver a tener una vida normal”, informó una fuente de Hollywood al tabloide neoyorquino.

Algunas fuentes citadas por el New York Post aseguran que Hoffman y O’Donnell se habían visto en el barrio el sábado por la tarde y que incluso hablaron por teléfono por la noche, cuando O’Donnell notó que su pareja estaba bajo los efectos de la droga, según habría informado ella misma a la Policía.

La alerta sobre el estado de Hoffman saltó cuando no acudió a recoger a sus hijos (de 10, 7 y 5 años) al día siguiente a las 9 de la mañana, cuando había planeado una visita.

Según un artículo del New York Times, la Policía investiga la ligazón de la muerte de Hoffman con otras muertes que se han producido en Manhattan estos días relacionadas con el consumo de heroína, que, según este mismo medio, aumentó 67% desde 2010 en la Gran Manzana. Si bien el actor había estado en rehabilitación durante dos años, fue incapaz de vencer la adicción.

Ayer, la actriz Cate Blanchett, que compartió con Philip Seymour Hoffman la película El talentoso Sr. Ripley y es amiga de la familia, acudió a la casa de O’Donnell a llevar unos juguetes a sus hijos, aunque no quiso hacer ningún comentario público.

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