El presidente venezolano Nicolás Maduro había convocado al líder opositor Henrique Capriles a dialogar juntos para encauzar la paz en el país, después de que murieron 13 personas en el marco de las protestas por la inseguridad y la escasez. El disidente rechazó la propuesta con el argumento de que recibió amenazas a cambio de acudir a esa reunión y estableció sus requisitos para sentarse a negociar.
Con esto, la iniciativa vuelve a los feudos del presidente, que debería evaluar la propuesta si quiere llegar a algún tipo de acuerdo para que cesen las protestas.
Barricadas en las calles
En las calles, a todo esto, la gente parece no cansarse de sus acciones para mostrar su descontento con la inflación y la inseguridad –motivos que dieron origen a las protestas a principios de febrero– y ayer decidieron cambiar el modo de hacerlo. Ayer la capital amaneció con unas seis vías de acceso y muchas otras calles interiores cortadas por pequeñas barricadas.
No se trataba de grandes piquetes sino de estructuras más bien modestas como ramas de árboles, carteles publicitarios, bolsas de basura, piquetes y alambrados. En algunas había neumáticos ardiendo y en otras gente acostada sobre colchones.
“Nos quitaron hasta el miedo”, rezaba la pancarta de una manifestante cerca de la autopista que une Caracas con los acomodados suburbios del este. “Resistencia sí, playa no”, escribió otro en la misma zona, haciendo referencia a los inminentes feriados de carnaval, extendidos con un feriado no laborable el jueves.
Según una crónica de la AFP, en el sector acomodado de Los Palos Grandes una mujer al amanecer comenzó a despertar a sus vecinos mientras caminaba por una calle golpeando una cacerola y gritando la consigna “A protestar a la calle”, invitando así a sus vecinos a sumarse a las protestas.
Continúa la violencia
Valencia es la ciudad donde se han sucedido choques más importantes y ayer la misma estrategia de las pequeñas barricadas derivó en incidentes entre los manifestantes que habían bloqueado uno de los accesos a esa ciudad y efectivos de la Guardia Nacional.
Los testigos relataron al diario El Carabobeño que las fuerzas antimotines dispersaron con gases y disparos de balas de goma a los manifestantes.
El peor incidente fue el que tuvo lugar en Táchira, donde los militares se hicieron cargo de la situación durante unos días. Allí la Guardia Nacional reprimió con gases y perdigones a los que se manifestaban y, no se sabe si a causa de una piedra o porque se asustó ante la represión, Jimmy Vargas, de 34 años de edad, cayó desde un segundo piso y murió.
Desde el propio oficialismo, el gobernador de la región criticó esa presencia militar en su estado. “Me molesté mucho con el sobrevuelo de aviones militares en Táchira, fue un exceso inaceptable”, dijo José Vielma a una radio local. Sus palabras se replicaron en los sitios web del país.