El comportamiento en la vida cotidiana > Comportamiento en la Vida Cotidiana

Caballero

En la cortesía, mujeres y hombres damos o entregamos algo a cambio de nada

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21 de junio de 2019 a las 05:01

Han transcurrido los años y muchos usos y costumbres de antaño no nos resultan fáciles de utilizar en la vida cotidiana. No obstante, nuestro rico idioma castellano utiliza, cuando es preciso, términos que no han pasado de moda. Entre ellos luce con luz propia el término “caballero”.

Es verdad que su empleo reemplaza al de “señor”. No obstante me referiré hoy al caballero y a la caballerosidad. No es frecuente pero, a veces, en el ómnibus se escucha una voz femenina que no tiene inconveniente en decir, como tribuno de la plebe: “un asiento, por favor, para esta señora”. El que estaba distraído o leía con avidez los títulos de los del diario de la tarde se ponía de inmediato de pie y cedía su asiento.

Pero el caballero de hoy quiere volar alto. Es el que se comporta con generosidad. Algunos añaden otros adjetivos y hablan de cortesía, de respeto. En la cortesía, mujeres y hombres damos o entregamos algo a cambio de nada. Por eso un profesor lo preguntaba, a veces en los exámenes, para que quedara en claro el verdadero sentido de un querer voluntario.

Los niños son los grandes psicólogos contemporáneos. Hace unos días escuché en un ómnibus un diálogo entre una mamá joven y una niña. “Mamá, ¿cuántos años tienes?”. La señora dudó en decir “veinticuatro”. La hija intentó seguir con el cuestionario. Pero no quedó atrás: “Y, ¿cuando yo tenga cincuenta?”... No vi el rostro de la mamá pero escuché, en cambio, la cariñosa rectificación infantil: “Sí, mamá, yo sé que tenemos que hablar de flores, de bombones, de cosas lindas”.

El verdadero caballero no se deshace en gestos externos. Hace dos días tuve ocasión de saludar a un notario que cumple cien años en estos próximos días. Me impresionó el gesto que tuvo al saludar a quienes tuvimos un encuentro con él. Un caballero jamás extiende su mano sin ponerse de pie. Es verdad que el estado físico del invitado es excelente y con una sonrisa llena de naturalidad se despidió de cada uno.

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