“Entrenar con calor adelgaza más”, “Si transpiro, quemo grasas” y algunas típicas frases más andan por la vuelta cuando se habla del ejercicio y el calor y, por ende, son muchas las personas que se valen de esas afirmaciones para motivarse y entrenar. Pero, en muchos otros, el nivel de estimulación para moverse baja exponencialmente cuando las temperaturas suben; antes de meterse en un gimnasio tras la jornada laboral, varios de los entusiastas prefieren volver a casa y echarse en el sillón bajo el aire acondicionado.
El termómetro marca una temperatura bastante elevada y el sol no da tregua. Son la una de la tarde en una playa montevideana y un hombre realiza burpees, saltos y ejercicios de fuerza con mancuernas (que superan los 10 kilos). El hombre suda, suda y suda. En los últimos días la ola de calor que invadió buena parte del país enlenteció la marcha de varios y mostró imágenes algo peligrosas como la anterior.
En diálogo con El Observador, Leonardo Analís –profesor de gimnasia y entrenador personal– advirtió sobre los riesgos que pueden generar ciertas prácticas fundadas en mitos que se dan, generalmente, en verano. También, para no tirar por la borda la disciplina y constancia a la hora de realizar actividad física, dio una serie de recomendaciones para que calor y ejercicio no signifiquen una lucha interna cada vez que llegan los meses de verano.
No perder motivación, tampoco exigirse al extremo
Llegar a una sala de musculación colmada de gente, tener que transportarse hacia el gimnasio en bicicleta, pensar en lo incomodo que es que la ropa se pegue a la piel por la transpiración y algunas trabas mentales más no colaboran en la batalla contra el sedentarismo.
Para los amantes del invierno que entrenan continuamente, el calor suele ser el enemigo. Muchos mantienen sus rutinas pero bajan su rendimiento, otros bajan la exigencia y otros, directamente, se saltean días de ejercicio cuando no soportan el calor.
Pero en este tema, quizá, no se trate de negros y blancos. Y, hay como en el resto de la vida, una atractiva gama de grises. No es necesario desplazar el deporte de la rutina porque haga calor. El entrenador dijo que lo ideal en estos días es no exigirse en intensidades extremas. “Debemos escuchar a nuestro cuerpo y saber cuándo nos da una señal de alerta”, advirtió Alanís y ejemplificó que si aparecen síntomas como náuseas, mareos y alteraciones fuera de lo común a nivel cardíaco se debe parar.
Hidratación
Con respecto a los malestares que se pueden generar al entrenar con calor, Alanís enfatizó en lo indispensable que es la hidratación. “Si no vamos reponiendo a tiempo la pérdida de líquidos, no solo afectará directamente el rendimiento, sino que también puede traer problemas serios a nivel de salud”, explicó. Es importante consumir agua de forma continua y no esperar a tener sed.
Comodidad y protección
Lo ideal es utilizar ropa liviana, con buena ventilación y cómoda. Para quienes entrenen al aire libre es fundamental usar protector solar y, en lo posible, evitar colores como el negro –que absorbe la luz y el calor–.
¿Cuáles son los mejores ejercicios?
Participar en una clase de aero local en el gimnasio, realizar una rutina en la sala de aparatos con pesos moderados, o salir a caminar o andar en bicicleta (a nivel de paseo) al aire libre; Alanís recomienda los ejercicios de baja intensidad para los días de mucho calor.
Camilo Dos Santos
“Los trabajos aeróbicos son largos y continuos y se utilizan mayormente para bajar de peso. Trabajan directamente con nuestra capacidad pulmonar y cardiovascular. Cansan y mucho”, expresó el profesor. En contrapartida señaló que los ejercicios anaeróbicos –o de fuerza– son más intermitentes. En estos últimos, las personas tienen más descansos. “(Aunque) no debemos exigirnos a alta intensidad ni grandes cargas”, afirmó. Cuando hace mucho calor, apelar a lo anaeróbico resulta la mejor opción.
Para los que prefieran, en esos días de calores tediosos, quedarse en casa con ventiladores a su disposición, Alanís sugirió una sencilla y completa serie de ejercicios para trabajar tren inferior, zona media y tren superior. La rutina es la siguiente: cuatro o cinco series de abdominales, sentadillas y lagartijas –siempre y cuando se conozca realmente la técnica–.
Para las personas que eligen el aire libre para moverse, el entrenador dijo que no es recomendable exponerse al sol entre las 10 y las 18 horas. Lo mejor es ubicarse por lugares que cuenten con espacios verdes con sombra o que estén próximos al mar.
Leonardo Carreño
Por otro lado, para los que tienen la posibilidad, los deportes de piscina –desde hidrogimnasia hasta natación– resultan ideales ya que son motivantes antes de arrancar y placenteros durante el entrenamiento.
Ventilación
Para los espacios cerrados, el entrenador explicó que es fundamental contar con entradas y salidas de aire como ventanas y ventiladores que puedan hacer circular ese aire –cuánto más potentes, mejor–. Por su parte, el uso del aire acondicionado en gimnasios es algo que divide opiniones. Alanís dijo que, en el mundo, este tema genera muchas contradicciones y tiene varios detractores; estos últimos hacen foco en el tipo de aire que se genera con ese sistema de refrigeración y el impacto contra el cuerpo a alta temperatura, transpirado y en movimiento que este pueda tener.
Eliminan agua, no grasas
Entre tanto mito que circula, Alanís manifestó que es necesario que la gente “se saque de la cabeza esa locura de salir a correr al mediodía con abrigos, creyendo que el sudor es grasa” o utilizando fajas o nylon para transpirar más –cuando los poros deben estar libres–. En esos casos se estaría ante una deshidratación porque se pierde agua y no –como muchos creen– grasa.